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El marqués de Uztáriz y Bolívar

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“El marqués de Uztáriz fue una decisiva figura en la rectoría intelectual y moral de Bolívar. Es curioso, pero a pesar de haber nacido en Caracas, en 1735, no llevó sus luces al joven Simón sino en Madrid, durante el tiempo que éste estuvo en la capital del Imperio español, apenas empezando el siglo XIX. Tal personaje, que ostentaba título nobiliario y gran presencia en los círculos cortesanos del poder, fue uno de los grandes pensadores liberales de su época, pertenecientes al movimiento de la Ilustración, junto con el famoso conde de Aranda, prominente figura en el reinado de Carlos III y Carlos IV, pero sobre todo del primero. Uztáriz perteneció a las logias españolas de la escuadra y el compás. Sin duda puso a Bolívar en contacto con esos ambientes, hasta su iniciación formal en la francmasonería durante algunos de sus viajes a París”.

Pedro Elías Hernández

@pedroeliashb

Es Simón Bolívar el prócer venezolano por excelencia. Figura notable y sobresaliente, que se empina sobre sus pares de generación y sobre el resto del procerato que nos legó la independencia. Mi gusto personal respecto de las celebridades de nuestra historia, me inclina más hacia figuras como Miranda, Sucre o Roscio. Sin embargo, en el Libertador se pueden distinguir aspectos realmente conspicuos como su liderazgo, su condición de preclaro intelectual y la sólida formación que abarca un enorme arco de intereses que van desde la filosofía, la historia, artes militares, ciencias naturales, idiomas y literatura.

¿De dónde salió esa enorme erudición del caraqueño? Sus influencias se asientan en los célebres maestros que tuvo, Bello, Rodríguez, los más nombrados como sabemos, pero se suele omitir o desdibujar la influencia de un paisano suyo, Jerónimo de Uztáriz y Tovar, segundo marqués de Uztáriz.

El marqués de Uztáriz fue una decisiva figura en la rectoría intelectual y moral de Bolívar. Es curioso, pero a pesar de haber nacido en Caracas, en 1735, no llevó sus luces al joven Simón sino en Madrid, durante el tiempo que estuvo en la capital del Imperio español, apenas empezando el siglo XIX. Tal personaje, que ostentaba título nobiliario y gran presencia en los círculos cortesanos del poder, fue uno de los grandes pensadores liberales de su época, perteneciente al movimiento de la Ilustración, junto con el famoso conde de Aranda, sobresaliente figura en el reinado de Carlos III y Carlos IV, pero sobre todo del primero. Uztáriz perteneció a las logias españolas de la escuadra y el compás. Sin duda puso a Bolívar en contacto con esos ambientes, hasta que éste fuera iniciado en el seno de la francmasonería durante algunos de sus viajes a París.

El conde de Aranda y Uztáriz fueron prominentes figuras intelectuales y de poder en España. Promovieron las llamadas reformas borbónicas de finales del siglo XVIII que intentaron modernizar y liberalizar la relación de la metrópoli con sus colonias de ultramar. Auspiciaron la libertad de comercio entre los territorios de la América hispana y la península. Establecieron instituciones como la Intendencia, el Real Consulado y la Capitanía General de Venezuela, que crearon la noción de nuestra nacionalidad y territorialidad.

De estas influencias fue impregnado Bolívar durante su estadía en Madrid, y particularmente de las provenientes del marqués, a quien comparaba con los Siete Sabios de Grecia. Las reformas de la Casa Borbón abrieron la puerta para una reconfiguración del imperio español hacia finales del siglo XVIII. El conde de Aranda y Uztáriz eran partidarios de la idea de promover mayor independencia por parte de las colonias. Entre sus planes se contemplaba convertir a los territorios de la América española en reinos independientes y autónomos, dando bastante libertad política a cada uno de ellos.

Lamentablemente, tanto el conde de Aranda como Uztáriz perdieron la gravitación en los círculos del poder en la corte de Carlos IV. Fueron apartados a cargos de menor relevancia, lo que significó a la postre la falta de continuación de los cambios iniciados por el monarca anterior.

Como vemos, Simón Bolívar tuvo acceso a lo mejor del pensamiento clásico y de las corrientes intelectuales más disruptivas de su tiempo. Luego vendría otro gran caraqueño como Francisco de Miranda, a completar la formación de este gigante. En atención a sus influencias, el Libertador estaba particularmente bien dotado y entrenado para llevar a la práctica lo que le tenía reservada la historia.

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