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La violencia política

Petro y Uribe

Jesús A. Jiménez Peraza.

@jesusajimenezp

La verdad que lamento muchísimo lo que sucede en Acción Democrática, a pesar de no ser militante ni simpatizante siquiera. Pero indudablemente el solo hecho de haber sido creada por don Rómulo Betancourt, el padre de la democracia venezolana y uno de los hitos políticos de Venezuela en toda su historia, fundamentalmente durante el siglo XX, es suficiente para respetar su trayectoria y esperar por su contribución en el rescate de nuestro sistema, en estas horas tan menguadas.

Entiendo que los partidos políticos están en un nivel muy bajo entre las instituciones en las cuales el pueblo cifra sus esperanzas de recuperación. No sé hasta qué punto sea conveniente fomentar esa idea, porque nuestro sistema jurídico está fundado sobre las bases de los partidos para la participación electoral, que por supuesto, es el camino único para aspirar a dirigir al país.

La Ley de Partidos Políticos, Reuniones Públicas y Manifestaciones los define como agrupaciones de carácter permanente cuyos miembros convienen en asociarse para participar, por medios lícitos en la vida política del país, de acuerdo con programas y estatutos libremente acordados por ellos que expresamente los obliga a establecer en su declaración de principios o en su programa, el compromiso de perseguir siempre sus objetivos a través de métodos democráticos, acatar la manifestación de la soberanía popular y respetar el carácter institucional y apolítico de la Fuerza Armada Nacional.

Ciertamente existen instituciones muy prestigiosas y altísimo nivel de credibilidad y confianza, como la Iglesia, asociaciones empresariales, sindicatos, universidades etc, emisoras de opiniones políticas que deben ser oídas porque están cargadas de datos, ideas y proyectos que indudablemente son panaceas para ejercer un buen gobierno, pero no les corresponde a ellos ejecutarlos.

Acción Democrática sobrevivió a varias divisiones, algunas por desfases ideológicos, otras por simples apetencias o por tratar de imponer liderazgos, anticipándose a los tiempos, como sucedió con el Movimiento de izquierda Revolucionaria (MIR), liderado por la juventud adeca; el llamado Grupo ARS, impulsado por Raúl Ramos Giménez que fue muy significativa por la dirigencia de diversos sectores que se plegó a la división o, la del Movimiento Electoral del Pueblo (MEP) encabezada por el Dr. Luís Beltrán Prieto Figueroa, registrada como el principal elemento que permitió la primera derrota electoral de Acción Democrática, con el lado positivo de haberse iniciado con ella, la alternabilidad en el gobierno.

Pero ninguna de estas divisiones produjo tan nefasta consecuencia como la intervención auspiciada por la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia con sentencias del 15 de junio de 2020, fallo n° 0071, arrebatándole la tarjeta electoral, el logo, los símbolos, emblemas, colores y todo concepto de la organización, nombrando una directiva ad hoc, presidida por el señor Bernabé Gutiérrez. Está bien que se hubiese ordenado la democratización interna de la institución, ya el Dr. Henry Ramos Allud tenía demasiado tiempo fungiendo como Secretario General Nacional, sin que estuviesen claras las razones por las cuales no se había convocado el órgano estatutario para designar nuevos directivos, pero aplicando la doctrina reiterada por dicho Tribunal en el sentido que no puede una sentencia reemplazar el derecho de los miembros de una entidad corporativa para hacer tal nombramiento.

La referida decisión fue ratificada y ampliada el 21 de mayo del 2021, facultando a la junta interventora para realizar la consulta interna para la necesaria actualización y modificación de los estatutos vigentes, a los fines de su adecuación a la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y demás leyes vigentes.

En vetusta sentencia ampliamente revalidada, ha dicho la Sala Constitucional que no puede designar un administrador ad hoc para dirigir una sociedad anónima, porque ello corresponde al organismo previsto en el acta constitutiva – estatutos sociales. El mismo principio teleológico debió haber sido aplicado, reconociendo la potestad de la comisión electoral del partido para convocar elecciones, designar a su junta directiva y aprobar las decisiones puntuales.

Lo lamentable es que ese proceso de renovación protagonizado por la misma gente designada por el Poder Judicial, no produce confianza suficiente y ahora es todo el país quien tiene interés en los procedimientos internos de los partidos políticos, para generar la posibilidad de crear un frente común y unitario para derrotar al PSUV en las próximas elecciones presidenciales.

El señor Bernabé Gutiérrez ni siquiera se cuidó de guardar formalidades y aparentar una verdadera oposición, cuando hace algunos días anuncia de una vez que será el candidato presidencial de Acción Democrática, con lo cual se anticipa a cualquier decisión debidamente acordada con los demás partidos y entidades que conforman la oposición venezolana. Ni tan siquiera parece que el señor Gutiérrez se paseó por el análisis de la oportunidad propicia para asomar precandidaturas, presentar a discusión planes y programas al país y parece haber olvidado la lección del pueblo barinés, cuando no respaldó al candidato propuesto por la fracción judicializada de Acción Democrática. Creo que Venezuela dará una contundente respuesta en su oportunidad. Dios bendiga a Venezuela!

jesusjimenezperaza@gmail.com

20/06/2022

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