viernes 03, febrero 2023
Promedio de temperatura mensual

74 de 100

México y su revolución en un libro 

Más artículos

  “… “Cuando te toca, ni aunque te quites; y cuando no te toca ni, aunque te pongas”, a tal grado llegó a sentirse como parte de la revolución mejicana…”

Jorge Puigbó

@JorgePPuigbo

Una narración escrita que desde su inicio nos complazca y provoque seguir leyendo, impulsados por las emociones y la adrenalina que se desprenden de sus páginas, no puede ser otra cosa que un buen libro, así es el que termino de leer: » Revolución» de Pérez-Reverte. Un retrato de un proceso de violencia social, de una guerra civil conducida por ideologías diversas y sentimientos complejos, una descripción a fondo de la idiosincrasia mexicana y de esos tiempos tan convulsos y sangrientos; una exposición de su lenguaje popular, costumbres y sobre todo su forma de aceptar y despreciar la muerte producto de una filosofía fatalista cuyos orígenes se asientan en los antiguos pobladores prehispánicos llamados Nahuas. “Para los antiguos mexicanos la muerte no era angustiante ni amedrentadora, no había por qué rehuirle ni darle la vuelta sino más bien enfrentarla de pie y con entereza…El más allá esperado no es cruel ni condenatorio, no es un lugar de penas ni sufrimientos, por lo cual no hay que temerle…No es lo mismo morir de muerte natural que morir de una muerte elegida por los dioses…así como no hay muertes más nobles y gloriosas que la muerte en la xochiyaoyotl (guerra florida)…” (El concepto de la muerte en el imaginario mexicano. Sergio J. Villaseñor-Bayardo, Martha P. Aceves Pulido). 

Volviendo al libro, sus personajes son cada cual más interesante. Comenzaremos por el protagonista, el hombre que salió de su hotel a la calle a ver qué pasaba y su vida cambió para siempre, Miguel Garret, un joven y brillante ingeniero español deslumbrado por un proceso revolucionario que lo arrastra en su vorágine, lo revuelca y lo suelta transformado en otra persona. Un gachupín (Despectivo para referirse a un español), a quien las circunstancias envuelven y es capaz de pronunciar esta frase profundamente mejicana: “Cuando te toca, ni, aunque te quites; y cuando no te toca ni aunque te pongas”, a tal grado llegó a sentirse como parte de la revolución mejicana. Seguimos con Diana Palmer, una periodista estadounidense, aventurera y de carácter fuerte, corresponsal de guerra de importantes medios norteamericanos y que pareciera el «alter ego» femenino del autor, es un elemento de la trama de que se sirve para señalar las cuestionables acciones de los norteamericanos en contra de México. Luego tenemos al inmortal Francisco “Pancho” Villa, líder popular convencido de su lucha por el pueblo pobre. Hombre sobrio y abstemio, es a la vez inescrupuloso en las sangrientas órdenes que imparte, las cuales siempre justifica por el fin supremo de la causa, capaz de arrastrar multitudes y convencerlas de su necesaria inmolación en el tabernáculo de la revolución. En el libro se le imputan frases brutales: “…Así es la revolución. Se hace matando…La ganas cuando matas más que el enemigo, y la pierdes cuando matas menos. Y solo con muertes y más muertes progresa la causa del pueblo, así que, ni modo. En llegada la hora, igual que matas hay que saber morirse…” o, “…No chingues con los zapatistas son ellos o semos nosotros. Desde ora, a cada cual que no jale derecho me lo hacen afusilar. Sin proceso ni historia…te lo llevas al paredón y le das bala…”. El autor nos presenta la forma de pensar y de actuar un líder popular casi analfabeto. Otro de los personajes femeninos fuertes es Maclovia, la soldadera sacrificada y valiente, fiel al hombre que la proteja, sea quien éste sea, y cuyos sentimientos esconde en lo profundo de su alma. Está adaptada y condicionada para sobrevivir en medio de la muerte. Maclovia nos recordó, por su nombre, el personaje femenino de una película filmada en 1948, titulada con ese nombre o «La Belleza Maldita», encarnada por la bellísima María Félix quien actúa acompañada por el gran actor mexicano Pedro Armendáriz como coprotagonista. Trae el libro varias estrofas populares que cantaban las tropas, una de ellas está dedicada a esas valientes mujeres: “En lo alto de una abrupta serranía/ acampado se encontraba un regimiento/ y una moza que valiente los seguía/ locamente enamorada del sargento”.

Otra es Yunuen Laredo, una bella mestiza de ojos claros y de alta posición social de la cual se enamora Martin y que representa la mujer sometida a los designios de su familia mexicana y conservadora, es el personaje romántico. Ella encarna la fusión de las razas del México que se gesta. Indudablemente en este artículo no se pretende, ni por un instante analizar un libro como el de Pérez-Reverte y menos todos sus personajes, solo manifestar el interés y admiración por la obra y compartir algunos señalamientos interesantes que la recomiendan. Hay un personaje el cual dejamos para finalizar y quien se llama Genovevo Garza, quizá de todos es el más humilde, es un ser que reúne unas características al parecer contradictorias, es leal con los amigos, fiel con su mujer, valiente hasta lo irracional, comedido, disciplinado, un tanto querendón, pero a la vez un hombre capaz de realizar las acciones más brutales y sentirse totalmente consagrado a los principios de la revolución por los cuales está dispuesto a cometer cualquier acto de barbarie así como de extrema valentía frente al enemigo. Por su boca salen frases exhortando al combate: “…no se rajen muchachos no hay peor castigo pa un valiente que morirse entre cobardes…”, “…Ni modo. Pa que se acaben las chinches no hay otra que quemar el petate…” (Manta tejida que sirve de cama), frases que implican y explican la actitud frente a una lucha armada cuya solución final pasa por el exterminio del enemigo. Otra: “…Nunca tuvimos la vida comprada, ingeniero por eso me vestí hoy de domingo…pa morirme a lo charro…”, encierra ésta la actitud y el arrojo frente a la posibilidad de morir. Recuerdo una copla de una canción mexicana en la voz de Jorge Negrete, con los años fui comprendiendo lo que ella encerraba: “Por caja quiero un sarape/ por cruz mis dobles cananas/ y escriban sobre mi tumba/ mi último adiós con mil balas…” (La cama de Piedra de Cuco Sánchez)

Por último, debemos expresar que el libro reafirma la actitud tradicional de respeto y admiración del hombre mexicano frente a la mujer y el temple de ellas ante las adversidades. Muchas fueron las que lucharon en la revolución, María de la Luz Espinoza Barrera recibió el grado de teniente coronel en 1910; Carmen Vélez “La Generala” comandó en Hidalgo a 300 hombres. Como curiosidad, una que se llamó Adela Velarde era apenas una niña en 1914 y en la ciudad de Chihuahua se consagró al cuido de los soldados heridos en la guerra, convirtiéndose en un verdadero ángel para los que sufrían, su entrega y su belleza le valió la admiración de las tropas. Antonio del Río Amenta quien era de las tropas de Pancho Villa se enamoró perdidamente de ella y le compuso uno de los corridos mexicanos más conocidos en el mundo: “Adelita”, autoría que ella misma en 1948 le confirmó al diario Excélsior. Su intención de casarse fue truncada por la muerte de él en combate, luego Adela muere en los Estados Unidos en el año 1971 y allí en Texas reposan sus restos. “…Y si acaso yo muero en campaña/ y mi cuerpo en la sierra va a quedar/ Adelita por Dios te lo ruego/ con tus ojos me vayas a llorar.

Síguenos en

Recientes