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Trapitos: Los elevados precios de las medicinas nos devuelven a buscar los yerbateros

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“El Bautista”

Existe consenso en Venezuela que el mayor problema al que se enfrenta la familia venezolana, es la falta de poder adquisitivo de sus ingresos, de allí la existencia de tan elevados niveles de pobreza de  ingreso que se ubica por encima del 87% y del 76% de pobreza extrema, lo que tiene su impacto en la imposibilidad de adquirir sus alimentos, pagar los servicios esenciales y adquirir sus medicinas que se han continuado encareciendo de manera acelerada, afectando a los sectores más vulnerables de la población.

Son cientos de  miles de personas en Venezuela que padecen enfermedades crónicas, a lo largo y ancho de todo el territorio nacional, donde los medicamentos escasean  entre un  35% y 58,9% lo que refleja la profunda crisis a la que se enfrentan los pacientes que habitan en estas regiones, donde la mortalidad entre los niños y las personas de la tercera edad se ha incrementado de manera exponencial, porque además de existir un déficit recurrente en el suministro de anticonvulsivos,  antidepresivos, antihipertensivos. Antidiabéticos, entre otros, los pocos que llegan a las regiones tienen unos precios que resultan inalcanzables para la gran mayoría de los venezolanos con ingresos verdaderamente precarios.

 La situación se ha vuelto tan crítica, que los pacientes venezolanos, con los escasos ingresos que obtienen, se enfrentan a una verdadera disyuntiva, o compran alimentos o adquieren los medicamentos, ya que el país no dispone de verdaderos programas de atención social que les permita resolver esta problemática; el salario mínimo y la pensión del IVSS es de apenas 27,5$; el Instituto de Previsión del Ministerio de Educación (IPAS-ME) se ha convertido en un elefante blanco; mientras que muchos de los bonos que antes entregaba el Gobierno a las familias han sido eliminados, como consecuencia de la misma crisis y es en estos últimos meses, cuando el Ejecutivo, como consecuencia del aumento en los precios del petróleo, impulsados por la guerra entre Rusia y Ucrania, estará incrementando sus ingresos, pero es tal el nivel de deudas y compromisos sin cumplir, que le resultara insuficiente, al extremo que por allí se dice que en estos momentos el Ejecutivo no tiene recursos para pagar a 6 millones de empleados públicos.  

Por supuesto que en forma similar a la que está viviendo con la escasez de gas doméstico en el país, sobre todo en las zonas más alejadas de las capitales de los estados, se ha vuelto a cortar leña para cocinar en fogones, sustituyendo de esta manera el combustible derivado del petróleo. Lo mismo se produce con los remedios, en los campos ante la escasez de las medicinas, se ha vuelto a recurrir a los “yerbateros”, a aquellos viejos de los campos con una gran experiencia, que curan con hierbas, con montes obtenido en los campos, recurriendo de nuevo a las pencas de sábila, ajo, limón, miel de abejas, la menta, la nuez, el tomillo, malojillo, orégano orejón, berbería, la valeriana, romero, yerbabuena, Toronjil, manzanilla, tilo, la hoja de guanábana, cebolla morada, frailejón, anis estrellado, canela, cebolla, pepa de aguacate, pazote, granada, eucalipto, sauco, diente de león, cola de caballo, yoco yoco y muchas otras que en estos momentos no vienen a la memoria.

La bonanza de la industria

Por supuesto que la industria farmacéutica nacional de acuerdo con las informaciones dadas a conocer por los dirigentes del sector, es uno de los sectores que ha estado creciendo de manera constante en

los últimos dos años, como consecuencia de la Pandemia de Covid-19, tal como lo registran la mayoría de las empresas de consultoría económica. En efecto, de acuerdo con las cifras de la industria el sector creció en 12% en el primer semestre del 2022, al ser comparadas con el mismo período del año pasado. Asimismo, indican que el sector industrial colocó en el mercado nacional 81 millones 750 medicamentos, cifra muy superior a los 72 millones 940 mil medicinas colocados en las farmacias en el mismo período del año anterior.

La industria destaca que el 50% de los medicamentos que se distribuyen en Venezuela son fabricados en el país y el resto importados, proyectando un  crecimiento nacional de 19%m estimando que la distribución de medicinas pudiera llegar a los 190 millones de unidades, superando ampliamente las cifras del año anterior que fue de 159 millones.

Por supuesto, que a pesar de este crecimiento que ha registrado la industria de las medicinas, solamente está trabajando a un 29% de su capacidad instalada, lo que evidencia que aún tiene una enorme capacidad ociosa de 71% para su crecimiento.

Es necesario destacar que dentro de las medida de flexibilización que ha venido aplicando el Ejecutivo, en sus políticas económicas, ha estado la de hacerse de la vista gorda ante el incremento de precios que han registrado algunos sectores como alimentos, medicinas y servicios, de allí que en esto sectores haya habido alzas de los precios en forma recurrente, denunciando  los consumidores que los ajustes de precios se realizan semanalmente, aun cuando se ha dicho que se ha registrado una desaceleración en ´los índices de inflación en los últimos meses, pero según los analistas económicos, sigue siendo la más alta del mundo,

Lo único cierto es que como paciente con hipertensión crónica, he observado como en lo que va de año los productos para controlar esta patología, se han encarecido en términos relativos, muy por encima de los ingresos de la clase trabajadora venezolana, que se mantiene activa reclamando por estas alzas irracionales en los precios de las medicinas.

Intervención de la AN

En las últimas semanas voceros de la Asamblea Nacional electa en el 2020, ante el reclamo masivo de los gremios de  trabajadores, ante la escalada que  han registrado los precios de los medicamentos, han anunciado la creación de una Comisión Especial que se ocupará de elaborar una normativa legal para reglamentar los precios de las medicinas, en vista de la voracidad que en materia de precios viene demostrando la industria nacional, donde ya inclusive los productos genéricos se han convertido en incomprables para la mayoría de los venezolanos.

Se espera que esta propuesta del poder legislativo pueda concretarse antes de fin de año, de manera que se pudiera dar una sinceración en los precios de las medicinas que fuera justo y equitativo y tomara en consideración, el bajo poder adquisitivo de los trabajadores venezolanos, y no que al final se imponga el poder de la industria y les permitan seguir aumentando, ya que estamos en presencia de una lucha de David contra Goliat.

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