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Trapitos: Sectores más vulnerables en el país los más afectados por la inflación

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“El Bautista”

Mientras que la mayoría de los sectores de la producción venezolana, cuando estamos a punto de cerrar el año 2022, se están ocupando de las proyecciones y de las expectativas que se avizoran para el año nuevo, sobre todo en  cuanto a las perspectivas de crecimiento de la economía, llama poderosamente la atención, como nadie o casi nadie, se está ocupando de visibilizar, cuál será el futuro de los sectores más vulnerables de la República Bolivariana de Venezuela, léase trabajadores del sector público, jubilados y pensionados, que representan una cifra nada despreciable de cerca de 7 millones de personas, ante los efectos de la inflación.

Por supuesto que no vale la pena referirse a los requisitos que deben cumplir los trabajadores venezolanos, para poder tener acceso a una pensión del Seguro Social, haber cotizado durante 750 semanas, una edad de 55 años para las mujeres y 60 años para los hombres; sin embargo, durante el proceso revolucionario se ha podido conocer como un gran número de personas, afectas al proceso, fueron incorporadas por “recomendaciones” al listado de pensionados del IVSS, sin cumplir con los requisitos, mientras que otros pagaron, a través de gestores, y hoy también están recibiendo este beneficio, lo que ha abultado de manera significativa el numero ante el IVSS.

Se recuerda que hasta principios del año 2022 el salario mínimo era de 7 bolívares, equivalentes al tipo de cambio del momento, a 1,5 $, lo que llevó al gobierno de Nicolás Maduro a incrementar el salario mínimo en marzo a Bs. 130, equivalente a 29$,  monto que para muchos representó un “incremento significativo”, pero que no guardaba relación con la realidad del mercado, porque para el momento el costo de los alimentos, es decir en febrero, superaba ampliamente los 365 dólares.  

Es público, notorio y comunicacional, como todas las luchas que han mantenido las centrales sindicales de trabajadores, también las de los gremios de jubilados y pensionados, quienes se han mantenido en la calle reclamando que se homologue la pensión, al monto de la canasta alimentaria no han tenido respuestas, al igual que las comunicaciones y cartas públicas que ni siquiera han sido tomadas en consideración por parte del Ministerio del Trabajo, el IVSS y el alto gobierno.

Lamentablemente, mientras la inflación ha venido avanzando de manera inclemente en este año, erosionando en forma brutal el ya deteriorado poder adquisitivo del trabajador, los esfuerzos del gobierno han resultado inútiles y en lo que va de año, el encarecimiento de los precios en dólares se ubica en un 50%, de manera que los bienes y servicios que adquiría una familia con 100$ en el mes de enero, en estos momentos, debe erogar 150$ y por supuesto con el caso del bolívar, que prácticamente ha perdido su poder de compra, allí el impacto de la inflación es mucho mayor y esta es la moneda con la que se paga a los trabajadores de la administración pública y a muchos del sector privado.

Devaluación del bolívar

En las últimas semanas se ha registrado una fuerte depreciación del bolívar, estimada en un 40% por el economista José Guerra, quien asegura que ello tiene como responsables al aumento tanto del Gasto Público por parte del Gobierno como por el incremento de la liquidez y la realidad de que el bolívar ha perdido su poder de

compras y el que recibe esta moneda por cualquier concepto, inmediatamente sale al mercado, en primer lugar a comprar dólares o bienes que se revaloricen en el tiempo, desvirtuando de esta manera la tesis oficial de que existe una conspiración contra el bolívar, responsabilizando de esta situación a los portales que manejan información sobre el tipo de cambio en el mercado libre, al que denominan el “dólar criminal”. 

El economista Guerra, vinculado con el Observatorio Venezolano de Finanzas (OVF), institución que es la única que está informando en torno al comportamiento de la economía ha señalado que en Venezuela, esta se encuentra en “terapia intensiva”, asimismo ha señalado que el “bolívar ha colapsado”, sin que esto haya sido desvirtuado con propiedad ni por el Banco Central de Venezuela, tampoco por el ministerio de Economía y Finanzas.

Sectores vulnerables

Los economistas perciben que el gobierno va a mantener su política de defender el bolívar, para lo cual va a continuar inyectando divisas al mercado a través de la banca, para impedir que siga aumentando el tipo de cambio; otra parte del tiempo la está destinando a la campaña electoral con miras al 2024; mientras que la empresa privada advierte que el reto para el 2023 es tratar de mantener abiertos sus negocios y los comerciantes a que haya un crecimiento sustentable. Pero repetimos que nadie está tomando en consideración el impacto negativo de la inflación sobre los hogares más pobres y vulnerables, donde las familias dedican la mayor parte de su ingreso a la adquisición de los alimentos básicos, quienes reciben en forma directa el impacto negativo de la escalada de precios.

El régimen está consciente del impacto negativo que tiene la depreciación del bolívar en la familia venezolana, toda vez que el aumento del Salario Mínimo de Marzo de 2022  de Bs, 130 equivalente a 29 $ en estos momentos, como consecuencia de la erosión de la moneda venezolana, en estos momentos apenas representa alrededor de 8 dólares mensuales, es decir que se sigue profundizando el empobrecimiento en el país, ya que organismos internacionales definen la pobreza, como la posibilidad de subsistir con menos de 5,5$/dia  y en el país el grupo familiar debe subsistir un mes con 8 dólares.

Ante estos inquietantes escenarios, ya son varias las voces que se han alzado en las últimas semanas en el país, reclamando con urgencia un aumento salarial inmediato, pero este clamor se ha quedado sin respuestas, quedando la impresión en la mayoría del pueblo que al régimen le tiene sin cuidado los problemas del pueblo venezolano, y seguramente reaccionará cuando este más cercano el proceso electoral del 2024, mientras ahora seguimos siendo más pobres.

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