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No será un acuerdo excelente

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“Lo que sí podemos hacer es cesar y desistir en la enfermiza y desquiciada idea de torpedear a nuestros propios barcos”.

Luis Alejandro Aguilar Pardo

Hoy deseo dedicar este artículo a conmemorar la vida de mi hermana Luisa Elena Aguilar Pardo, cuyo sexagésimo primer cumpleaños hubiera sido el pasado 12 de agosto, honrando su muy grata y alegre memoria. Desde el inicio de sus estudios de medicina en la Universidad Central de Venezuela hasta muy cerca del día de su muerte, vivió entregada a sus pacientes. Murió de una enfermedad tan caprichosa como impredecible. Siempre le oíamos decir que sabía que la enfermedad le arrebataría sus facultades y, eventualmente, su vida, pero ella se enfrentaba a la enfermedad, se le resistía y no le cedía voluntariamente una fracción de alguna facultad que estuviera siendo atacada por la enfermedad. Para mí es un ejemplo  a imitar y es un honor ser su hermano. Y también estoy muy agradecido y todavía conmovido y estremecido por el cariño, amor, ternura, amistad y compañerismo de tantas hermosas, maravillosas y nobles personas quienes la alentaron y acompañaron. No teman, su generosidad y dedicación – y ahora desde el Cielo – estará con ustedes.

Imagino que ya estarán bien enterados de la reunión en México y de los “acercamientos pendulares” previos promovidos por el gobierno del reino de Noruega. Y habrán leído de todo un poco. O, mejor dicho, mucho de poco y nada en concreto.

Lo único claro es que el usurpador extranjero – títere de los invasores cubanos- no cesa de hablar gesticulando, insultando, tergiversando, amenazando, prometiendo y modificando sus declaraciones anteriores. Un reciente y claro ejemplo fue el día lunes 16, cuando altivamente dio a entender que Venezuela se recuperaría con o sin sanciones y que no le importaban las sanciones porque sabían cómo sortearlas, gracias a la ayuda de sus controversiales aliados. Obviamente, está representando un papel bastante distante de lo que convinieron sus representantes en México: ni prudente ni escueto en sus comentarios. ¿Es parte de un libreto o es que no se puede contener?

Me han pedido que opine sobre esas reuniones pero solo me voy a referir a pocos elementos, ya que los participantes en México convinieron en adoptar “…la máxima precaución con respecto a la reserva del proceso…” En otras palabras, no sabremos nada.

Así como hay muchos tipos o clases de conflictos, hay muchos medios para solucionarlos. El abanico de soluciones es muy amplio.

Una manera de solucionar conflictos es la que está promoviendo el reino de Noruega y que comenzó en México el pasado 13 de agosto. Según se ha mencionado por la prensa, este mecanismo escogido es para buscar “soluciones parciales”. No sé si tú, pero yo no he oído mencionar que se trate de un mecanismo para encontrar “soluciones parciales” con la finalidad última de alcanzar un acuerdo.

¿Y qué es un acuerdo? Pues también los hay muchos y de muy variada gama: desde catastróficos hasta excelentes siendo un acuerdo excelente aquel que es:

1.- Claro (desarrolla los términos y razones con claridad sin generar dudas),

2.- Completo. (incluye todos los asuntos en debate),

3.- Definitivo (no tiene recursos ulteriores que lo desvirtúen o lo sometan a revisión),

4.- Equitativo (atiende a los aspectos de justicia en el caso concreto),

5.- Final (remata, cierra y perfecciona todos los asuntos en debate),

6.- Legal (encuadra dentro de los parámetros de las leyes positivas vigentes),

7.- Legítimo (obedece a razones de mérito),

8.- Sostenible (es capaz de sostenerse en el largo plazo), y

9.- Sustentable (es capaz de mantenerse en vigencia por el mérito de sus razones).

Tampoco hemos oído algo como que los asistentes a la reunión de México hayan asumido herramientas del siglo XXI, como los conceptos de desarrollo sustentable, sostenido y permanente, objetividad, transparencia, sanas prácticas de gobierno, patrones objetivos y mesurables generalmente aceptados, armonía, cooperación, intereses legítimos comunes y mesurables, coexistencia, reconocimiento, solución de conflictos por metodologías correctamente gerenciadas y transformación de conflictos en oportunidades de crecimiento; todos los cuales, alineados con los valores y principios éticos, legales y humanos positivos, les permitirían generar bienestar en todas direcciones.

En definitiva, podría suceder cualquier cosa. Nadie sabe cómo terminará. Nadie puede predecir nada. Y nadie lo sabe, porque este mecanismo se caracteriza porque las cartas no están abiertas sobre la mesa y no buscan un acuerdo excelente. Esto no es una negociación de libro entre pequeñas, medianas o grandes empresas: es un conflicto geopolítico. Y si no lo crees, pregúntate: ¿cuándo, si no bajo este régimen invasor extranjero, partes venezolanas en conflicto han acudido a mecanismos como el que se está llevando a cabo desde el 13 de agosto?

Y es que, asombrosamente, ni siquiera sabemos las identidades reales de las partes en conflicto. Hace poco leí que ahora Rusia se ofrece a entrar en el mecanismo -dizque para ayudar- cuando todavía no se ha olvidado que desde Moscú se enviaron a Cuba misiles con ojivas nucleares, generando un conflicto en octubre de 1962 que nos llevó al punto más cercano a una hecatombe nuclear.  Mismo que debe leerse en paralelo con su intromisión en los asuntos internos de Cabo Verde, amenazando y oponiéndose a la extradición de Saab.  

Además de no cederle ni un solo milímetro más de espacio al régimen extranjero usurpador e invasor, poco o nada podemos hacer salvo – por ahora- esperar por la decisión definitivamente firme del poder judicial de Cabo Verde, por la decisión del Fiscal de la Corte Internacional Penal y por si algo sucede el próximo 3 de septiembre tras un intervalo de 18 días que se relacione con las conversaciones entre representantes del régimen usurpador invasor y de la Plataforma Unitaria de Venezuela.

Lo que sí podemos hacer es cesar y desistir en la enfermiza y desquiciada idea de torpedear a nuestros propios barcos. ¿Cómo es eso de que el interinato fracasó saliendo de la boca de un venezolano del sector mayoritario de la población? ¿Quién si no el presidente Guaidó ha sido capaz de aglutinar todo el poder de negociación que ahora tenemos en Venezuela? Recuerdo la frase de un buen amigo y compañero de colegio, Andrés Caldera Pietri: “Muchos quieren ser presidentes de Venezuela y muy pocos llegan a serlo”.

¡Enhorabuena a todos aquellos que depongan sus ambiciones personales para consolidar la libertad de Venezuela… y la de Cuba también, cual era el deseo del Libertador!

Dios guarde a V. E. muchos años.

@Nash_Axelrod

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