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El nuevo consenso global necesario

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“LA HISTORIA NO LLEGÓ A SU FIN. EL MUNDO HA LLEGADO A SUS LÍMITES. ESTAMOS POLARIZADOS Y ENFRENTADOS”.

Julio L. Brillembourg W.

Ante la invasión ilegal y el genocidio en Ucrania, realizado por Putin con el apoyo pasivo de Xi Jinping, Occidente necesita forjar una sólida unión y crear un sistema de defensa común para resguardar y fortalecer sus valores y principios positivos: Democracia participativa y directa digital (DPDD), Federación de Repúblicas, Separacion y Autonomía de poderes, Imperio de la Ley y Sistema de Libertades bien entendidas y Sistema de Libre Mercado.

Pero es vital ir más allá de esta visión limitada, a la vez necesitamos realizar una reflexión profunda sobre las causas eficientes de esta guerra y la grave situación del mundo y el planeta.

En primer lugar, ésta es una guerra global polarizada de modelos de desarrollo: occidental vs oriental, individual vs colectivo, democrático vs autoritario, libre vs esclavo. Pero no es solo Putin y Rusia, es también Xi Jinping y China. Son Bielorrusia, Corea del Norte, Irán, Cuba y otros aliados. Es clave entender que se trata de una sintomatología global, de un cuerpo global, que requiere un análisis unitario. Es preciso tratar al enfermo como un todo y sanar la enfermedad, no el síntoma.

En segundo lugar, muchos de nuestros principios y valores nos han conducido a esta guerra. No puedo defender a la educación materialista ni la corrupción de alma, mente y cuerpo y la deshumanización galopante. No puedo defender el liberalismo a ultranza y el dejar hacer lo que cada quien quiera, sin la orientación y sana guía e intervención puntual del Estado a través de la ley. No puedo defender la independencia de intereses de las naciones en un mundo altamente interconectado. No puedo defender la lucha por la supervivencia y la competencia económica feroz, que crea codicia sin límites, genera billonarios, destruye la clase media y crea millones de pobres cada año. No puedo defender el crecimiento sostenido de las desigualdades, exclusiones, brechas, asimetrías, y todo tipo de desequilibrios globales. No puedo defender los enormes éxodos internacionales, ni los muros que se levantan. No puedo defender la contaminación y explotación insostenible de nuestro medio ambiente y mucho menos contribuir a la sexta extinción masiva de las especies.

Son estos mismos “valores y principios” los que en el fondo han ocasionado la guerra y la seguirán produciendo mientras los mantengamos. En consecuencia, debemos detectar, definir y eliminar un conjunto de antivalores y principios de baja coherencia y naturaleza autodestructiva, y activar en la praxis nuevos valores y principios altamente coherentes y cohesivos como fundamento de un nuevo modelo de desarrollo sostenible y unitario, capaz de generar verdadero desarrollo integral, progreso, evolución y paz para todos.

El mundo y las reglas que habíamos concebido han llegado a sus límites. Por lo tanto ahora, de nuevo estamos confrontados unos contra otros, ejércitos del este contra ejércitos del oeste en diversas líneas calientes, en las fallas tectónicas-políticas globales. Ucrania y Rusia son solo un punto caliente donde esto revienta.

Un nuevo mundo es necesario. Un nuevo consenso global es urgente. Así como fue necesario para establecer un nuevo orden después de la segunda guerra mundial, lo es igualmente ahora.

Una silla vieja no se repara, se hace una nueva. Vino nuevo no se guarda en vasijas viejas porque las revienta.

@quantumcoheren

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