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Asumir lo errado y continuar

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“…Venezuela se ha transformado en un País poco serio, la verdad se deforma y acomoda de acuerdo a las circunstancias e intereses, sin producir en las personas un verdadero rechazo y no se trata solo del Gobierno, responsabilidad por igual tienen los líderes de oposición cuando mienten o cuando callan…”

Jorge Puigbó

@JorgePPuigbo

El día cinco del mes de mayo del 2011 escribí unas consideraciones que retocadas y puestas al día descubren nuestra conducta, cómo hemos sido, cómo nos hemos conducido a través de estos años de lucha, no para seguir con la diatriba estéril de quien tuvo o no razón, o quien hizo o no hizo tal cosa, sino para recapacitar sobre cuáles son los elementos necesarios en función de conseguir un camino unitario que nos devuelva nuestra patria.  Venezuela se ha transformado en un País poco serio, la verdad se deforma y acomoda de acuerdo a las circunstancias e intereses, sin producir en las personas un verdadero rechazo y no se trata solo del Gobierno, responsabilidad por igual tienen los líderes de oposición cuando mienten o cuando callan. El venezolano no quiere asumir gravedades, porque le cuesta, porque es mejor y más fácil el chiste constante con el cual se le pone fin a cualquier intento de discusión, o la altanería bufa con la cual se descalifica y se pretende ofender al que disiente. Nos hemos reído de todo, aun de nuestras propias miserias, hemos desacreditado a muchos de nuestros semejantes por sentirnos dueños de la verdad. Algunas veces pienso que esta actitud proviene de un acomodo progresivo, una forma de defensa y evasión, producida por nuestros devenires históricos convulsos e inestables, acompañados y consentidos siempre por una riqueza fácil que el estado paternal controla y reparte a pobres y ricos. Capítulo a continuación, lo constituye todo lo que hablamos e inventamos a diario, la naturaleza incierta y confusa de los rumores agobiantes que propagamos, las afirmaciones vanas que hacemos, fulano es un ladrón o un traidor, y que repetimos sin siquiera conocerlo haciéndonos parte del juego perverso del adversario. En esto hay que insistir hasta el hartazgo, la mentira y la calumnia anticipan el caos. Cuando repetimos, como un eco, juicios sobre personas, los cuales no somos capaces de sostener cara a cara con el ofendido, estamos asumiendo una conducta irresponsable y cobarde. Cuando somos capaces de manifestar que determinada persona es un corrupto y asimismo contestar cuando se te pregunta que te lo leíste en Twiter o te lo contó una persona amiga o familiar, estas asumiendo y defendiendo algo que no te consta y dejando muy mal parada tu propia integridad moral y lo peor, como antes dijimos, te haces copartícipe en la estrategia comunicacional del adversario y contribuyes a replicarla. Solo se levantan juicios contra personas corruptas o incapaces, que indudablemente las hay, cuando se tienen las pruebas en la mano y se procede a sostenerla por ante la justicia, lo demás son mentiras, calumnias y habladurías capaces de destrozar vidas y al propio país. A quien acuse se le debe exigir que presente la denuncia legal, cuando esto ocurra los bocazas quedarán expuestos, la aplicación dura de la Justicia frenaría los actos delictivos, no hay otra forma de hacerlo. Por tanto, lo primero es admitir y corregir nuestra tradicional y arraigada predisposición a la descalificación irresponsable de los líderes intelectuales o políticos, sintiéndonos además intelectualmente satisfechos al hacerlo aunque estemos muy lejos de calzar los puntos de quienes desprestigiamos. Cualquier persona que sobresalga políticamente es destrozada, casi siempre sin razón, triturada en los negros engranajes de la calumnia, la incomprensión y la maldad, cada vez más utilizados y multiplicados por unas redes sociales donde reina la mentira con su disfraz de posverdad.

Todo el mundo conoce y sabe, Venezuela es la nación de los “toderos”, lo hemos sostenido en infinidad de escritos, una gran mayoría audaz se jacta de saber de todo, medicina, astronomía, ingeniería, ganadería, religión, economía, pero sobre todo son expertos en política sin que nunca hayan pasado por un partido político o por una organización civil que la practique. Esta actitud nos llevó a menospreciar al adversario más importante que ha tenido la Democracia, con epítetos, totalmente alejados de la realidad tratamos de descalificar a quien con gran astucia, inteligencia y trabajo de años logró “encaramarse” en el poder con el apoyo mayoritario, incluso de personas que hoy lo adversan y con el tiempo logró “atornillarse” a él utilizando asesores en técnicas avanzadas de control social, engañando, desconociendo la ley y controlando totalmente el poder de las armas para usarlas de forma brutal. Debemos hacer un examen de conciencia acerca de las apreciaciones que hicimos y seguimos haciendo porque no parecieran ni brutos, ni desorganizados. Eso es historia sin edulcorantes, son hechos.

Recordemos también las estrategias usadas por la oposición, de no responder a los ataques del gobierno, mismas que no se pudieron mantener en el tiempo, el desgaste poco a poco acabó con ellas. Todos los lunes, de todas las semanas, de todos los meses, de todos los años, nuestros líderes cayeron en la trampa de responder los lineamientos políticos que el Presidente establecía los domingos. Un boxeador que no golpea pierde por necesidad. Por un muy largo tiempo hemos sido reactivos y poco a poco nos pusieron al borde del nocaut, nos fueron atomizando y adormeciendo, el tiempo de permanencia en el poder produce efectos innegables. El líder que se escoja debe llegar a las masas teniendo presente que no tenemos medios de comunicación, solo las redes sociales con su alcance limitado; un líder improvisado, desconocido y sin carisma y además con graves dificultades para expresarse y trasmitir no puede enfrentar exitosamente unas elecciones. Por otra parte, todavía pareciera que no tenemos, debido a la falta de unidad, nada que ofrecer, no se ha elaborado ningún proyecto político-económico y el tiempo trabaja en contra nuestra, a pesar de que se debe señalar que individualidades y organizaciones han trabajado sobre ello y publicado sus opiniones y recomendaciones. 

Los ideólogos, filósofos, economistas, maestros del derecho, en fin, pensadores políticos, crean un marco de ideas, una urdimbre para producir como resultado un tejido en la sociedad. Los líderes, operarios políticos, tienen que convencer a la gente y lograr que se comporten de determinada forma, que acepten ciertos planteamientos que constituyen la trama mediante la cual se entretejan los resultados buscados: la ansiada respuesta social abrumadoramente mayoritaria o de lo contrario continuaremos bajo los designios de un Estado totalitario.

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