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Epístola a una amiga inteligente

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“Me parece inconcebible que, a estas alturas, en los inicios del tercer milenio, una mujer inteligente como tú se empeñe en seguir a un caudillo, figura que creíamos desaparecida en la historia contemporánea”.

Jesús Peñalver

En la vida tuve amores, como los has tenido tú. Y también tuve amigos, algunos de ellos -la mayoría- ausentes por conclusión de su ciclo vital o porque se han ido por las razones conocidas, pasando a formar parte de los casi seis millones de la lamentable diáspora. Algunos fueron muy inteligentes, pero de verdad muy inteligentes. Algunos con mucho talento.

Tuve un amigo músico que bien pudo ser un Dudamel, pero no actuó inteligentemente y terminó en brazos de la droga y no quedó más que para musiquito gris, aunque muy afinado. Tuve otro que bien pudo ser un José Ignacio Cabrujas, por sus capacidades de dramaturgo. Y también se quedó en el fracaso. Tampoco actuó con inteligencia. Tengo un amigo cineasta que bien pudo descollar en Hollywood o en otros escenarios mundiales y sólo hizo algunas películas de fugaz renombre. Más nada. Otros fueron historiadores mediocres a pesar de su talento.

Queda claro que el talento no se puede poner al servicio de ninguna peste ni régimen autoritario alguno, por unas pocas monedas, el plato de lentejas, ni vendiéndole el alma al diablo.

“No sea juglar de ningún caudillo”, dice bien El Poeta Mayor, don Rafael Cadenas.

Otros periodistas sin brillo y hasta educadores, que fracasaron en la docencia y se quedaron como maestricos. Con esto te quiero decir que el deber de todo ser inteligente es actuar inteligentemente. Y tú eres -me parece a mi- una mujer muy inteligente. Y así te percibo. Por eso me preocupa que a través de ese talento no seas capaz de darte cuenta de que el país va por un despeñadero. Cuesta abajo en su rodada, como dice el tango llorón.

Amiga inteligente: Mientras otros países avanzan hacia el desarrollo, con sociedades más justas sin recurrir a la limosna, nosotros mostramos como huella del desastre un indígena, un indigente o un niño de la calle en cada semáforo, testimonio visible de la grave crisis. Mientras construimos canchas deportivas en Bolivia, aquí los jóvenes de los barrios no tienen espacios decentes para crecer en el deporte. Mientras auxiliamos las posibilidades electorales del presunto incestuoso Daniel Ortega en Nicaragua, con aportes gigantescos en dólares entregados sin control de nadie y le ayudamos a resolver sus problemas de electricidad, aquí se va deteriorando el servicio. A cada rato nos sorprende un apagón y tú misma los estás sufriendo. Y ahora hasta en plan de racionamiento estamos. Mira cómo está la nación centroamericana, violando los DD. HH y hollando las más elementales libertades públicas.

A la destrozada economía argentina la hemos subsidiado y se le han comprado sus devaluados bonos, para darle oxígeno a los Kirchner, quienes han aumentado su fortuna

conyugal en varios millones de dólares gracias a la generosidad de Venezuela, que hasta ahora ha sido incapaz -en los últimos diez años- de desarrollar un plan de viviendas para atender las necesidades del sector, además de generar empleo para la cantidad de jóvenes que cada día necesitan incorporarse al mercado laboral, no alquilando telefonía en las esquinas o incorporados a la economía informal, sino en una economía vigorosa fortalecida por los diez mil millones o más de dólares que han entrado y que aparte de lo invertido en las misiones, nadie sabe dónde están sus resultados. Observa hoy cómo está la dupla Cristina y Alberto.

Amiga inteligente, no te impacientes ni te enojes. Te pido un poco de tu inteligente atención. A Cuba le hemos devuelto la vida que perdió cuando la Unión Soviética se

derrumbó después de la caída del muro de Berlín, historia muy bien contada por Petkoff quien -por cierto- no es santo de la devoción de algunos, pero su historia está muy bien

contada y eso a la larga es lo que vale. Y también admirador de lo que pudo ser una bella revolución, como lo fue la cubana, hasta que se transformó en un régimen que niega las libertades de los ciudadanos y los quiere uniformar en un solo pensamiento, gris y triste, como es el ideario comunista. Además de llevarlos por más de medio siglo -cincuenta y tantos años- hasta la más grande de las miserias, haciéndoles perder lo más bello de un pueblo, como es la alegría.

