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Nación y petróleo

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“Pros y contras, ventajas y desventajas, existen en todo negocio; el petróleo es una bendición para los venezolanos, la maldición ha sido la pésima administración del recurso y por tanto la imposibilidad de implementarlo como herramienta para el desarrollo del pueblo. Nunca hubo un despilfarro y una corrupción mayor…”

Jorge Puigbó

@jorgeppuigbo

Desde hace más de cien años, la economía venezolana está condicionada por una substancia viscosa de color oscuro que naturalmente brotó en el estado Táchira y existía libremente en un lago del estado Sucre llamado Guanoco. Miles de miles de páginas se han escrito contando esa historia y cómo el asfalto y el petróleo se integraron a nuestro desarrollo económico y social, cambiando totalmente nuestras condiciones de vida. La primera concesión para explotar hidrocarburos se concedió en el estado Zulia en 1865 a un norteamericano llamado Camilo Ferrand, la cual fracasó. Posteriormente a la Compañía Nacional Minera Petrolia del Táchira, se le concede el poder explotar el petróleo que surgía libremente en la hacienda La Alquitrana; corría el año 1878, y cinco años después se otorgó la concesión del Lago Guanoco, que al final quedó en manos de la New York and Bermúdez Company. Ahora bien, no fue hasta el 31 de julio de 1914, cuando el pozo perforado por la VOC y denominado El Zumaque, técnicamente MG-1, cuya profundidad era de apenas 135 metros, comienza la producción comercial de petróleo en nuestro país. Un poco de historia nos ayuda a situarnos y a recordar la real influencia de los hidrocarburos en nuestra sociedad.

Todos deseamos una Venezuela recuperada económicamente y para ello necesitamos que el petróleo fluya nuevamente. La cuestión radica en que siempre se deja de lado lo que realmente es el objetivo primordial de una acción humana de ese tipo: el bienestar del individuo. El petróleo es un medio, no un fin en sí mismo, indudablemente sin la producción y su volumen no habría posibilidades de desarrollo, pero es el caso que siempre la tuvimos y en cantidades inmensas de barriles, es decir, lo logramos, el objetivo físico se cumplió con creces, pero su verdadera razón de ser, la distribución de sus beneficios entre la población, se olvidó. El ejemplo más patético han sido los gobiernos chavistas, que recibieron una industria de las primeras del mundo, con unas entradas en divisas nunca vistas, mediante las cuales se hubiera podido satisfacer plenamente las necesidades de una población no muy grande como la nuestra y las dilapidaron. El sistema socialista que se aplicó quebró la empresa y para completar, ahora los venezolanos cargamos una deuda impagable, la cual irremediablemente habrá que renegociar de rodillas. En fin, creemos urgente que, vistos los fracasos, se establezca un sistema político que resguarde el bienestar del pueblo y no se convierta en un nuevo aquelarre de corruptos, ladrones y favorecedores.

Los “lobistas”, los grandes tenedores de bonos, las compañías petroleras transnacionales y su corte inmensa, parecieran quererse desligar de los políticos y de la política, de una solución que necesariamente tiene que ser integral porque de lo contrario iría al fracaso. Pareciera que los visualizan como un escollo al no poder entenderse directamente con el régimen. Se prescinde de lo principal, se elude lo medular, sin un cambio del sistema y de rumbo, la paz y la estabilidad de la nación serían una quimera, a mediano plazo se haría inmanejable y la población seguiría igual.

A efectos pedagógicos es conveniente repasar alguna información acerca de la industria petrolera nacional frente a su posible reactivación:

-La producción diaria de petróleo en Venezuela, según cifras de la OPEP, se situó en febrero del 2022 en un promedio de 689.000 barriles diarios y en marzo de 697.000, cifra esta última, que según el gobierno fue de 728.000.

-En febrero de 2021, Petróleos de Venezuela dijo que buscaba socios venezolanos y extranjeros para recuperar la producción del país, plantearon nuevos modelos de contratos, llamados acuerdos de servicios de producción (ASP). –

-Chevron es la única empresa americana que se mantiene en el país y la que está solicitando al gobierno de EEUU mayor libertad de acción. Se le deben 2.000.000.000 de dólares, de allí su interés. Las compañías que operan en Venezuela denuncian altas cargas impositivas, la imposibilidad de repatriar activos e inmensas deudas que tiene el gobierno con ellos. Según rumores extraoficiales, los EEUU sopesaron el costo político de establecer una relación con el régimen y se lo están pensando.

-Desde hace tiempo no hay exploración y casi nada de perforación, así es imposible aumentar mucho la producción. Según el Instituto Baker (Texas) se puede llegar a 1.000.000 de barriles a corto plazo y a 2,5 o 3 millones en una década.

-La petrolera estatal venezolana PDVSA necesitaría entre 58.000 y 78.000 millones de dólares para reanimar su producción de crudo y llevarla a los niveles de 1998, unos 3,4 millones de barriles por día, las cifras varían de acuerdo a quien las calcule.

-La mayoría de los pozos petroleros abandonados tienen daños, se tendrán que perforar otros y eso requiere de tiempo, entre estudios y ejecución, de año y medio a dos años. Quienes hemos vivido el proceso de desmantelamiento de la industria y su venta como chatarra, todavía no salimos de nuestro asombro.

-El petróleo venezolano no es de la calidad del saudita, necesita diluyentes, su costo es muy alto y requiere refinerías especializadas por su alto contenido de azufre, 2/3 de la producción es pesado.

-Venezuela tenía 22 refinerías, seis en nuestro país y el resto repartidas por el mundo. Asimismo, participaba en oleoductos en toda Norteamérica y con 15.750 bombas de gasolina de CITGO manejaba el 10% de su mercado.

  • En cuanto al gas, Guyana será una fuerte competencia para Venezuela cuando decidamos producir. Grave error de Chávez fue paralizar el 13 de octubre de 1999 el proyecto Cristóbal Colón de gas no asociado en aguas del estado Sucre y luego un nuevo proyecto, el Mariscal Sucre, también lo paralizaron.

Pros y contras, ventajas y desventajas, existen en todo negocio; el petróleo es una bendición para los venezolanos, la maldición ha sido la pésima administración del recurso y por tanto la imposibilidad de implementarlo como herramienta para el desarrollo del pueblo. Nunca hubo un despilfarro y una corrupción mayor.

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