sábado 13, agosto 2022
Promedio de temperatura mensual

69 de 100

La solución en manos del problema

Más artículos

Petro y Uribe

Propaganda gris

El centro político

La vecina Colombia

“Por alguna razón, hasta ahora indescifrable, las fuerzas de la oposición, cada una y en su conjunto, deciden de forma recurrente consumir sus esfuerzos sin consolidar casi ninguno. De allí que nos parezca que se está en una fase de siempre empezar, empezar y empezar, sin que se vea en el horizonte un objetivo claro. No sabemos si esta circunstancia de reiterados fracasos podrá conjurarse en algún momento. Lamentablemente, los venezolanos tenemos mucho tiempo colocando la solución en manos del problema”.

Pedro Elías Hernández

@pedroeliashb

La mitología griega tiene en Sísifo una de sus figuras emblemáticas. El relato nos remite al castigo que los dioses le infligieron a este personaje, el cual consistía en cargar una gigantesca piedra por una montaña empinada y cuando la roca casi llegara a la cima, dejarla caer nuevamente a su punto de origen, repitiendo el fatigoso esfuerzo por toda la eternidad.

Un auténtico suplicio el de Sísifo. Es una narración mitológica, pero suele ser un hecho que le sucede a los seres humanos con frecuencia. Tiene sin duda una carga de pedagogía como enseñanza de vida, tan pesada como la roca que empuja por la ladera el desdichado personaje.

Hay episodios de la historia que ponen a sus actores en circunstancias similares a las de Sísifo. Por ejemplo, está aquel que involucra a Winston Churchill y a unos de sus generales “el día D” con la invasión de Normandía de 1944. Frente al éxito de la acción militar, el alto oficial le dice al primer ministro británico que aquello era el principio del fin de la guerra, a lo que Churchill le replica: “no, es el fin del principio”.

Quería significar el brillante estadista inglés que, durante los 4 años de la confrontación bélica contra el Tercer Reich anteriores al desembarco de Normandía, nunca antes los aliados pudieron consolidar una verdadera posición de ofensiva, sino que hasta ese momento sólo habían resistido frente a las fuerzas de la Alemania Nazi.

A la oposición venezolana frente al régimen chavista le sucede algo parecido a lo de Sísifo y a lo que relata el episodio de Churchill. Una y otra vez deben empezar de nuevo, prácticamente de cero, en su lucha contra el adversario. Nunca han podido poner pies firmes sobre alguna posición que suponga el fin del proceso de arranque para la secuencia de esfuerzos que en adelante constituyan una auténtica ofensiva.

Son más de dos décadas cargando la roca hasta la cima, como Sísifo, y verla caer hasta el fondo de la ladera para volverla a empujar hacia arriba por la inclinada montaña. Igual que los largos años previos al “día D,” tiempo durante el cual el esfuerzo de las naciones que enfrentaban al nacional socialismo se limitaba a contener precariamente los contingentes de Hitler.

Por alguna razón, hasta ahora indescifrable, las fuerzas de la oposición, cada una y en su conjunto, deciden de forma recurrente consumir sus esfuerzos sin consolidar casi ninguno. De allí que nos parezca que se está en una fase de siempre empezar, empezar y empezar, sin que se vea en el horizonte un objetivo claro. No sabemos si esta circunstancia de reiterados fracasos podrá conjurarse en algún momento. Lamentablemente, los venezolanos tenemos mucho tiempo colocando la solución en manos del problema.

Síguenos en

- Publicidad -

Recientes