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Aldemaro Romero en el ideario latinoamericano

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Diana Arismendi

@dianaarismendi

Multifacético/polifacético, complejo/completo, íntimo/gregario popular/clásico ¿cuántos adjetivos podríamos asignar al personaje? Pianista, director de orquestas, compositor, arreglista, letrista, escritor, gerente cultural, conductor de programas de radio y televisión, comunicador, incluso llegó a incursionar en la política, fue senador de la república. Hombre de proyectos y de realizaciones, de acción y de obras. Música popular de muchos géneros, jazz, latín jazz, balada, creador de su propio género: la onda nueva, pero también y abundantemente, compositor de música clásica. Aldemaro Romero (Valencia 12 de marzo de 1928 – Caracas, 15 de septiembre de 2007), fue todo eso y más, hoy lo recordamos a los 15 años de su partida.  Se pregunta uno, desde su propia cotidianidad, ¿cómo pudo hacer tantas cosas?, ¡tuvo tiempo para todo! Una primera respuesta puede ser lo joven que se inició en la vida profesional, de alguna manera Aldemaro fue un niño prodigio. A sus 9 años ya era cantante y fue el primer locutor de radio infantil en la emisora La Voz de Carabobo por los mismos años. A los 14 años lo encontramos instalado en Caracas estudiando piano con el Maestro Moisés Moleiro, la mayoría de los seres normales pasamos años en las clases de piano antes de comenzar una vida profesional, Aldemaro era pianista de la orquesta de Luis Alfonso Larrain a los 16, a los 20 tenía la suya propia. A los 22 lo encontramos en Nueva York, osado como era, dirigiendo una orquesta de músicos norteamericanos y grabando discos para la RCA, allí vivió casi 8 años. Como muchos en ese entonces decidió regresar a Venezuela y retomar lo que sería una carrera rutilante.  

Aldemaro iba y venía, siempre con proyectos increíbles, entre 1971 y 1973, el “Festival Mundial de Onda Nueva”, en los que presentara artistas llegados de Europa, Latinoamérica y Estados Unidos al lado de los mejores artistas venezolanos, un proyecto ambicioso y exitoso. Por aquí pasaron Franck Pourcel, Paul Mauriat, Michel Legrand, Armando Manzanero, João Gilberto, Olga Guillot, Pérez Prado, Palito Ortega, Astor Piazzolla, Luis Aguilé, Milton Nascimento, Celia Cruz, Lalo Schiffrin, Tito Puente, Sergio Mendes, Chabuca Granda. Diverso, ¿no?

Por sus dimensiones y el financiamiento, la producción del festival no era fácil y ya no pudo seguir realizándolo, así que pasó a otras cosas. Se fue a Londres, donde vivió entre 1975 y 1977. Allí compuso cuatro obras dedicadas a la memoria de El Libertador, Simón Bolívar que grabaría con la prestigiosa Orquesta Sinfónica de Londres el “Oratorio a Simón Bolívar”, entre otros con su gran amiga Morella Muñoz. Un extracto de esta bella obra puede escucharse dirigida por el compositor en YouTube:

Oratorio a Bolívar – Aldemaro Romero. Orquesta Filarmónica de Caracas: https://www.youtube.com/watch?v=PTIkTTv4AVM

y allí le cogió el gusto a lo sinfónico, al frac y al corbatín…


Un nuevo regreso a Venezuela, un nuevo –y siempre ambicioso- proyecto:  la Orquesta Filarmónica de Caracas. La ciudad se llenó de jóvenes músicos venidos de distantes latitudes, había músicos ingleses, estadounidenses, rumanos; muchos jóvenes recién egresados de prestigiosas instituciones musicales, con afán de aventura y muchas ganas de hacer música. La orquesta era sensacional, paralelamente crearon una escuela, un coro sinfónico.  Una actividad intensa, innovadora, que seguramente levantó muchas envidias, yo era muy joven así que no conocía demasiado bien el medio musical. Agradecí disfrutar de más música en la ciudad, hice buenos amigos, entre los músicos, estudié un poco de dirección de orquesta con el Maestro Carlos Piantini quien compartía la dirección artística con Aldemaro, así que mi generación tenía mucho que agradecer.  La vida de la orquesta fue efímera, muchos conocemos las implicaciones políticas del asunto, Aldemaro ¿imperturbable? siguió su vida….

El Premio Nacional de Música, otorgado en el año 2000, es un tema interesante. Aldemaro no quería recibirlo de manos del Comandante, quien tampoco quería entregárselo a tan férreo opositor. La entrega se retrasó todo lo que pudo, Aldemaro mandó un emisario y así se resolvió la cosa, afortunadamente el premio pudo quedar en su currículo. Desde entonces el premio cambió, la concesión se hizo anualmente desde su primera edición hasta el 2001 cuando tornó en bianual, el carácter y la altura de los premiados muchas veces quedan en entredicho, pero eso es otro tema.

En un viaje (de los pocos) que hice a Cuba hace unos años como jurado del Premio de Composición Casa de las Américas, salí con los colegas una noche a la Habana vieja, allí, en un pequeño café cerca de la Catedral, conseguimos un músico callejero de bella voz y solvencia en la guitarra que cantó, una tras otra, varias canciones de Aldemaro: Hablaré catalán, Como lo haces tú y alguna otra que no recuerdo. Sorprendida le pregunté dónde había aprendido tantas canciones de “Aldemaro”, a lo que contestó enseguida con otra pregunta: ¿Quién es Aldemaro?”. Entramos entonces en una conversación en la que me explicó que para él esas canciones eran “simplemente” repertorio latinoamericano, cuyo autor desconocía. Yo me esforcé en explicarle quién era el ilustre músico venezolano, pero él pareció no darle mucha importancia. Esa noche me quedé pensando ¿qué más puede un compositor que esperar que su música esté en el ideario musical? ¿o es más importante la personificación de su autoría? Aldemaro es parte del ideario musical latinoamericano.

Aldemaro se definía a sí mismo como “gregario”, necesitaba y amaba estar rodeado de gente, le gustaba nutrirse de la energía de los músicos, pero como artista necesitaba tiempo en solitario para adquirir y desarrollar técnicas, para madurar ideas y plasmarlas. Aldemaro, inspirado y voraz, estudioso e intuitivo parece haberlo combinado todo naturalmente. Pasó los últimos años de su vida escribiendo música clásica, dejando una gran cantidad de obras inéditas en sus gavetas, muchas esperan ser estrenadas.

En vida recibió muchos reconocimientos, entre ellos tres Doctorados Honoris Causa otorgados por los mismos años delaUniversidad de Carabobo, la Universidad del Zulia y la Centro Occidental “Lisandro Alvarado” (UCLA).

Se fue el 15 de septiembre de 2007, se preparaba por entonces la celebración de sus 80 años, faltaban sólo seis meses, él no llegó, pero la música permanece.

Por su deseo expreso, sus cenizas fueron esparcidas en el lago de Como (lago di Como en la región de Lombardía, Italia). Con esta bella foto que fue tomada por el Maestro Alfredo Rugeles, honramos su memoria.

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