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Trapitos: Aumento de la desnutrición infantil en el país compromete futuro de las nuevas generaciones

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“El Bautista”

Durante la profunda crisis humanitaria compleja que se vive en Venezuela, en los últimos años, uno de los temas al cual las autoridades parecieran prestarle muy poca atención, aun cuando su impacto para las generaciones futuras es nefasto e irreversible, tiene que ver con la desnutrición infantil, fenómeno que ha venido aumentando progresivamente en Venezuela, y que se incrementa en elevados porcentajes en las poblaciones alejadas de las capitales de los estados, como lo reflejan organizaciones de gran prestigio como la Fundación José María Bengoa, la Fundación Nutrición y Vida; el Observatorio Venezolano de la Seguridad Alimentaria y Cecodap.  

De acuerdo con las cifras que maneja el Observatorio Venezolano de Seguridad Alimentaria (OVSA), en el país un 35% de los niños menores de dos años, presentan desnutrición crónica, lo que tiene como efecto inmediato, retardo en el crecimiento, cifra que es verdaderamente dramática, según los profesionales en sociología y nutricionistas que se encargan de manejar estas estadísticas.

Pero lamentablemente, los efectos negativos de la desnutrición,  no se quedan allí, sino que en aquellos menorcitos cuya edad oscila entre 0 y 8 años, su impacto puede ser devastador y duradero, al extremo que podrían obstaculizar el rendimiento escolar y la salud reproductiva, afectando así la eficiencia en las actividades laborales, lo que definitivamente puede convertirse en un serio obstáculo para su desempeño, alertan los especialistas.

Resulta evidente que en el país no se le está prestando la debida atención a esta problemática, nuestros gobernantes parecen no haber entendido que la desnutrición frena el crecimiento de los países al impedir el éxito académico de los niños y su desarrollo, afectando la productividad en adultos, y la consecuencia inmediata es que se mantiene la pobreza, aumentan los problemas de salud en  la familia y el impacto sobre el ingreso es verdaderamente demoledor.

Otros datos que generan preocupación sobre este tema, están contenidos en la última encuesta de ENCOVI, destacando entre otros aspectos alarmantes, como es el caso del Plan de Alimentacón Escolar (PAE), que según cifras oficiales daba cobertura a 4,5 millones de niños, pero la realidad es que al parecer solo 1,3 millones de niños aseguran que está funcionando regularmente en sus escuelas, quedando en evidencia que 3,2 millones de escolares dejaron de beneficiarse con el PAE y esto, señores es mucha gente que ha quedado afectada al no recibir este beneficio.

La Encovi también ha advertido que como consecuencia de lo larga que ha sido la crisis económica y social del país, cerca del 30 por ciento de los menores de 5 años, padecen retardo en su crecimiento; mientras que otra cifra dramática indica que, cerca de 639.000 niños menores de cinco años sufren de desnutrición crónica.

Complementan este cuadro, cifras como las que ha venido dando la Federación Nacional de Ganaderos, al exponer que el consumo per cápita de carnes en Venezuela, cayó de 24 kg/año a solo 8 Kg/año debido a un ligero repunte en los últimos meses; asimismo también han expresado que la familia venezolana no está consumiendo las “proteínas que necesita” porque su poder adquisitivo está tan deteriorado que aun cuando la carne que se comercializa en Venezuela es la más barata de América Latina, el consumidor venezolano no tiene como adquirirla.

La especialista en nutrición y docente de la UCV, y directora del Observatorio de Salud de Venezuela. Marianella Herrera, estudiosa permanente de esta materia, señala que las consecuencia más dramáticas de la desnutrición, se observa en los sectores más vulnerables de la población, que son los niños menores de cinco años, indicando como ejemplo gráfico, en una de sus declaraciones. que había visto a un niño de seis años  y parecía que tuviera dos, a eso es precisamente a lo que nos enfrentamos y que no está siendo atendido en toda su magnitud.

Lo que genera una mayor angustia e inquietud, es que el problema está diagnosticado, se conoce en detalle, se sabe cuáles son los sectores que requieren atención prioritaria, pero no es precisamente el Estado venezolano el que le está dando respuesta a esta problemática, sino el sector privado a través de organizaciones como la Fundación Bengoa, entre otras.

Intentos de soluciones

Para tratar de hacer frente a esta problemática, el sector oficial suscribió un acuerdo con el Programa Mundial de Alimentación (PMA), orientado dar comida en una primera etapa a 1,5 millones de estudiantes para finales del año escolar 2022/2023;  sin embargo los resultados que se conocen hasta ahora, no han sido los esperados; sin embargo el Presidente confía en que este sea el primer paso de un conjunto de proyectos ambiciosos.

El programa de cajas y bolsas de alimentos de los Comites Locales de Abastecimiento y Producción (Clap), que en un principio constituyeron una alternativa para las familias venezolanas, progresivamente se fue deteriorando la calidad de los alimentos, al final solo se enviaban carbohidratos, se fu espaciando el período del suministro, así también como reduciendo el número de beneficiarios, cuando se comenzaron a descubrir los casos de corrupción que se venían realizando alrededor de este programa con alimentos importados de México. 

En todo caso, uno de los principales obstáculos que impiden resolver el problema de la desnutrición,  ya no solo en el área infantil, sino en general en la familia venezolana, es la situación país, la economía se redujo entre 2013 y 2020 alrededor de un 83% del PIB; caímos desde el 2017 en un proceso de Hiperinflación, que duró cuatro años y redujo al mínimo el poder adquisitivo de los trabajadores, el trabajo formal perdió su atractivo debido a los bajos sueldos que se estaban pagando; desapareció el crédito y esto redujo el consumo familia a niveles mínimos y cambiar los esquemas de consumo tradicionales.

Lo cierto es que las cifras revelan que en la medida en se eleva el costo de la Canasta Almentaria, que ya supera los 470 $, el salario mínimo es de 27,5$ y el trabajador solo puede adquirir una ínfima parte de los alimentos, sigue aumentando en Venezuela el número de personas que tienen problemas para obtener los alimentos. Hoy el problema no es de abastecimiento, no es suficiente con que haya muchos alimentos en los supermercados, lo que no hay es la disponibilidad económica de los individuos para acceder a esos alimentos, entonces la calidad de la dieta ha ido deteriorando progresivamente.  

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