“La miseria humana resulta, desde luego, incompatible con los avances que en materia de Derechos Humanos hemos venido observando a nivel mundial”.

Jesús Peñalver

En este orden, ha sido respetuoso y progresivo el tratamiento que se le ha dado a esta materia, y evidente el reconocimiento que las legislaciones modernas han establecido en áreas de defensa, promoción y protección de los DD. HH, de allí que se hable de personas con discapacidad, violencia de género, adultos mayores, libertad sexual, transgéneros, en fin, de la pronunciada tendencia a procurar la eliminación o reducción al mínimo de la discriminación, con un marcado respeto por la dignidad humana y en el entendido de que cualquier diferencia o condición debe ser considerada un valor y nunca un defecto.

Hoy, por imposición de la triste realidad de los hechos que están a la vista, por la incontrovertible verdad que nos abruma y la certeza de tener todos a un familiar, allegado, vecino o conocido fallecido o gravemente lesionados por los estragos de la covid-19, mis letras hablarán del derecho que nos asiste a la protección de la salud como contenido fundamental del derecho a la vida.

¿Se ignora acaso que la vida es el único derecho que nos permite ejercer, disponer y disfrutar de todos los otros derechos? Hoy en nuestro país se vive (se sufre) –que se sepa y sin parangón- una gravísima crisis política, y para más INRI, acompañada de una pandemia llamada COVID-19 o virus chino, que, al saber de los expertos y entendidos, no ha sido tratada con el sentido profesional, de adecuación y de oportunidad debidos.

En lo político, y solo por citar apenas unos casos, conocemos que el régimen anuló de facto la Asamblea Nacional electa en 2015, bloqueó el Referendo Revocatorio en 2016 y postergó ese mismo año las elecciones regionales. Instaló una fraudulenta asamblea nacional constituyente (minúsculas ex profeso) 2017 y adelantó a conveniencia las elecciones presidenciales en 2018. Y por si fuera poca o corta la abusiva choricera, convocó a la chapuza del 6D, una farsa, un fraude, un simulacro.

Al momento de escribir esta nota, leo en el portal https://rpp.pe/mundo/venezuela/coronavirus-venezuela-paga- mas-del-50-del-plan-covax-para-acceder-a-vacunas-anticovid-19-noticia-1330797 “Venezuela paga más del 50% del plan Covax para acceder a vacunas anticovid-19. La vicepresidenta de Venezuela no explicó cómo se realizó el pago, pese a que ha denunciado en diversas oportunidades que su Gobierno tiene bloqueados 7 000 millones de dólares en países, como Estados Unidos, que no reconocen a Nicolás Maduro como presidente”.

Cuesta separar lo político de la salud, pues esta última pudiera resolverse, es decir, todos los problemas y situaciones que conlleva este delicado sector de la vida nacional de cualquier país, con verdaderas políticas públicas, sin apasionamientos, sin guerrillas intestinas, sin afán perverso de figuración, sin discriminación y mucho menos con la falta de seriedad y de información veraz en los llamados a comunicar a la población, en qué o cuál situación nos encontramos.

Tristeza y miedo siento cuando veo declarar a una mujer (alta funcionaria), hace algunas semanas, informando la negativa a comprar vacunas, siendo que ya se había hecho del dominio público su adquisición a través del denominado mecanismo Covax (Iniciativa de colaboración mundial de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Comisión Europea y Francia para acelerar el desarrollo tratamientos, pruebas y vacunas contra la Covid-19). A esto agregó la señora Delcy Rodríguez, que recurrirían a sus “inmunólogos” y al propio tiempo pidió al fiscal del gobierno enjuiciar a Juan Guaidó por una supuesta retención de los recursos que servirían para comprar dichas vacunas a través del aludido mecanismo multinacional.

Es la misma funcionaria que afirmó: “los venezolanos podrán morirse de hambre, pero el régimen de Maduro seguirá en pie” (18/7/17). Si esto no es odio, resentimiento y terrible sed de venganza, entonces que alguien me explique.

Y, por si fuera poco, esta perla de la alta funcionaria: “La Revolución Bolivariana es nuestra venganza personal” (junio 2018) https://www.youtube.com/watch?v=NjZn6upVcCc

Sorprende la inopia intelectual y el enanismo político de ciertos funcionarios, y de otros sujetos que les sirven la mesa y la cama, que al propio tiempo comporta un desprecio por la dignidad de las personas y un insulto a las instituciones democráticas. No conforme con los hechos, también nos maltratan con palabras.  

Yo no me he vacunado y quizá no me vacune en tiempos de barbarie. Pero sepan que durante la democracia me pusieron, me aplicaron, me administraron todas las vacunas, sin exigírsele a mis padres ningún carné. A mí tampoco, desde luego. Pero pido por lo que más quieran, por sus hijos, por algún dejo de vergüenza o ápice de dignidad humana guardado en lo más recóndito de su existencia, dejen entrar las vacunas.

Vale señalar que, los psicólogos recurren a los términos de maduración o madurez y encuentran que ésta se produce en forma irregular y muchas veces independientemente de la edad. Unos maduran más pronto, otros más tardíamente y hay personas que se mantienen en un permanente estado de inmadurez.

Decía Fabio Quintiliano: “Cuando queremos vaciar un líquido en un frasco de boca pequeña, tenemos que actuar lentamente. Si actuamos precipitadamente, el líquido se bota y el frasco no se llena”. Y agrega: “No se le puede dar instrucción, educación, formación a una persona que no tiene capacidad para adquirirla, que la adquisición no puede hacerse bruscamente sino por etapas, lentamente”.

Sin temor a equivocarnos, esta valiosa reflexión del pedagogo romano-español aplica también para aquellos que quieren hacer de la política su oficio, pero no han sabido entenderla a cabalidad, y por tanto, se han servido de ella alegremente.

Todos  merecemos respeto y consideración; otros no deben olvidar que del crimen no se regresa, aunque haya arrepentimiento y se avergüencen lavándose las manos, porque, aunque quiten la mancha del delito o de la ofensa y ya no estén en esas manos criminosas, la mancha se habrá ido hasta la conciencia y allí el agua y el jabón no pueden penetrar.

No se puede ser indiferente ante la realidad que vive el país; Venezuela nos necesita a todos y la participación en los asuntos públicos es fundamental, si se orienta a caminos de rectificación, fortalecimientos de la democracia, reinstitucionalización quizá de los partidos políticos, y en mayor suma, alcanzar mejores condiciones de existencia. Creo y apuesto a la posibilidad en su ejecución y necesidad en su implementación.

Aunque siempre he procurado librarme del autoelogio, ello no impide afirmar con orgullo y satisfacción ante nuestros hijos y ante la sociedad donde cumplo mi rol, que mi vida está libre de procesos criminales y de estafas al fisco, y ante cualquier acto inhumano, represivo, discriminatorio o insultante a la dignidad de las personas, no puedo permanecer inmutable. La miseria humana no va conmigo.

El sufrimiento es una miseria y exaltarlo una perversión más. Sufrir es malo en sí mismo y punto. No se puede estar tan cerca del dolor y seguir viviendo con normalidad.

@jpenalver