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El más reciente chanchullo de Conviasa

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Carolina Jaimes Branger

@cjaimesb

El día 1 de julio, la Organización Nacional de Trasplantes de Venezuela, ONTV, anunció en su cuenta de Instagram, con muchísimo pesar, el fallecimiento de la pequeña Karla Barrios. “No logramos expresar lo que esta noticia produce en nosotros”, dice la nota.

¡Yo sí puedo expresar lo que me produjo cuando la leí! Sentí ira, impotencia, rabia, frustración, dolor, desesperación, desesperanza… Y puedo añadir un largo etcétera.

Karla tenía solo 6 añitos. Y llevaba menos de un año en diálisis en el Departamento de Nefrología del Hospital JM de los Ríos, donde los médicos y los miembros de la ONTV hacen magia para ayudar a los pequeños pacientes. Sin embargo, aunque hagan magia, no son magos. Y siguen falleciendo niños que esperan por trasplantes porque Fundavene, el organismo del régimen que despojó a la ONTV de la procura de órganos y tejidos, cerró en 2017 “por remodelaciones” y todavía parece que está remodelando, porque sigue en el limbo…

La situación de la salud en Venezuela sigue en terapia intensiva. Quien no tiene cómo pagar una clínica privada, se muere de mengua. O, mejor dicho, debería decirlo en criollo: se muere como un pendejo. Contradictoriamente, la inmensa mayoría de esas personas votaron y volvieron a votar primero por Chávez y después por Maduro… Si conocieran algo de Historia, sabrían que los regímenes comunistas son así, como una trilla de caña de azúcar: le sacan el jugo al pueblo para instalarse en el poder, y luego lo escupen como el bagazo.

Y hablando de contradicciones, el mismo 1 de julio la línea aérea “de todos los venezolanos” Conviasa, en rueda de prensa, anunció que había contratado a Osmel Sousa para que se encargue del “cambio de look” de los tripulantes de cabina, bajo un concepto “elegante, sofisticado y que represente la calidad del servicio que ofrece la Aerolínea Bandera de Venezuela” Y añaden “es el enfoque de la renovación de vestimenta y estilismo a que serán sometidos los tripulantes de cabina de Conviasa”.

Mi amiga, la escritora Carolina Espada, me regaña cuando escribo alguna grosería. ¡Pero es que las groserías tienen su razón de ser cuando se usan dentro del marco apropiado y no como muletillas! Así que, querida tocaya, aquí voy:

¡No me JODAN, CARAJO! ¿Cómo un organismo del Estado va a gastarse un dineral (porque Osmel no es barato y estoy segura de que no hace nada gratis) en algo tan baladí, tan nimio y tan estúpido como un “cambio de look” cuando los hospitales del país están destrozados?

¿Cómo un organismo del Estado va a gastarse un dineral en algo tan baladí, tan nimio y tan estúpido como un “cambio de look” cuando la educación del país está muerta y las escuelas vueltas leña?

¿Cómo un organismo del Estado va a gastarse un dineral en algo tan baladí, tan nimio y tan estúpido como un “cambio de look” cuando los pensionados mueren de mengua por los sueldos de miseria que les pagan?

¿Cómo un organismo del Estado va a gastarse un dineral en algo tan baladí, tan nimio y tan estúpido como un “cambio de look” cuando hay tantas otras prioridades?

Ciertamente, muchos dentro del régimen tienen que tener la mente y el corazón podridos, para seguir haciendo negocios y chanchullos en medio de tanta desolación.

Me imagino que lo único que nos falta por ver es a Osmel “cambiándole el look” al personal de salud del JM de los Ríos…

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