En total abandono por parte de las autoridades venezolanas se encuentran más de tres mil venezolanos en el paso fronterizo entre Colombia y Venezuela por el Norte de Santander.

Muchos de ellos salieron a otros países de América Latina en busca de mejores oportunidades de vida debido a la grave crisis económica y social que se vive en Venezuela, pero la inesperada llegada de la pandemia los ha obligado a retornar a la patria que los vio nacer.

Sin embargo, el camino ha sido espinoso pues la gran mayoría ha tenido que regresar caminando, sufriendo las penurias de la carretera y buscando ayuda entre los connacionales que se encuentran en el camino para poder apoyarse y continuar.

Bernarda Nieves contó que actualmente ya cuentan el día 32 desde su llegada al sector de La Parada por Villa del Rosario en Cúcuta, viene de Perú y aún no ve cerca su turno para poder ingresar a Venezuela ya que el régimen permite el ingreso de 200 personas cada dos días por el puente internacional y cruzar por trocha es un riesgo enorme.

Mientras tanto, duermen en carpas improvisadas, comiendo una o dos veces al día y vendiendo las pocas pertenencia que tienen para conseguir dinero que les permita alimentarse.

Aunque viajaba con cuatro personas hoy ese grupo ya lo conforman doce migrantes que uniendo esfuerzos se cuidan y luchan por su único fin que es poder regresar a sus hogares en alguna parte de Venezuela.

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