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El piano venezolano

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Diana Arismendi

@dianaarismendi

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¿Hay un piano venezolano? ¿Hay una escuela de técnica pianística venezolana? He estado en defensas de tesis y trabajos de grado donde se discute si hay una escuela de flauta, violín o clarinete venezolana. Es válido preguntarse igualmente si hay una escuela de piano venezolana, pero esa pregunta no la vamos a contestar aquí. El piano venezolano, el magnífico evento que se lleva a cabo en nuestro país desde el año 2000 y que arribó este año a su 11ª edición, organizado por la Fundación Edmundo y Hilde Schnoegass, es otra cosa. 

La idea del evento y de la fundación es enaltecer el talento venezolano y estimular “la creación de obras para piano venezolano, así como, la investigación, difusión y promoción del talento artístico y su repertorio pianístico” y, con toda certeza, podemos afirmar que el talento existe y que ellos al organizarlo cumplen su cometido.

La música venezolana para piano tiene un par de siglos de tradición, eximios exponentes del pianismo venezolano del siglo XIX fueron Ramón Delgado Palacios, Federico Vollmer, Manuel Guadalajara y Salvador Llamozas, entre los más notables. Culminando el siglo XIX e iniciando el XX, florece la gran pianista y eminente compositora Teresa Carreño, punto culminante del romanticismo latinoamericano. El siglo XX ha visto el auge de compositores (y compositoras) notables para el instrumento: Moisés Moleiro, María Luisa Paesano, Alba Quintanilla, Federico Ruiz, además de un sinfín de pianistas ilustres que han hecho sus carreras dentro y fuera de Venezuela para orgullo de todos.

Figuras como Evencio Castellano, con el perfil de compositor y pianista, han visto una continuidad en figuras como Carlos Duarte, Gerardo Gerulewicz, Marianela Arocha y Andrés Levell.

La labor que hace El piano venezolano, y la Fundación Edmundo y Hilde Schnoegass es extraordinaria. Los esposos Schnoegass, alemanes de nacimiento y barquisimetanos por adopción, crearon la fundación que lleva su nombre que, en manos de sus descendientes, ha perseverado en la encomiable labor de estimular la creación de obras para piano a través de un concurso de composición y paralelamente auspiciar un concurso de ejecución pianística en varios niveles que se han ido ajustando con el tiempo y que acoge niños desde 9 y 10 hasta jóvenes adultos profesionales, para que durante las diferentes pruebas que constituyen el concurso ejecuten únicamente repertorio venezolano. Tal decisión no constituye un rasgo de nacionalismo, ni mucho menos de chauvinismo, sino que es un modelo de amor, respeto y fe en el talento venezolano y en la calidad de su música. Esgrimen la idea clara de que el repertorio de música venezolana debe ser aprendido y practicado por los jóvenes e interpretado por los pianistas profesionales; es, así mismo, una señal de compromiso el apoyar económicamente a los compositores a través del premio y a todos con la proyección que se consigue en lo local, con los conciertos y que son capaces de traspasar fronteras con las grabaciones discográficas y en épocas más recientes con las trasmisiones en vivo y por el canal YouTube. 

Aquellos esposos Schnoegass en agradecimiento al país que los acogió dedicaron parte de su patrimonio al progreso de su patria adoptiva a través de este evento y otras muchas iniciativas de diversa índole, y esto es verdaderamente una “rara avis” en un país donde lo foráneo seduce.  El hallazgo del talento no es suficiente, el apoyo para su desarrollo es indispensable y ellos lo saben.

El pasado 5 de noviembre asistimos al acto de premiación de los ganadores de la 11ª edición del concurso de ejecución, ocasión para descubrir una generación de jóvenes y talentosos pianistas que se inician en el mundo de la música. Excelente ocasión de oír un espléndido repertorio de compositores venezolanos, así mismo escuchamos la obra ganadora de esta la más reciente edición del concurso de composición. La cantidad y calidad de músicos que han constituido los jurados de ambos concursos, habla de la fuerza de la música en nuestro país, de la persistencia de nuestros talentos y de la amplitud de los organizadores que invitan a pianistas y compositores a esta aventura artística inigualable, cuya lista no quiero detenerme a enumerar aquí, como siempre, por temor de dejar importantes nombres fuera. 

Lo que sí, para cerrar, no quiero dejar de mencionar especialmente es a quien fuera la primera directora artística de los concursos, exquisita pianista y notable pedagoga, la Profesora Guiomar Narváez, quien celebras este 2022 sus 85 años. Para ella nuestro saludo con cariño y admiración. Esto es también Parte de su legado.

Y para todos: ganadores, concursantes, jóvenes y profesores, jurados y organizadores, mis aplausos y de todos los que aprecian su labor.

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