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Impunidad, madre del caos

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“Las sociedades deben tratar de no permitir la impunidad de delito alguno, así Estos sean menores o solo faltas, por cuanto el deterioro social se va extendiendo y da paso a delitos mayores que afectan profundamente la estabilidad. El orden y la educación son los pilares, pero la represión legal y la justicia deben ejercerse todos los días”.

Jorge Puigbó

@jorgeppuigbo

En un comienzo, cuando la sociedad humana no se había desarrollado y las instituciones ni siquiera eran simples proyectos, las controversias se arreglaban con el enfrentamiento físico entre las personas. Esto se corrigió con la llegada de los jueces, terceros que intercedían en la disputa, lo que luego, con el pasar del tiempo, llamaríamos el Poder Judicial, factor decisivo en la consolidación de la sociedad moderna. Tratar de ver con los ojos del ahora y juzgar la agresividad de nuestros antepasados, no solo es ilógico, sino injusto, eran otras épocas y otras circunstancias.

La primera arma que utilizó el hombre, seguramente fue arrojadiza, una piedra o un palo, un objeto contundente como un hueso de un animal, por lo menos así lo cuenta la biblia cuando describe el asesinato de Abel. En un lugar de España situado en Burgos, en la localidad de Atapuercas, se encuentra un yacimiento arqueológico funerario con una edad de 430.000 años aproximadamente, su característica principal es que se trata de un sitio en el cual se depositaron más de seis mil cadáveres a través de miles de años. Nuestro interés por este lugar viene relacionado con la llamada arqueología forense, por cuanto es allí donde se descubrió un cráneo humano, nombrado Cr-17, el cual al estudiarlo demostró que pertenecía a la primera persona asesinada de la Humanidad -no quiere decir esto que antes de esa víctima no hubiera otras- pero esta es la única demostrada con esa data y pertenecía a un individuo de unos veinte años, de sexo no identificado. La violencia siempre nos ha acompañado, pero con el tiempo, como dijimos, la sociedad tomó conciencia de la necesidad de evitar a como diere lugar este tipo de actos entre humanos, por cuanto atentaban contra la sobrevivencia del grupo al provocar actos de venganza y luchas intestinas que erosionaban la cohesión.

Siempre me gusta recordar, por ser de elemental conocimiento de la gente, la siguiente expresión y juicio, atribuido a un periodista colombiano y referido al proceso de paz que vivía su país y se resume, palabras más o palabras menos en una frase, que según recuerdo reza así: “La falta de justicia es la ofensa mayor que se puede hacer a una víctima”. Hace años la leí, era algo lógico, era algo justo, no estaba inventando nada nuevo, solo que la supo expresar en el momento adecuado. La víctima puede ser una persona, es lo más común, pero también lo puede ser una nación.

Cuando por debilidad, por presiones políticas o cualquier otra excusa, se incumple con la justicia, o no se imparte, las víctimas sufrirán las consecuencias y se sembrará en el seno de la sociedad el deseo de venganza al no haber justicia. Un ejemplo se produce cuando a un delincuente que cometió asesinato, intento de magnicidio, rebelión, etc., se le deja libre por una medida que no le correspondía desde el punto de vista meramente legal, no se puede esperar otra cosa, sino que continúe su accionar destructivo. Se trata de ausencia de castigo o sanción frente a la comisión de un delito. Existen muchas razones mencionadas por los estudiosos como causas para la no aplicación debida de las leyes al infractor, pero de una forma sencilla podemos decir que casi todas se reducen -salvo las ocasionadas por fuerza mayor o corrupción interna- a la interferencia de factores extraños y externos al Poder Judicial. Es conveniente aclarar que no se trata de que una persona viole o incumpla una norma obligatoria, sino de las causas por las cuales no se le aplican las sanciones que requieren los actos delictivos, o hechos ilícitos. Una policía corrupta o ineficiente, los jueces venales, un Estado u organización que controla por la amenaza, la fuerza física o a través de decisiones legales de otros órganos del poder al aparato judicial, son generalmente las más comunes. Saber de qué se trata nos ayudará a construir políticas públicas para luchar contra la impunidad, la ONU tiene una definición amplia: “La impunidad constituye una infracción de las obligaciones que tienen los Estados de investigar las violaciones, adoptar medidas apropiadas respecto de sus autores, especialmente en la esfera de la justicia, para que las personas sospechosas de responsabilidad penal sean procesadas, juzgadas y condenadas a penas apropiadas, de garantizar a las víctimas recursos eficaces y la reparación de los perjuicios sufridos, de garantizar el derecho inalienable a conocer la verdad y de tomar todas las medidas necesarias para evitar la repetición de dichas violaciones (ONU, 2005, p. 7)”. Muy clara y fácil de entender.

Todos los países del mundo y todos sus ciudadanos pueden verse sometidos a circunstancias en las cuales la Justicia pareciera no operar por muchas razones, como antes vimos. En la ciudad de Nueva York de los años 90 se desató una oleada imparable de delitos violentos que costó años resolver, una coordinación entre un Poder Judicial eficiente, una acción policial contundente y la aplicación de políticas sociales que sanearán los ambientes como las basadas en la de “Las ventanas rotas”, dieron excelentes resultados.

A mediados del año 2011, la ciudad de Londres se conmocionó por estallidos de violencia social incontrolables, que produjeron daños en todos los sectores y el caos reinó por varios días. Una respuesta firme y severa de las autoridades apoyándose en los jueces -que fueron inflexibles- logró la condena de más de 2.100 personas y a las cuales se les aplicaron penas de prisión que en conjunto sumaron unos 1.800 años. La ciudad se calmó, pero la acción policial continuó para hacer sentir la autoridad y sentar precedentes. Todo lo contrario, lo sucedido en Ecuador en el 2019, la violencia, los incendios, saqueos, secuestros, todos delitos muy graves, azotaron las ciudades. Luego de haber conseguido apaciguar la sublevación el 10 de marzo del presente año, la Asamblea Nacional de Ecuador le dio la amnistía a 268 líderes que estaban detenidos o encausados por los hechos ocurridos. Solo tres meses después, la nación ecuatoriana sufría un nuevo embate de la violencia con pérdidas superiores a los 600 millones de dólares. O política o Justicia.

Las sociedades deben tratar de no permitir la impunidad de delito alguno, así estos sean menores o solo faltas, por cuanto el deterioro social se va extendiendo y da paso a delitos mayores que afectan profundamente la estabilidad. El orden y la educación son los pilares, pero la represión legal y la justicia deben ejercerse todos los días.

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