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Votaré en las regionales

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“Consigno por anticipado la posibilidad de votar en las próximas elecciones. Lo digo sin ambages ni cortapisas. Devoto del voto soy, y he sufragado desde que tengo uso de razón y capacidad legal para ello”.

Jesús Peñalver

Cuando no he acudido a las urnas, ha sido porque he considerado que las condiciones no han estado dadas, ni el régimen ha mostrado voluntad política de rectificación. No olvidemos que aún el ch… abismo persiste en su terco y tenebroso afán de seguir mandando a todo trance.

Respeto a quienes llaman a votar el próximo 21 de noviembre, aunque suene paradójico o contradictorio con el introito de este escrito. Veamos: pero critico a quienes lo hacen desde lugares comunes: culpando a la abstención o señalando el riesgo de perder la autonomía.

Lo cierto es que no hay condiciones electorales absolutas ni las habrá. Tampoco existe “autonomía” municipal ni estadal. La existencia de los llamados “protectores” es una

evidencia incontrovertible de lo que aquí se afirma. Con ese pernicioso régimen que desgobierna Venezuela, ello no será posible. Pero debo admitir, con optimismo y pies en la tierra (optimismo activo), que solo de la unidad de la oposición democrática podrá brindarnos la posibilidad de derrotar al régimen y su perversa intención de eternizarse en el poder. Sin unidad, ni a la esquina.

El municipio es la célula fundamental de la Nación y centro generador de la responsabilidad ciudadana; en él se forma el hombre de conciencia democrática y participativa, el ciudadano del porvenir, el que participa en la confección y diseño de su comunidad, en la defensa de la virtuosidad, de la tolerabilidad de la vida cotidiana.

Contra esta institución corre el terrible rumor de las llamadas “ciudades comunales”. El Municipio debe ser escuela de censores en el sentido que le atribuyeron los Romanos; para la defensa de las tradiciones y las costumbres y el control de la eficacia administrativa. A través de la vida municipal se formarán las conciencias nacionales.

Decía el político y poeta venezolano, Andrés Eloy Blanco, quien también fuera concejal en Caracas:

“El Municipio es la Patria, pero la patria sin los arreos del lujo. No es la patria de la majestad que queremos darle para que la vean las otras patrias. Para ello tenemos la

representación Nacional. El Municipio es la patria en la ciudad y en el campo, en traje de casa, haciendo sus quehaceres, sacándoles la cuenta a sus empleados, anotando la lista del mercado, departiendo al compás de la chancleta que va y viene mientras la escoba limpia la casa de lo sucio y desgarra la cortina de las telarañas anacrónicas. El Municipio es la Patria que paga el diario y quiere saber lo que se come y discute con el pulpero y le da

de mamar al hijo que llora, y se fija en los zapatos rotos y encuentra muy cara el azúcar para la pobreza de sus niños”.

No queda duda, si asumimos esta sencilla, pero profunda concepción del Municipio y su significado, habremos creado el ciudadano, pero no en la idea peregrina del “hombre nuevo” que preconizan los aposentados hoy en Miraflores, gritando vivas a la usurpación y esperando la dádiva que agradece el favor. Los gobernadores y Alcaldes, y desde luego, los munícipes en general, deben alzar su voz para oponerse a todo empeño “oficial” que atente contra el municipio, las regiones y la descentralización misma. Se sabe del descabellado afán gobiernero por arrebatarles sus competencias y recursos, lo que de suyo es inconstitucional, revelador de la terca manía de querer mandar a todo trance, pretendiendo imponer un “poder comunal” inexistente en el ordenamiento jurídico venezolano.

Esa intención militarista debe ser controvertida, democráticamente, por los mandatarios locales, ya que atentan contra los presupuestos de los municipios y estados

que representan. Si se aprobasen aquellas “ciudades comunales” como se rumorea, tal y como están concebidas, conllevaría el cierre de dependencias municipales e imposibilitarían cumplir con programas ya previstos. La implantación de comunas o como se llamen, serían espacios para que “la militancia revolucionaria” siga recibiendo las gracias por los favores recibidos. Su participación en la toma de decisiones y en la recepción de beneficios colectivos o individuales, serán a la medida del apoyo al denominado “poder popular, nuevo estado, socialismo”, premisas estas –insisto- inexistentes en la Constitución.