¿Has ido a La Habana, donde para los cubanos no hay papel tualé, ni toallas sanitarias, ni desodorante? Menos perfume, que a los venezolanos nos encanta tanto. Perfumados queremos andar siempre. ¿Has visto a los supuestos médicos cubanos comprando aquí en Venezuela, las pastillas de jabón azul para enviárselas a sus familias allá en el mar de la felicidad? Atrévete a observar con detenimiento como está la isla cubana, muerto Fidel y

retirado su hermano, en manos de Díaz Canel.

Me he tomado este tiempo porque considero que eres una mujer inteligente que quizás no has tenido tiempo de mirar a su alrededor. Y eso es válido. Muy respetable. Quizás tus

ocupaciones te impiden mirar por la ventana. No entiendo tus argumentos, que me parecen muy pueriles, a menos que te estés beneficiando y no quieres por tu egoísmo ser

sincera contigo y tu humanismo socialista se esté estrellando ante un buen cargo burocrático.

Me parece inconcebible que, a estas alturas, en los inicios del tercer milenio, una mujer inteligente como tú se empeñe en seguir a un caudillo, figura que creímos desaparecida en la historia contemporánea. Un ser que se apropió de los poderes públicos en franca

violación a la división que consagra la Constitución que el pueblo aprobó en referéndum en 1999. Hoy esa tarea la siguen sus alumnos, hijos y discípulos como bastante

disciplina, quizá peor. ¿Qué clase de democracia es ésta que quiere imponer por

la fuerza una mentalidad única, para lo cual cierra medios y amenaza a otros, además de perseguir a los comunicadores y a quienes tengan ideas divergentes y críticas frente a un

régimen militarista que quiere guerra con todo el mundo, menos contra la pobreza, la miseria y la inseguridad? Hasta de ministro de la salud, en algún momento, han puesto a un militar y quieren manejar los hospitales como si fueran cuarteles. Mira el gabinete, mira el gasto público, mira a quienes ocupan esos altos cargos.

Querida e inteligente amiga, más lástima aún da saber que mientras en el mundo entero la civilidad toma las sociedades y les confiere poderes al hombre sin uniforme, Venezuela ahora se parece una fortaleza militar que cada día gasta más en armarse con inmensas sumas de dinero -dignas de mejor destino- en aviones, fusiles, milicias, misiles, tanques y submarinos, entre otras capacidades bélicas, mientras los civiles tristemente sacrifican su derecho a dirigir los destinos del país para entregárselos a quienes han fracasado en todo el mundo al frente del poder.

¡Los militares siempre han fracasado en el gobierno! ¡No existe una excepción! Una verdadera lástima que la mediocridad partidista que has criticado haya llegado a lo más profundo del barranco con una clase política mucho peor que adecos, copeyanos y masistas de otros tiempos. Más serviles y menos independientes, más lacayos y lambucios, además de tristes servidores del militarismo más arbitrario y abusivo que se haya vivido en Venezuela.

Estas críticas, así como muchas otras, son mías, sin rencores ni resentimientos, pero sí con la tristeza de ver que haya gente como tú, inteligente y talentosa, capaz de solidarizarse con quienes están acabando al país. Te sugiero, con mi afecto y mi respeto, que abras los ojos bien abiertos, mires a todos lados, viajes adentro y afuera, otees el horizonte, aspires los olores de la república con nariz sensible, para que veas al país, te repito como dice el

tango, cuesta abajo en su rodada.

Te invito, con todo amor, a actuar inteligentemente y a mirar con talento este país y quizás puedas ser tú una de las líderes nuevas que contribuya a construir una Venezuela

más justa y desarrollada y evitar que las viejas clases políticas del pasado, con sus errores e irresponsabilidades, con sus mediocridades y particulares intereses, de nuevo insurjan.

Gente inteligente como tú le hace falta al país, pero con pensamientos libres, democráticos y de avanzada. Un beso, guapa y disculpa lo extenso de esta ligera radiografía del país, este triste retrato hablado de lo que somos y que muchos no queremos que sea. Y además noduela en el alma y la piel…. Con mi respeto.

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