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Antonio Estévez, un hombre de su siglo

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Diana Arismendi

@dianaarismendi

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“… hombres que viven en el siglo, en su siglo. Siglo o siglos de conflictos, 

de “inicuas simetrías” entre los dos extremos, el angélico y el demoníaco, 

de la inestable precaria balanza del equilibrio del hombre en lo histórico, 

abierto a abismos interiores y a la deflagración exterior…”  

Octavio Paz

Estévez fue un artista pleno, audaz, seguro de sus múltiples talentos, a tal punto de dudar de ellos, y de ser capaz de cuestionar su obra, de cuestionarse a sí mismo, pero también de cuestionar a sus contemporáneos.  Personaje contradictorio e intenso en sus pasiones, Estévez, tal como lo afirma el destacado musicólogo franco-estadounidense Gerard Béhague, “es una figura fundamental de la transición entre un lenguaje francamente nacionalista hacia un lenguaje más moderno y universal” y, definitivamente, un talento privilegiado.

Recordamos al maestro Antonio Estévez en el 107 aniversario de su nacimiento (3 de enero de 1916-26 de noviembre 1988), figura importantísima en la historia de la música venezolana del siglo XX. En un país donde se escribe poco y esporádicamente sobre sus compositores, Estévez es sin duda uno de los autores sobre los que existe más bibliografía y mucha de ella muy ilustre, como toda lo que ha salido de la pluma del gran escritor José Balza. Insigne pedagogo, talentoso director de coros y orquesta, pero sobre todo creador auténtico y original. Estévez osó, y supo, experimentar en diversas corrientes estéticas de su época, producto de lo que ha legado al repertorio de la música académica venezolana algunas de las más importantes obras del siglo XX, entre las que destaca, sin duda alguna, su magnífica y bien conocida Cantata Criolla.

Pero Antonio Estévez es aún más que eso, y la gran mayoría lo desconoce.

El primer compositor venezolano en haber incursionado en la música electrónica, producto de los años que viviera en Paris. En 1967 vería la luz su Cromovibrafonía, para acompañar la obra de Jesús Soto que representó a Venezuela en la Feria Mundial de Montreal. A su regreso a Caracas, en 1971, veremos otra de las consecuencias de sus búsquedas y experiencias de esos años como la creación, en 1971 del Estudio de Fonología Musical de Caracas, institución que dirigió hasta 1979. Al año siguiente Estévez compuso su obra Cromovibrafonía múltiple, de nuevo en colaboración con su amigo el gran artista cinético Jesús Soto, obra electroacústica para la ambientación sonora del museo de arte que acoge la obra de Soto en Ciudad Bolívar. Pero, ¿dónde están estas obras? ¿Cómo pueden escucharse, conocerse? Escondidas. Por mucho tiempo se especuló que habían desaparecido, y así había sucedido, pero fueron rescatadas y guardadas. El formato de la grabación en cinta es muy frágil y hasta fechas recientes dependían de un buen resguardo, por ahora la digitalización garantiza su vida mas no su difusión.

Antonio Estévez es también el compositor de la obra “Cinco poemas de Nicolás Guillén”.  Obra póstuma también rescatada entre sus archivos de los últimos años y vuelta a la vida gracias a un equipo de músicos e investigadores de la Universidad Simón Bolívar. La obra nos revela a un Estévez absolutamente vanguardista, novedoso, profundo y siempre expresivo y conmovedor. Estrenada en Caracas el 8 de mayo de 2008 por la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar bajo la dirección de Alfredo Rugeles pareció desde entonces caer en el olvido.  La obra fue óptima y profesionalmente grabada poco tiempo después del estreno, pero se ha visto impedida de circular de manera comercial o privada inexplicablemente desde entonces.

Suelo contar una anécdota que nunca olvidaré y que significó en mi vida personal un antes y un después para entender muchas cosas y darle sentido a mi vida. La única vez en mi vida, en mis años de estudiante en París, que tuve la oportunidad de cruzar palabra con el gran compositor, director y pensador de la música del siglo XX, Pierre Boulez a quien seguía regularmente en sus conciertos con el Ensamble Intercontemporáneo de París, y en sus clases magistrales del Collège France. El Maestro al saberme venezolana, entre un grupo de estudiantes latinoamericanos, me preguntó sin más “¿Cómo está mi amigo Antonio Estévez?”. Yo, semiparalizada de la impresión, contesté lo que pude, pues ya tenía un par de años viviendo en Francia y de Estévez sólo tenía noticias a través del Maestro Inocente Carreño, -otro de nuestros grandes-, que vivía también en París para la época. Poco más, poco menos le dije que estaba bien, que seguía en Caracas. Inmediatamente Boulez me dijo: “Estévez es uno de los hombres más talentosos que conozco.”

Por supuesto esa noche prácticamente no pude dormir. Estévez, el compositor nacionalista venezolano, se había convertido en un compositor pleno de la segunda mitad del siglo XX bajo el ojo de uno de los más grandes de su época: Pierre Boulez. Y desde entonces me propuse descubrirlo.

El próximo 26 de noviembre el Maestro Estévez estará cumpliendo 35 años de su partida, estos meses serán seguramente oportunidad de rescuchar su música, quizás oiremos muchas Cantatas criollas, su obra máxima, pero creo que es tiempo de hacer justicia a tan excelsa figura y develar esas otras facetas de su vida y obra. Es tiempo de desvelar la figura plena, tal como fue. Es tiempo de rescatar sus Cromovibrafonías, sus Cinco poemas sobre textos de Nicolás Guillén. Es tiempo de dar el lugar que le pertenece, el de haber sido un hombre verdaderamente de su tiempo. 

PD. Recién descubrí publicado por la televisora Vale TV una grabación en vivo realizada el día del estreno, que brinda la oportunidad de ver y escuchar esta obra magna de un Estévez desconocido. 

http://nuevamusicavenezuela.blogspot.com/2010/09/dossier-antonio-estevez.html

Hay que bajar mucho, hay unos diez, doce antes del video en cuestión:



Cinco Poemas de Nicolás Guillén
Estreno mundial
Iván García, Bajo
Orquesta Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar
Alfredo Rugeles, director
Auditorio del Colegio Emil Friedman
Caracas, 8 de mayo de 2008

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