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Trapitos: Temas “intocables” en reuniones entre  sector privado y el público

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“El Bautista”

Siempre ha existido una gran interrogante en el ambiente económico, político y social del país, y es acerca  cuales son las razones que privan, para que temas que son fundamentales para el desarrollo de la economía, que obstaculizan el crecimiento del aparato productivo nacional, la generación de empleos y riqueza, cuyo tratamiento y ajuste dependen de quienes tienen en sus manos la toma de decisiones, nunca son incluidos en las agendas de las reuniones que periódicamente se realizan entre gobierno y empresarios.

Pero lo más inquietante de esta situación, es que aun cuando se conocen algunos de estos temas, pareciera existir un acuerdo no escrito, en  el cual los representantes del sector privado en estas reuniones o mesas de trabajo, se abstienen de mencionarlos, aun cuando están conscientes que su debate y discusión, pudiera en alguna medida corregir las distorsiones que ha venido presentando la economía en los últimos años y que son señaladas por los más prestigiosos economistas venezolanos, e incluso algunos organismos multilaterales en el ámbito internacional.

Más preocupante aún,  resulta escuchar con frecuencia a los voceros del Gobierno se sigue hablando de diálogo y entendimiento con el sector privado, pero la realidad es  que a lo largo de los últimos 23 años, las relaciones entre sector público y privado, nunca han sido fluidas, jamás las observaciones y recomendaciones de la empresa privada al Ejecutivo, han sido atendidas, incluso esto ha llevado al presidente de Conindustria, Luigi Pisella, a comentar en una reciente conferencia de prensa, que en las reuniones con el gobierno: “ellos nos  escuchan, pero no nos paran”, lo que provocó la hilaridad de los presentes, pero es la más absoluta y lamentable realidad.

El encaje bancario del BCV

La política de encaje bancario  por parte del Banco Central de Venezuela, obliga a los bancos del país a mantener una parte de sus depósitos en el Instituto emisor, con el fin de garantizar que estos cuenten con los fondos necesarios para satisfacer las necesidades de sus depositantes ante una caída de liquidez, el monto del encaje hasta hace cerca de dos años era de 97%, lo que quiere decir que cada institución por cada 100 bolívares que recibía en depósitos, tenía que depositar Bs. 97,00 y solamente le quedaba un remante de 3,0 bolívares para atender su cartera crediticia.

Esta política que ha sido de las más nefastas que se ha aplicado en la economía venezolana en las últimas décadas, se adopta porque es criterio del Ejecutivo que los venezolanos están pidiendo créditos en los bancos para comprar dólares y esto es lo que condujo al país a la hiperinflación a partir del 2017.  El impacto inmediato fue la desaparición de los créditos para las empresas y el crédito al consumo, y la desaparición de la cartera crediticia en la red bancaria nacional, situación que redujo la demanda de bienes y servicios, lo que afectó la producción y al comercio, que no tenían a quien venderle porque no tenían como pagar.

La severa política de encaje se aplicó durante más de un año, pero ante tanta presión de los distintos sectores, se bajó a 83% y más recientemente a 73%, pero el daño causado ha sido tan terrible, que este ajuste ha resultado insuficiente, el crédito bancario aún no se percibe y uno que otro banco ha comenzado a incrementar las línea de sus tarjetas de crédito.

El ejecutivo, convencido que la reducción de los índices de inflación, la salida de la hiperinflación y la estabilización del tipo de cambio es producto de estas políticas, se niega de plano a continuar reduciendo el encaje y es uno de los temas de los que no quiere hablar en ningún momento, por lo que se estima que el encaje del 73% lo vamos a estar soportando ´por un buen tiempo; sin embargo, en los bancos centrales de otros países de la región, el encaje bancario oscila entre 7%, 10% y 15%, muy por debajo al que se aplica en Venezuela.

El IGTS tampoco se toca

Contra viento y marea, en medio de las más fuertes manifestaciones de rechazo, por parte de distintos sectores, así como de especialistas en materia tributaria, el 28 de marzo de 2022 empezó a aplicarse la reforma de la Ley a las Grandes Transacciones Financieras (IGTF), modificación que  implementa un impuesto de 3% sobre las operaciones en divisas o criptomonedas distintas al bolívar y al petro, realizadas por personas naturales y jurídicas.

De la aplicación del IGTF no se escapa nadie, personas naturales y jurídicas que paguen con divisas, deben enterar el impuesto en el monto que les corresponda,  quienes antes no habían sido calificados como sujetos pasivos especiales; son pechados todos los pagos que realicen personas naturales cuando sean operaciones en divisas o criptomonedas que ocurran dentro del sistema financiero; las operaciones en divisas están sujetas al tributo, sin importar el monto de la operación.

El Seniat indica, a través de  una providencia administrativa, que los contribuyentes especiales serán “agentes de percepción” de este impuesto. Es decir, deben cobrarlo sobre los pagos que reciben, transmitirlo, declararlo y pagarlo quincenalmente conforme al calendario de retenciones del IVA, así que no queda duda que es un tributo con objetivo fiscalista.

Aun cuando en estos momentos, el 50% de los comercios aún no tienen las maquinas fiscales, el 50% restante que ha iniciado operaciones con ellas, ha comenzado a rendir sus frutos, pero eso el ejecutivo está negado a que se toque el tema de su revisión, ajustes o eliminación.  

Importaciones libres de impuestos

El tercer tema “tabú” tiene que ver con el recientemente prorrogado Decreto a las importaciones libres de impuestos, que en esta oportunidad ya no se extiende por un mes como se venía aplicando, en los últimos cuatro años, sino que se extiende hasta el 31 de diciembre, casi ocho meses. Apenas hace unos días que se aprobó la medida, que aun cuando no atiende en toda su extensión las peticiones del sector empresarial, al parecer se ha hecho una revisión de al menos 1.400 números arancelarios y la industria nacional estos momentos está evaluando cuales son los productos importados que ahora tendrán que pagar sus aranceles como corresponde.

En efecto, en la  Gaceta Oficial Extraordinaria N°6.697 de fecha 01 de mayo de 2022 fue publicado el Decreto Nº 4.683, mediante el cual se establece las exoneraciones de impuestos de importación, impuesto al valor agregado y tasa por determinación del régimen aduanero a la importación de las mercancías.  

No tienen ninguna duda en el Ejecutivo que revisar a fondo esta medida, obligando a los importadores de cerca de 4.000 números arancelarios a tener que pagar sus tributos, podría conducir nuevamente al país a severas situaciones de desabastecimiento de diversos productos de consumo masivo; a la desaparición de cientos de “bodegones” que,  junto con las celebración en el país de numerosos conciertos  con artistas internacionales, es lo que está utilizando el Gobierno para decir que “en Venezuela todo vuelve a la normalidad”, cuando el país sabe que todo va de mal en peor.

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