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A los 101 años, Zaira Andrade “no envejece jamás”

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“Cuando escribo este texto, Zaira acaba de cumplir 101 años -un siglo y un año- celebrados en cuarentena, rodeada de su mundo de amores a través de la pantalla de un computador”.

Yoyiana Ahumada L

Yo no he tenido tiempo de ver pasar mis años y decir envejezco/

No he sentido la angustia de mirarme al espejo

para ver los caminos de mi espacio facial, donde están mis palabras

con sus huellas dormidas, donde están mis recuerdos de penas y alegrías

caminos y veredas de ayer, hoy y jamás (…)

Seguramente hace uno o dos años, a usted le llegó un video viral donde una mujer de 99 años, cerveza en la mano, recita este poema “No envejezco jamás”. Se la presento: es Zaira Margarita Páez de Andrade, conocida por quienes la amamos como la Nona, mi abuela elegida.

Cuando escribo este texto, Zaira acaba de cumplir 101 años -un siglo y un año- celebrados en cuarentena, rodeada de su mundo de amores a través de la pantalla de un computador. Para sus 100 años, una serenata desde la ventana. A sus 101 y 3 días, Zaira canta y ofrece esas canciones de su play list particular a su hija mayor en Mérida para alegrar sus días de hasta 6 horas sin luz. Recita poemas propios -el primero escrito a sus ocho años de edad- y publicado en el periódico La Religión, de manera que posee una memoria prodigiosa. Hasta hace poco traducía textos del francés, idioma que habla perfectamente, al español, también del inglés y hasta del portugués. Mantenía correspondencia con todos sus nietos, bisnietos, sobrinos y afectos de toda índole y jugaba largas partidas de solitario. Camina con dificultad por una molestia en las rodillas. Este ser que parece venido de otro planeta, mujer lúcida y brillante, ríe y su carcajada es una caja de resonancia de una vida tallada a fuerza de voluntad y deseo de hacer alma. Un ser de esas dimensiones espirituales merece que uno que ha tenido el privilegio de amarla y recibir de ella amor, formación y vida, procure darla a conocer.

Venezolana nacida en Valencia en 1920 ha vivido tres dictaduras y ha visto caer dos: Juan Vicente Gómez y Marcos Pérez Jiménez, una guerra mundial, la llegada del hombre a la Luna, la pastilla anticonceptiva, la guerra de Vietnam, la revolución cubana, la llegada de la radio, la televisión, la caída del Muro de Berlin, la muerte de Fidel Castro y la revolución de internet. Si la googlea, la verá recibiendo halagos por su talento histriónico y exquisita sensibilidad. Lectora voraz, escritora incansable ha publicado varios libros: Cuentos de la Nona, Epistolario, Esoterias.

En 1947 comienza los estudios de medicina en la Universidad Central de Venezuela, aun en contra de los deseos de su padre “porque la medicina le restaba femineidad a las mujeres” que podían aspirar a ser maestras. Ahí comenzó: se graduó como Profesora de Biología y Química en el Instituto Pedagógico en 1944, y ejerció la docencia de la cátedra de Biología en el liceo Andrés Bello de Caracas, donde se recibió como bachiller formada por grandes profesores como Humberto Garcia Arocha.

Hija de Julio Antonio Páez Correa, médico, y de Luisa Amelia Maya de Páez, la menor de 10 hermanos, echó raíces en Caracas desde los cinco años y en la esquina de Pirineos -primera sede del Hospital J M de los Rios- desarrolló lo que hasta hoy ha sido su vocación: sanar, curar, dar alivio al cuerpo y al alma. Como médico residente del Hospital J M de los Ríos, junto a los doctores Cecilio Rodríguez y Lya Imber de Coronil- primera mujer médico del país- aprendió la medicina hospitalaria. En 1958 crearon la Consulta de Recuperación Nutricional  ad honorem, en horario extra hospitalario, para atender menores desnutridos, recuperarlos ambulatoriamente y simultáneamente hacer  trabajos de investigación que permitieran señalar la vinculación de ese flagelo con la situación de deterioro socio económico y  cultural de los hogares de proveniencia: trabajos científicos que fueron presentados en Congresos y Jornadas Pediátricas dentro y fuera del país a lo largo de  26 años la llevaron a hacer un trabajo de investigación para el doctorado en Ciencias Médicas, por el que obtuvo el Premio Pastor Oropeza. En ese mismo año, se convierte en la Directora-Fundadora de la Escuela de Trabajo Social de la Facultad de Economía de la Universidad Central de Venezuela, propuesta por el entonces Ministro de Sanidad y Asistencia Social Dr. Espíritu Santo Mendoza, y llega a ser profesora titular, hasta su jubilación.

Hace dos décadas la entrevisté para el vespertino El Mundo: ¿Algún hecho de la infancia que la haya marcado? “Recuerdo, por ejemplo, que cuando tuve consciencia de que mis padres eran viejos cuando fui concebida, pensé que con seguridad no fui una hija deseada puesto que tenia 9 hermanos y mi madre era muy inteligente y no podía desear otro hijo. Esto influyó en mí positivamente, creo que inconscientemente me propuse ser una persona amada y asi ocurrió (…) “

Sea entonces este homenaje a mi Nona de 101, extensivo a una institución tan golpeada como el Hospital JM de los Rios, destruido como toda la red hospitalaria del pais y sea un pequeño gesto de gratitud para los médicos venezolanos que en estos momentos enfrentan con tanto coraje y absolutamente desasistidos por el Estado venezolano, la pandemia feroz del Covid19.

@yoyiahu

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