Pretender consolidar un modelo, ajeno al sistema jurídico-político venezolano, como lo es la llamada “Comuna”, no es más que intentar imponer a troche y moche y con propósito debelador, algo que fue negado en una intentona por reformar la carta magna venezolana.

En esta tarea por defender la autonomía del Municipio como unidad política primaria de la organización nacional, sería bueno ver a alcaldes de distintas toldas políticas poniéndose de acuerdo, quizás estrechándose las manos, aunque piensen distintos en otras áreas o materias de su competencia o del saber humano.

De allí la importancia de fortalecer la institución municipal, de mejorarla. De integrar al ciudadano, haciéndolo sentir que allí, en el Concejo Municipal puede y debe encontrar el medio adecuado para la solución de los problemas de su comunidad.

No hay que olvidar que gracias al presidente Carlos Andrés Pérez, el proceso de descentralización y dentro de éste, la transferencia de competencias del Poder Central a las regiones, se ha podido reorientar en buena medida el manejo de los recursos, tanto económicos como políticos, y la capacidad de decisión del poder central hacia los poderes locales. Con ello ha aumentado la capacidad de acción y de decisión de las regiones, y por ende de los estados y municipios, en la necesidad de desmitificar el federalismo, y moderadamente ir avanzando en aquella.

Los estados y municipios han atendido y atienden los problemas que aquejan a sus respectivas comunidades, que lo hagan con la eficacia y eficiencia debidas, es deseable y en ello debe auspiciarse y fortalecerse la descentralización para que sigan acercándose el elegido y el elector, creando con ello el sentido de urgencia y especificidad en las respuestas que debe darle la administración pública al ciudadano.

Vuelvo al poeta:

“Y el día que a Venezuela se le quitara su entraña municipal, sería como invertirle su geografía: el mar desembocaría en el río; el río desembocaría en el arroyo; el arroyo desembocaría en el manantial; el manantial desembocaría en la nube; y la nube

desembocaría en una gota de sal con agua en los lagrimales de la patria”.

Andrés Eloy Blanco

Voy a votar, quizá con pañuelo en la nariz y triple tapaboca, porque quiero ayudar a que paso a paso, vayamos recuperando la confianza de los venezolanos en el voto. ¿Qué ocurrió después de la lamentable abstención del 2005? Por ese error político yo me pronuncio. ¿Acaso no fue votando que dijimos NO a la propuesta de reforma constitucional de aquel desquiciado milico golpista? ¿Acaso no fue votando que se obtuvo mayoría parlamentaria en diciembre 2015? Que la peste sea bicha es otra vaina. Porque el voto es un arma moralmente superior y más eficaz que los fusiles de los milicos. Porque soy antichavista desde el 92` del siglo pasado, y antimilico desde que tengo uso de razón. Es decir, soy antichavista originario. Porque contra la anomia “oficial” -en sus dos acepciones- vale la pena el esfuerzo por Venezuela.

Porque mi voto no depende de un hombre, que no dura para siempre, sino de un pueblo, que sí. Porque mi voto es importante, si no valiera nada, NO se lo robaran. A pesar de las trapisondas de la peste, votaré. Yo no repto, no me arrastro ni delinco. ¡Yo voto!

La barbarie tiene bastante rato, mala ubicación en las encuestas. De allí la desesperación y los atropellos. El ch…abismo y la sucesión perversa son malos por naturaleza. Y el miedo los apura en sus abusos y amenazas.

Procuremos estar alerta, en permanente vigilancia sobre los peligros que acechan a la democracia venezolana. Conviene estar dispuestos a mantener una necesaria y valiente

claridad sobre los peligros que ya pesan desde hace tiempo sobre Venezuela. Celebremos a quienes mantienen la firme gallardía de defender al país que amamos.

Yo voto porque es una oportunidad más, y la verdad no sé si sea la última. Yo voto porque ganamos haciéndolo; absteniéndonos no ganamos nada. Que nadie diga que estuvimos al margen y en silencio.

@jpenalver

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