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Rebullones y tarifados

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“…La ingenuidad y la irresponsabilidad no son aceptables a esta altura de las circunstancias. Si existieran delitos, lo cual pudiere ser verdad, hay que denunciarlos con las pruebas en la mano y no seguir como los perros, persiguiéndonos la cola, en una acción estéril cuyas únicas víctimas son la Verdad y la Democracia. Se dio un paso importante, no queda la menor duda. Minimizarlo o desacreditarlo constituye una posición mezquina”.

Jorge Puigbó

Comenzar las apuestas en contra de un dirigente de la oposición quien, sorteando todas las trampas y contra todo pronóstico, ganó la gobernación del estado, es una posición poco alentadora y derrotista, por decir lo menos. Esas actitudes son las que nos tienen hundidos como país. Garrido tiene que hablarle al pueblo, exponer al gobierno, solicitar su apoyo para que lo ayuden a reclamar los recursos que les corresponden y denunciar las irregularidades cometidas, ésa es su responsabilidad. Reclamar los derechos esenciales de la población no quiere decir reconocimiento, ni contribuir a la legitimación del régimen, eso está bien aclarado.  Nosotros debemos atacar al chavismo por maulas y no a nuestra gente. Es totalmente ilógico y mal intencionado el atribuir a Garrido la responsabilidad del nombramiento de un “protector del estado”, esa figura inconstitucional que inventó el gobierno y que impone por la fuerza.

En un tuit expresé: “Se ganó y punto. Los “rebullones” revolotean odio negro y maldad, los esparcen sin piedad…”. Ingenuos, malintencionados y pagados, canalizan la frustración innegable de los venezolanos, al no haberse conseguido en todos estos años, de intensa y sangrienta lucha, el cambio de régimen y sistema, erigiendo como culpables a todos los que expusieron sus vidas y libertades, olvidándose de que el poder de las armas está en manos del régimen y allí radica la cuestión. “…El coro maléfico canta: “todos son ladrones, todos son corruptos, nos lo dijo el brujo mayor…”. Personas de todo tipo y nivel, repiten una y otra vez las consignas y propaganda del gobierno, que están hechas para crear tendencias en la opinión pública. Obnubilarse con el chisme y el cuento, solazarse en crear contradicciones sin ninguna base real es irracional, pero, sobre todo, esa actitud habla de una dudosa moral, de una relatividad peligrosa donde todo vale y se justifica. Levantar falsos testimonios o magnificar situaciones, es inaceptable. Nuestra desgracia creció abonada por el estiércol de la mentira y el odio, un proceso judicial extraído del sombrero de un mago, un perdón de delitos graves, sin terminar el proceso judicial y sin que se pronunciaran condenas ejemplares, hablan de falta de juicio y renuncia a la legalidad. Y se sacrificó la Democracia. Los intereses mezquinos y la negociación política se impusieron sobre la Constitución. “…Malo ser diablo, peor su sirviente…” En los años sesenta y setenta del siglo pasado, se tornó manida una vieja frase: “tontos útiles”, aplicable a todos aquellos que, por sus acciones u omisiones, le allanan el camino al contrario. La Historia tiene demasiados ejemplos de personajes quienes, frente a coyunturas políticas, asumieron conductas acomodaticias, de buena fe o no, ése no es el problema, solo que sus actuaciones en sus respectivas épocas tuvieron consecuencias desastrosas.

La votación del estado Barinas contribuye a resaltar un hecho: demuestra que a pesar de todos los errores cometidos y que se arrastran, los dirigentes políticos de oposición se pusieron de acuerdo y aprovecharon el trabajo político incesante realizado durante años a nivel popular; con base a eso se unificaron, procedieron a llamar a votar a la población del estado por un solo candidato y se ganaron las elecciones por un margen no esperado. El gato solo tiene cuatro patas, decían los abuelos, buscarle la quinta es inútil y enreda. Ese refrán tan utilizado pareciera, en sana lógica, muy cercano al manoseado principio de “La Navaja de Ockham”, la solución más sencilla tiene más posibilidades de ser la correcta; no se deben considerar más alternativas de las necesarias. Lo entendible y sencillo, suele ser lo más acertado y lo que parece más verosímil es lo más probable. El postulado tiende a rasurar lo innecesario, las elucubraciones necias. Cuanto más sencilla sea una teoría, más probabilidades tiene de ser verdadera. De allí que la solución política la dio una población harta de sufrimientos y explotación. Siempre habrá quienes busquen la quinta pata al gato.

Algunos están negando, por mala intención, por desconocimiento, porque nunca lo han realizado, el trabajo político de “hormiguitas” llevado a cabo por los dirigentes de base de la oposición, sin el cual hubiera sido imposible esta victoria. Ellos viven casi todos en sus barrios, vecinos de activistas del régimen, quienes a diario les hacen la vida imposible. Han sido años de enfrentamientos, sufriendo represión de todo tipo, pero, según algunos escribidores, eso no contaría, no formaría parte de la ecuación, sin darse cuenta de que, sin el pueblo, no hay ningún tipo de solución, de la clase que sea, violenta, pacífica, acordada, impuesta, etc. Todo pasa por la conformidad expresada en el apoyo de la población, bien sea en las urnas, o de cualquier modo, la voluntad popular se respeta. En las elecciones se han tenido que enfrentar las trampas, las eliminaciones de los candidatos, detenciones, y demás arbitrariedades, condiciones que no han desaparecido y siguen allí amenazantes. Los dirigentes medios y bajos le pusieron un cerro de voluntad y ganaron. No fue mágico, no fue suerte, simplemente un esfuerzo diario sostenido contra viento y marea.  Ahora oigo a gente que no tiene la menor idea de cómo se trabajó y se trabaja, personas que nunca realizaron ningún esfuerzo, algunos están lejos, hablar y sentar cátedra de política, y lo peor, volcar su frustración contra el gobernador elegido. Esa gente es la culpable de que estemos así, son los que señalan a personeros y dirigentes por omisiones, o delitos graves, que en ningún caso les consta sean ciertos, y los cuales, en su mayoría, siempre son inventados por los aparatos de propaganda. Aprendamos a no injuriar, a no mentir, a no continuar afirmando falsedades amparados en la inaceptable excusa de que “me lo dijo un amigo, un primo, un dirigente, que a su vez se lo dijo alguien a quien se lo había dicho una persona de toda su confianza”. La ingenuidad y la irresponsabilidad no son aceptables a esta altura de las circunstancias. Si existieran delitos, lo cual pudiere ser verdad, hay que denunciarlos con las pruebas en la mano y no seguir como los perros, persiguiéndonos la cola, en una acción estéril cuyas únicas víctimas son la Verdad y la Democracia. Se dio un paso importante, no queda la menor duda. Minimizarlo o desacreditarlo constituye una posición mezquina.

@JorgePPuigbo

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