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Trapitos: En Venezuela aún no existen las garantías de verdadero respeto a la propiedad privada

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“El Bautista”

Históricamente la revolución de la izquierda  ha sido siempre enemiga jurada de la propiedad privada, son como el agua y el aceite, no pueden convivir y esto es lo que hemos estado viviendo en Venezuela en los últimos 20 años, en medio de una dirigencia revolucionario con conceptos ideológicos muy poco claros, con todo el poder que le dieron unas elecciones legítimas y que permitieron al jefe de la revolución, desconocer toda la normativa legal vigente sobre la propiedad, incluyendo lo contemplado en la Constitución aprobada en el 1999.  

Con todo el poder omnímodo en sus manos, con una aceptación popular por encima del 60%, con la mayoría de los sectores rindiéndose a su paso, incluyendo medios de comunicación y organizaciones gremiales empresariales, academias, gremios profesionales, no prestó atención  cuando le advirtieron que la Propiedad Privada estaba considerado en el Artículo 17 de la la Declaración Universal de Derechos Humanos: “1. Toda persona tiene derecho a la propiedad, individual y colectivamente. Nadie será privado arbitrariamente de su propiedad.”

Por supuesto, que a la hora de imponer sus caprichos revolucionario, tampoco le hizo el menor caso a lo que se había aprobado en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, en relación con la propiedad, en cuyo Artículo 115 Se garantiza el derecho de propiedad. Toda persona tiene derecho al uso, goce, disfrute y disposición de sus bienes. La propiedad estará sometida a las contribuciones, restricciones y obligaciones que establezca la ley con fines de utilidad pública o de interés general.

De tal manera que como ya lo adelantamos, el liberalismo económico aboga por la defensa de la propiedad  privada como motor de aumento de la riqueza de las sociedades, ello basando el modelo económico de acción del sector privado;  en la acera de enfrente aparecen el socialismo y el comunismo, con teorías proclives al derecho de propiedad estatal o comunal. Para el marxismo, la propiedad privada sobre los medios de producción conlleva a la desigualdad en la distribución de la riqueza. Evidentemente son teorías totalmente antagónicas y su implementación en Venezuela es lo que ha llevado a la casi total destrucción del país.

Con la reforma a la Constitucón propuesta el  Presidente Hugo Chávez, en el 2007, el principal objetivo es modificar el artículo 115 de la Carta Magna para sustituir el modelo económico capitalista por uno socialista, en la propuesta  se elimina todo compromiso del Estado al derecho “a disfrutar, gozar y disponer” que impulsa la iniciativa privada y, por el contrario, se impulsa otras formas de propiedad colectiva o social, siempre atendiendo a los principios de la revolución, creando  nuevos conceptos de propiedad pública, la propiedad social, la propiedad comunal, la propiedad ciudadana, la propiedad colectiva  y la propiedad mixta, el único objetivo era degollar la propiedad privada, propuesta que fue rechazada en un referéndum en diciembre de ese mismo año

Ante el fracaso, el oficialismo a través de distintas leyes habilitantes, fue creando todo un marco legal, que le dio soporte para iniciar una serie de expropiaciones de empresas como la Cantv, Electricidad de Caracas, cemento, acero, hoteles, centrales azucareros, areneras, centros comerciales y cadenas de comercialización de alimentos y más de 3 millones de hectáreas de tierras en plena producción, entre otras, para lo cual se utiliza        ron múltiples justificaciones, la mayoría de ellas ilegales, con el impacto inmediato de alejar tanto las inversiones nacionales como las internacionales.

Resultados con saldos en rojo

Lamentablemente, a lo largo de los años con los resultados negativos obtenidos, en cerca del 90% de las empresas expropiadas, expoliadas, estatizadas, invadidas ilegalmente, con el pasar de los años hoy registran un saldo en rojo, una gran mayoría están paralizadas, no están produciendo y en estos momentos, con un Estado quebrado, haciendo aguas por todas partes, se ha convertido en todo un dolor de cabeza, buscando cualquier alternativa para revertir la decisión y devolver los activos a sus legítimos propietarios.

Afirman los analistas económicos, que el principal error del Gobierno, fue colocar al frente de muchas de estas empresas a altos oficiales de las FANB, en su mayoría sin ninguna experiencia gerencial, recordándose como los casos más emblemáticos el Plan Bolívar 2000, al frente del cual designaron a un militar que terminó siendo defenestrado, debido a los presuntos manejos poco ortodoxos que ejecutó en beneficio propio y de su entorno, mientras estuvo al frente del cargo y este fue la punta del iceberg de una política que fracasó en su totalidad

En Venezuela no se respeta la propiedad privada

El Centro de Divulgación del Conocimiento Económico /Cedice Libertad), organización defensora de la propiedad privada mantiene  un monitoreo permanente del tema y señala Venezuela ha estado ocupando los últimos lugares en las últimas décadas entre 130 países del mundo reflejados en el Índice Internacional de Derechos de Propiedad (IPRI por sus siglas en inglés) de la organización estadounidense Alianza de Derechos de Propiedad. La medición se basa en la calificación del entorno legal y político, los derechos de propiedad.

Quienes elaboran estos ranking internacionales advierten que no podemos hablar de libertad, y mucho menos de recuperación económica, si no existe un respeto irrestricto a los derechos de propiedad privada. Esto se debe a que la propiedad es el marco que precisa los incentivos para el intercambio, ya que otorga a los propietarios el derecho exclusivo de usar los recursos como deseen y de transferirlos a voluntad.

Durante 2021 Venezuela ocupó el penúltimo lugar de 129 países en el Índice Internacional de Derechos de Propiedad. Este resultado confirma la ausencia de mecanismos legales y de políticas que protejan los derechos de propiedad física e intelectual de las personas.

Sin derechos de propiedad las personas no tienen garantías sobre el fruto su trabajo, de su esfuerzo e inventiva, no tienen libertad para decidir cómo usar y disponer de su propiedad, lo que incluye la libertad de vender a quien sea y al mejor precio posible, los bienes y servicios propios. En este sentido, es natural que en los países con mayores garantías sobre la propiedad, tanto la producción, como la calidad de vida en general sean mayores.

Hoy se dan pasos incipientes referidos al retorno de los activos afectados por el gobierno, a sus legítimos dueños, siendo el más emblemático el CCC Sambil la Candelaria, pero es mucha la tela

que falta por cortar para poder sacar conclusiones, sobre un cambio real en las políticas del régimen.

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