¿Cómo saber cuándo se debe detener una avanzada sexual? Muy simple: Cuando la pareja involucrada diga “NO”. 

Carolina Jaimes Branger

Las redes sociales han servido para destapar ollas podridas. Cuando no había redes, los abusados, robados, estafados, violados, torturados, secuestrados y un largo etcétera, en la mayoría de los casos se quedaban callados, porque no tenían otra opción. Mucho más si sus agresores eran personas conocidas, con poder, o dinero.

Hace apenas 20 años, Linda Loaiza López denunció a Luis Carrera Almoina, quien la secuestró, torturó y violó durante tres meses, pero en aquel momento, él se salió con la suya. Como le repitió muchas veces “mi papá es un hombre poderoso, de nada te va a servir acusarme”. Pero Linda no se amilanó y llevó su caso hasta la Corte Interamericana de Derechos Humanos, donde el Estado venezolano fue denunciado por ella y obtuvo sentencia a su favor. Como era de esperarse, hasta ahora no ha pasado nada. Pero pasará…

Esta semana hemos sido testigos de una serie de denuncias, bajo las etiquetas de #YoTambién (traducción del #MeToo) y #YoTeCreo. La más trágica, por el desenlace, fue la que hizo “Pía” contra el poeta y escritor Willy McKey, quien se lanzó del piso 9 de un apartamento en Recoleta, Buenos Aires, y puso fin a su vida. Willy era mi amigo, pero lo que hizo no tiene excusa.

Las emociones han ido y venido. La catajarria de insultos que recibió Willy fue de antología, quizás porque era el más conocido de los denunciados y el único que aceptó su culpa públicamente. Su pareja también recibió su cuota de improperios por parte de personas que ni siquiera sabían si ella estaba enterada del pasado oscuro del poeta. Pero cuando Willy falleció, la rabia se volvió en contra de “Pía”, como la supuesta culpable de la decisión fatal.

La mayoría de las abusadas parecen ser mujeres, quizás porque han sido más valientes a la hora de dar a conocer sus historias. También ha habido hombres que han denunciado a pedófilos muchos años después de ocurridos los abusos. ¡Hay que denunciarlos, porque es la única manera de detenerlos!

Pero aún a estas alturas, las mujeres llevamos las de perder. Tradicionalmente, se han buscado excusas, incluso por otras mujeres, para “justificar” desde una falta de respeto, pasando por una violación y en ocasiones, llegando hasta un femicidio. Muchas tienen que ver con la forma de vestirse. Recuerdo un dicho nefasto que hasta hace poco se repetía con frecuencia: “ésa está buscando lo que no se le ha perdido”. ¿Es que acaso los hombres no son seres racionales, que no sólo pueden, sino que deben, controlar sus impulsos y hormonas?

Otro argumento usado con frecuencia es que “estaba borracha”. ¿Y es que el que una mujer esté borracha es una patente de corso para violarla?

En fin, las cosas han cambiado y en 2021 un Luis Carrera Almoina no hubiera salido ileso de todos los crímenes perpetrados en contra de Linda Loaiza. Tal vez deberíamos iniciar una campaña -ya que la Fiscalía ha mostrado interés en que los acosos y abusos sexuales no sigan sucediendo- y más vale tarde que nunca, Carrera Almoina pague por sus fechorías.

Aceptemos que hay un porcentaje de mujeres que hacen aproximaciones con propósitos sexuales, lo que llaman ahora «sexo consensuado». Pero incluso ésas, cuando exigen parar, deben ser respetadas en sus deseos.

¿Cómo saber cuándo se debe detener una avanzada sexual? Muy simple: Cuando la pareja involucrada diga “NO”. Aunque esté vestida como una prostituta, aunque su lenguaje corporal insinúe otra cosa, aunque esté borracha, aunque lo diga riéndose, aunque lo diga sin rabia, aunque sea un susurro, aunque diga “no, mi amor”… “No” es “¡NO!”. Y “¡NO!” significa basta, para, detente, deja, retírate, ya. ¿Así, o más claro?

@cjaimesb