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En Venezuela: ¿Es posible hacer predicciones certeras sobre la inflación y el tipo de cambio en ciclos mensuales?

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Francisco J Contreras M

@fjcontre35

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El mundo de la economía es un sistema entrelazado entre la actividad financiera y la actividad de la producción de bienes y servicios. El ciclo de los procesos financieros es instantáneo pues quienes transan, pueden ejecutar una acción de compra y venta en cualquier momento de acuerdo con las preferencias y a la percepción de valor de cada uno.  Pero el ciclo de los procesos de producción consume mucho más tiempo, desde un día hasta años, verbi gratia, el maíz tiene un ciclo que oscila entre 95 y 161 días, producir un par de zapatos toda vez que se poseen todas las condiciones de la puesta a punto necesita cuarenta horas de manufactura. El horizonte temporal de la compra de bienes y servicios de consumo final es instantáneo, mientras que el de manufactura es mucho más largo y complejo.    

Si se desea un buen funcionamiento de la economía debe existir una correspondencia entre el mundo financiero y la economía real, es así porque la incertidumbre en materia de precios y de tipo de cambio somete a pérdidas a quienes están en actividades de producción. Un emprendedor o microempresario una vez que decide producir no le es posible parar y arrancar la planta cada vez que esas variables se modifiquen. Hay una continuidad en la dinámica de los procesos productivos que le otorga una complejidad en la toma de decisiones relacionadas con los costos asociados a estos.  

Son factores que en períodos inferiores a un año impiden una correcta explicación del comportamiento causal entre la creación de dinero, el tipo de cambio y la inflación derivada de la observación de los hechos. La importancia de las transacciones en tiempo real y del papel del dinero constituye una fuerza propulsora o destructiva de valor económico, pero nunca sabremos donde se encuentra ese “dinero” que nos permite la existencia como medio de pago, unidad de cuenta y reserva de valor que solo se conoce al momento de efectuar una transacción.  

El comportamiento de la gente depende de una infinidad de factores, el consumidor no posee de manera razonablemente consciente ninguna preferencia a priori. En estos tiempos esa conducta ha sido reforzada al extremo por una cultura mediática sujeta a las improntas del poder político, del poder económico y de los “influencers”. La voluntad de actuar de las personas en primera instancia está determinada más por la percepción y el significado que ellas les atribuyen a las situaciones en las que se encuentran que por las propias situaciones o por las verdaderas explicaciones solo accesibles por la vía de la reflexión esclarecida.

En consecuencia, cuando se trata del dinero, una persona podría en el tránsito de un día, de una semana y hasta de un mes reasignar su presupuesto razonablemente formulado por la ejecución de uno tensional cuyo sostenimiento es imposible más allá de un mes. Este comportamiento hace posible que la relación entre la emisión de dinero, los precios y el tipo de cambio sea volátil con resultados inesperados. Cuando el tipo de cambio acumula varios días en alza, los “influencers” opinan que el gobierno no puede impedirlo y todos piensan igual, cada uno desviará sus compras del presupuesto original para adquirir divisas o bienes más sensibles al tipo de cambio, con lo cual, incluso si el gobierno retirara dinero de circulación, los precios y tipo de cambio podrían continuar su alza.

En consecuencia, no existe manera de hacer predicciones certeras en economía sobre la inflación y el tipo de cambio a pesar de que el inductor causal de sus variaciones sea la emisión irresponsable de dinero. Sin embargo, cada uno tiene ante sí la elección moral de buscar un mejor equilibrio entre las emociones y la razón e inmunizarse contra la “infoxicación” propagada desde las redes sociales. 

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