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El Imperio regresa

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  “…Cuando vemos la evolución del imperio como política de naciones nos encontramos que tiene como característica la universalidad, la violencia, la toma de territorios y el sometimiento de las poblaciones. Las acciones que desarrollan algunos países en pleno siglo XXI nos recuerdan episodios del pasado, lamentablemente no es un “déjá vu”.

Jorge Puigbó

@JorgePPuigbo

El objetivo de los Imperios es extenderse. Tratar de explicar esta actitud reiterada y confirmada a través de la historia de la Humanidad con alguna teoría sacada de un sombrero es arriesgado. La conquista, sumisión y colonización de espacios realizada por naciones poderosas tiene infinidad de explicaciones y todas al final son válidas o validadas. Por ser una materia eminentemente política se ve influenciada por las ideologías de los que intervienen en su estudio, oscureciendo las verdaderas motivaciones detrás de las acciones de un imperio, o ahora del imperialismo. La actuación de los países dominantes con respecto a sus vecinos siempre fue regida por el ejercicio del poder, la dominación del más fuerte y la idea de que los resultados son los que al final importan.

Surge este artículo por el evidente renacimiento de ansias imperiales en países como Rusia y China, pero también en el islam radical y su Yihad, con  pretensiones de instaurar califatos bajo el poder de un califa o líder religioso que comprenderían territorios de diferentes países, entre ellos el Al-Ándalus, actual Andalucía en España. Los motivos y los medios que se utilizan para ello son diferentes en cada caso, pero el objetivo común es conseguir la dominación de territorios para la obtención de bienes materiales, implantación de cultura o religión. En una oportunidad me referí a una realidad: “…Antes de la invasión a Ucrania, Rusia, como resultado de su estrategia, ya había controlado cinco enclaves: Transnistria en Moldavia, la península de Crimea, con su gran base naval de Sebastopol…parte del Dombass en Ucrania y Obsetia y Abjasia en Georgia…”.

Es interesante tratar de hacer un esquema, porque ni siquiera un resumen cabe en nuestro espacio, que nos permita visualizar lo que ha representado para la Historia la política imperial a través de los tiempos. Lo primero es su existencia desde los albores de la civilización, era una forma de conducirse, de sobrevivir, era ambición y avaricia, era necesidad, deseos de gloria de un líder, la orientaba una mezcla de emociones e instintos, parte de la misma naturaleza humana y los cuales han ido evolucionando con el tiempo, pero no han desaparecido. La dominación de los pueblos se lograba con diferentes técnicas de las cuales la violencia militar era la principal, luego venía la toma de tierras, la expropiación de toda fuente de riqueza, los impuestos al vencido, la implantación de normas legales etc., hasta lograr el control político y económico. La imposición y absorción de la cultura, la llamada aculturación, era parte del proceso. El Imperio trata de dominio de territorio, de su ocupación y sometimiento de la población a un gobierno central, no se trata de predominio en el comercio mundial, aunque algunos así lo planteen. Rusia es el país más grande del mundo y no es un imperio, pero si invade y se apodera de Ucrania, Letonia, Bielorrusia y Polonia, sería tachada de imperio e imperialista. La semántica no cambia el hecho de la invasión y el dominio.

Desde hace mucho tiempo la tendencia es usar el término Imperialismo, para denominar a la política de expansión de Europa en todo el mundo, la cual comienza en el renacimiento, continúa en la edad moderna y concluye en el siglo veinte luego de la Segunda Guerra Mundial con la independencia de numerosas colonias. Podemos decir que, a partir de la Primera Guerra Mundial, las naciones parecían derrotar, imponerse e independizarse de los imperios y decimos parecían porque estamos evidenciando que en pleno siglo XXI resurgen en algunas naciones las ansias de nuevos territorios, una de ellas reincidente como lo fue Rusia con la creación de la Unión Soviética. El imperialismo busca como resultado la creación de un imperio.

Para entender la evolución de la política imperial debemos retrotraernos hasta el pueblo egipcio, el cual 3.000 años antes de Cristo con la unificación del Alto y Bajo Egipto bajo el gobierno del rey Narmer creó una vasta e importante civilización que llegaba hasta Sudán y Siria. Luego vendría el primer gran imperio persa (500 a.C.), llamado también Aqueménide, que comprendía a todo Oriente Medio hasta territorios de lo que hoy llamamos Rusia… Solo como simple referencia ilustrativa y para ayudar a la memoria, agregamos una pequeña lista de algunos imperios conocidos por todos y otros poco nombrados, los cuales surgieron en el transcurso del tiempo: Imperio maurya o primer Imperio indio (320 a.C.), Imperio macedonio, en cuyo momento de esplendor, guiado por Alejandro Magno (336 d.C.), conquistó la mayor parte del mundo conocido entonces y produjo el Período Helenístico, cumbre de la cultura griega. En las mesetas orientales del Asia, lo que llamamos Mongolia sumado a lo que sería luego China constituyeron imperios por períodos históricos muy largos, el primero se denominó Imperio Xiongnu (siglos IV y III a.C.), luego comenzaría el Imperio Chino protagonista de una larga historia de luchas por el poder entre grupos familiares, comenzando con la dinastía Qin (221–207 a.C.) hasta la dinastía Qing, la última, que concluye en el año 1912 dejando establecido el territorio del estado chino. La mención de tantos imperios nos demuestra que en todos los continentes las naciones funcionaban así,  basta recordar al Imperio Romano; el Califato de los Omeya; el Imperio otomano; el Imperio mongol, el más grande en territorios contiguos; el Imperio ruso; el Imperio francés; el Imperio español; el Imperio británico, el último y más grande que conservó colonias hasta avanzado el siglo veinte, la India se independizó en 1947, y  asimismo mencionar los imperios establecidos en América por sus habitantes, nada diferentes a los del resto del mundo antes de la llegada de los europeos, el primero de ellos el Imperio azteca, lo constituyeron tribus provenientes del norte en 1325 a orillas del lago Texcoco en lo que hoy es México; el Imperio inca, asentado en Perú, el cual fue el más extenso de todos los del continente y el de menos duración, y por último, el de los Mayas.

Cuando vemos la evolución del imperio como política de naciones nos encontramos que tiene como característica la universalidad, la violencia, la toma de territorios y el sometimiento de las poblaciones. Las acciones que desarrollan algunos países en pleno siglo XXI nos recuerdan episodios del pasado, lamentablemente no es un “déjá vu”.

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