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Trapitos: Ejercicio ilegal de la profesión mal crónico que sigue creciendo

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“El Bautista”

Ha sido muy intenso el trabajo que ha venido haciendo el Ministerio Público venezolano, en los últimos años tratando de controlar el gran número de casos de ejercicio ilegal de distintas profesiones, incluso de aquellas como la medicina y la odontología, que pone en serio riesgo la vida de los pacientes, muchos de los cuales atraídos por tarifas y precios exageradamente “solidarios” se engolosinan y no tienen siquiera la curiosidad por averiguar en cual universidad obtuvo su título la persona que lo va a tratar, tampoco si está registrado en el colegio profesional del ramo, lo que ha dejado como saldo la pérdida de vidas por, órganos dañados o pacientes  discapacitados por la inadecuada aplicación de un tratamiento.

Se recuerda como  en la década de los 60 y hasta los ochenta, en las ciudades del interior del país, especialmente en los pueblos más retirados, existían los llamados “sacamuelas” que eran aquellos jóvenes osados que habían comenzado a cursar el primer año de odontología en una universidad del país, aprendían los principios básicos como aplicar una anestesia, extraer una muela, colocar un diente de oro y con esos bagajes incipientes, que complementaban leyendo algunos libros de odontología, se trasladaban a los pueblos y se convertían en una solución.

Una situación similar se presentaba con los llamados médicos “chamarreros” o curanderos como también se les denominaban, que se encargaban de curar las enfermedades con hierbas y con brebajes que preparaban y que, por ejemplo, ayudaban a las mujeres a sobrellevar los malestares de la menstruación, incluso recomendaban remedios para los dolores de estómago, para las diarreas, vómitos y también para los nervios, llegando a convertirse en indispensables para los hogares en las poblaciones rurales, donde más bien gozaban del aprecio de las comunidades.

Sin embargo, producto del modernismo, del éxodo de los campesinos para las ciudades, en busca de mejores condiciones y de una mejor calidad de vida, también surgieron los casos de estos Pseudo profesionales, proliferó la adulteración de títulos y credenciales, y es lo que se ha convertido en estos momentos en uno de los delitos más perseguido por los fiscales del Ministerio Público y por  los funcionarios de organismos de investigación como el CICPC, multiplicándose las denuncias de “médicos” que por una suma respetable se prestan para realizar un aborto de un embarazo no deseado o que puede convertirse en una carga demasiado pesada, para una familia de la alta sociedad, donde la “niña” de la casa haya cometido un “desliz” con un hombre casado o con un sujeto que no tiene los recursos ni los méritos para formar parte de una familia poderosa,  que observa como su reputación pudiera estar en riesgo.

Casos recurrentes    

Pero lo más grave del caso, es que el ejercicio ilegal de la medicina, odontología, enfermería, periodismo, locución, relaciones públicas, obstetricia se han convertido, en los últimos años, supuestamente producto de la profunda crisis económica que vivió el país entre 2013-2020, con una fuerte caída del empleo, obligando a mucha gente a inventarse cualquier mecanismo para obtener un ingreso, ante el deterioro del poder adquisitivo del salario producto de la devaluación, ya que en marzo del 2022 representaba 30 dólares y en estos momentos apenas equivale a 12 dólares.

Como profesionales universitarios, egresados hace más de 50 años, en la Primera Promoción de Licenciados en Comunicación Social de la UCV, siempre hemos sido enemigos del ejercicio ilegal del periodismo, que es una de las profesiones donde se viola la ley con la mayor impunidad, sin que haya tenido mucho éxito las innumerables denuncias y gestiones hechas por el Colegio Nacional de Periodismo, que reconocemos las hacen forma frecuente, sin ningún resultado para combatir este delito, pero lo cuestionamos en la medida de nuestras posibilidades.

Así que revisando los archivos  y las notas de las redes sociales, se describe que por lo menos una vez a la semana, en la cuenta oficial de Instagram del director del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc), y en la cuenta de prensa institucional, se registra la detención de personas que incurren en el delito de ejercicio ilegal de la medicina, usurpación de identidad o credenciales e intrusismo médico, lo cual es gravísimo porque se está poniendo en juego la vida de la gente.

También este cuerpo de investigación reportaba que desde enero hasta julio de 2022 había recuperado en diversos operativos, un total de  7.964 medicamentos y 4.836 equipos médicos y que al menos 60 personas han sido detenidas por delitos relacionados al ejercicio ilegal e intrusismo médico.

Igualmente se registra como solo durante el mes de agosto recibieron denuncias, de aproximadamente doce casos de delitos por usurpación de cargos de esta profesión, la mayoría correspondiente a falsos odontólogos o médicos estéticos.

La ONG Médicos Unidos por Venezuela levantó registros de data de ejercicio ilegal de la medicina e intrusismo a través del monitoreo en redes sociales hasta el mes de marzo, sin embargo, ahora son los colegios médicos los que llevan registros de las denuncias.

Jaime Lorenzo, director de la ONG, comentó que la mayoría ocurre en los estados Carabobo, Zulia y Lara. “Cuando hay violaciones a los códigos de ética y deontología de cada profesión les corresponde a los colegios y si el problema es mayor, lo sobrelleva la Federación de Médicos de Venezuela. Hemos visto cómo en el interior realizan muchas cirugías estéticas. Son personas que considero delincuentes, no les importa las consecuencias y muchos están buscando dinero por la situación del país”.

En el estado Lara, el Colegio de Médicos tiene cuatro años denunciando el ejercicio ilegal de la medicina; a través de archivos y documentos han registrado denuncias en la Contraloría Sanitaria del estado, específicamente en la Dirección de Salud. René Rivas, director del Colegio de Médicos de la entidad, lo señala con preocupación.

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