martes 16, agosto 2022
Promedio de temperatura mensual

70 de 100

La democracia como posibilidad

Más artículos

“En Venezuela la ruta de la civilidad es difícil e incierta, sentimos que debemos efectuar arreglos para que nuestros esfuerzos con recursos bien limitados puedan contribuir modestamente con la democracia. Este devenir es importante para la inmensa mayoría silenciosa que aun queriendo no puede huir del país y tiene que darle sentido de propósito a su existencia. Cada día tendremos la oportunidad de tomar decisiones con auténtica dignidad y desarrollar fortalezas desde su fuente primigenia: la adversidad”.

Francisco J Contreras M

 Existe en las redes sociales de Venezuela una confusión en el discurso político pues se ha hecho dominante una cultura de rechazo hacia la cualificación de la verdad, cuando ella puede resolverse por la vía experimental mediante razonamientos sujetos a criterios de demarcación susceptibles de refutación o a través de la deliberación consensuada para dirimir acuerdos o desacuerdos.

Se observa en diferentes foros el repudio a las reglas de los procesos deliberativos cuando se afirma que cualquier intento por hacerlo constituye una imposición de quienes se creen poseedores de la razón. Por el contrario, ese supuesto “anti-elitismo” es un aspecto crucial del proyecto populista y de la llamada democracia iliberal, pues recrea la desconfianza a partir de la confusión entre la razón y la opinión cuyo término conduce a la relativización de la “verdad” y a la destrucción de la codificación necesaria del lenguaje para la deliberación en democracia.

Una cuestión es la libertad de expresión en el acto de opinar, y otra bien diferente la exploración de la razón deliberativa que exige normas, reglas y su respeto, si se quiere realmente establecer un escenario para la tolerancia, el respeto a las minorías y la pluralidad de pensamiento. Desde los tiempos de Nicolás de Condorcet se ha considerado que la democracia se sustenta sobre las siguientes precondiciones:

·      La confianza de los ciudadanos en sus instituciones.

·      La capacidad de estos ciudadanos para deliberar de manera informada, en particular para elegir a sus representantes.

·      La posesión de un lenguaje común para poder dirimir desacuerdos y lograr consensos temporales a ser superados mediante la deliberación libre e independiente.

Bajo escenarios de crisis terminales y de situaciones de desorden económico, el ecosistema social comienza a operar con nuevas reglas de funcionamiento, pues los condicionamientos son otros. En el caso específico de Venezuela, la insuficiencia estructural de divisas no podrá ser compensada por la renta petrolera, el estado solo podrá cumplir con sus funciones si la economía prospera de manera que asegure los tributos necesarios para proveer los bienes y servicios públicos. De un gobierno patrimonial fundado en el clientelismo y el enriquecimiento personal o grupal por la vía de la captura de poder político, se pasa a un gobierno impersonal en el cual se trata a la gente como ciudadanos con igualdad, justicia y respeto, donde no se necesita ser pariente o amigo de quienes detentan el poder ni militante del partido político de los gobernantes de turno.

Es el momento, en todas las esferas del acontecer económico, de la innovación para el rescate del afecto, de la confianza mutua, de las normas efectivas. Es la recreación del llamado capital social y del empoderamiento. No es una cuestión de elección, es que no existe alternativa en la vía hacia la prosperidad.

La prosperidad necesita de unas formas de organización y de relaciones productivas diferentes a las del pasado, es la única forma de crecer económicamente de manera equilibrada y sin desigualdades. Se requiere una aproximación al bien común y al interés público si se quiere asegurar la cobertura del costo de oportunidad de capital para los emprendedores (expectativa de ganancias) y del valor creado para toda la sociedad (distribución equitativa de ingresos).

@fjcontre35

Síguenos en

- Publicidad -

Recientes