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Aseguran especialistas: La atención está puesta en la viruela del mono, pero los casos de COVID van en aumento

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El pasado 13 de junio de 2022, el ministerio de Salud del régimen de Nicolás Maduro, confirmó que había detectado el primer caso de “viruela de mono” o “viruela símica” en el país. La persona contagiada llegó en un vuelo proveniente de España, y de inmediato se activó un cerco sanitario en el aeropuerto de Maiquetía. El paciente, según la cartera ministerial, fue “inmediatamente aislado y sometido a las pruebas de rigor correspondientes”.

En el comunicado publicado en la red social Twitter, las autoridades sanitarias explicaron que también hicieron el despistaje en la cadena de contagios, con el fin de activar los protocolos necesarios a fin de evitar que la enfermedad se propague en el país.

Ante este escenario, Termómetro Nacional, conversó con la vicepresidenta de la Sociedad Venezolana de Infectología, Patricia Valenzuela, quien explicó que el cerco epidemiológico debe activarse únicamente entre los contactos cercanos al paciente.

“El cerco epidemiológico debe ser trazando con los contactos cercanos a esta persona durante el vuelo en el que venía, no es todo el avión, sino aquellos contactos más cercanos a esta persona”, puntualizó.

Explicó que “la viruela símica, viruela del mono, del simio, o monkeypox, es una zoonosis, es decir, es una infección que pasa o que se transmite de los animales al ser humano por contacto cercano con estos animales (…), y luego hay una transmisión secundaria de persona a persona”.

Destaca que otra forma de transmisión secundaria es «a través de las mucosas de los ojos y la mucosa de la boca», puntualizando que existe también la posibilidad de transmisión a través de gotas o gotículas desde la vía respiratoria.

“Estas gotículas son un poco más grandes que las que hemos descrito a lo largo de estos dos años de pandemia para la COVID-19, no son gotitas, ni son micro gotitas, no son aerosoles, son unas gotículas; gotas un poco más grandes que recorren menos trayecto entre las personas, y por ello es que para que esta transmisión se dé el contacto tiene que ser muy cercano para que la gotícula en menos de un metro llegue a la otra persona y se dé”.

La también médico internista aseguró que la Organización Mundial de la Salud y la gran mayoría de organismos sanitarios internacionales han señalado que la viruela del mono no se convertirá en una pandemia mundial como sucedió con la COVID-19, por lo tanto indicó que este caso registrado en Venezuela no debe causar ningún tipo de temor entre la población.

“La viruela humana es mucho más peligrosa que la viruela símica. Igualmente es importante señalar que la tasa de mortalidad de la viruela del mono es muy pequeña y es por esto que los casos simplemente deben aislarse y tratar las lesiones tópicas que produce la enfermedad”, dijo.

Al ser consultada si existe una vacuna para esta enfermedad, indicó que la inmunización registrada es exclusivamente para viruela humana y tiene hasta un 85 % de efectividad, “además produce protección contra la viruela símica”.

“El riesgo de contagio a aquellas personas que recibieron esta vacuna es menor, existe la posibilidad de contagio, pero si se llega a dar ese contagio la evolución es aún más leve de lo que normalmente se describe y hay menos riesgos de forma severa”, insistió.

La médico destaca que «todavía no se ha hecho la recomendación de que hay que vacunar a toda la población europea, toda la población del mundo, tenemos que esperar esas directrices que nos va a dar la Organización Mundial de la Salud y los equipos de investigación».

Por otra parte, Patricia Valenzuela, alertó que la atención de la población ahora está en la viruela del mono y no en el incremento en los casos de COVID-19.

“Hemos visto un ligero aumento en los casos de COVID-19 y no podemos descuidarnos porque la pandemia sigue activa en todo el mundo.

Lamentablemente todavía hay personas que no se han vacunado, tampoco aplican las medidas de bioseguridad como el uso correcto del tapabocas, el lavado de manos y el distanciamiento físico, lo que genera por supuesto que los casos dentro del país aumenten. Ya el mundo está atravesando por una cuarta ola de COVID-19 y Venezuela no será la excepción”, advirtió la especialista.

La COVID-19 no se puede descuidar

El Observatorio Social Humanitario (OSH), el Grupo de Investigación de Enfermedades Tropicales Infecciosas (Gideti) y Médicos por la Salud, presentaron recientemente los resultados de su segundo monitoreo comunitario COVID-19 y la encuesta de cobertura de vacunación en Venezuela.

El monitoreo realizado desde el 30 de diciembre de 2021 hasta el 1 de mayo de este año, y que comprende los 24 estados del país, determinó que según las proyecciones solo el 16% de la población ha cumplido las tres dosis del esquema de vacunación contra la COVID-19 a diferencia del 45% que ha recibido dos dosis.

Julio Castro, médico infectólogo y profesor del Instituto de Medicina Tropical de la Universidad Central de Venezuela, indicó que estas cifras contrastan con el 74% de personas que tienen al menos una dosis, y enfatizó que, aunque el esquema de vacunación ha variado en el tiempo, es importante que los venezolanos completen el esquema para protegerse.

Destacó que la mayoría de las personas que tienen dos dosis son jóvenes, mientras quienes se han puestos las tres dosis son personas que superan los 55 años.

Por otra parte, el estudio, que tiene como muestra 600 centros alrededor en toda Venezuela, reveló que el 44% de los centros de vacunación fijados están inactivos, una realidad que a juicio de la doctora María Graciela López, presidenta de la Sociedad Venezolana de Infectología, viene incrementándose mes a mes.

Indicó que el 49,70% de los centros de vacunación son ambulatorios y el 13,39% son hospitales, situación que pone en riesgo de contagio a las personas sanas que acuden a vacunarse.
López insistió en que el acceso a la vacunación se ve limitado en el 63,47% de los centros, debido a que solo trabajan 4 horas al día. Otra condición que dificulta la vacunación es el acceso, en 21,9% de los centros es difícil llegar en transporte público.

Respecto a los servicios públicos, el monitoreo reveló que la realidad de los centros de vacunación es la misma que la de los principales hospitales y ambulatorios, pues al menos el 26,13% tiene problemas con la electricidad y el 33% no tiene agua.

No cumplen el distanciamiento social

El doctor Huniades Urbina, secretario de la Academia Nacional de Medicina, indicó que la falta de información es común en los centros de vacunación. El 45,05% de las personas no saben qué hacer si presenta efectos secundarios luego de la aplicación de la vacuna. Asimismo, denunció que en el 77,87% de los centros monitoreados no se realiza evaluación de estos.

Además, agregó que en el 46,55% de los centros no se respeta el distanciamiento social. Las personas que acuden en su mayoría tienen que hacer la cola de pie y a la intemperie.
Urbina alertó que en 35% de los establecimientos monitoreados no tenía personal médico y que esta falta afecta los niveles de confianza de las personas que acuden.

Insistir en la vacunación

El doctor Castro indicó que, aunque las metas de vacunación son exigentes, es ideal que al menos el 80% de las personas se vacunen. “Venezuela está en un punto medio de la región. Debemos avanzar, estamos en una fase de estabilidad baja según cifras oficiales”, afirmó.

“Aunque las cifras oficiales aseguren que estamos a la baja, hay un ruido social de aumento de casos no graves. Esos casos en aumento no aparecen en datos oficiales, porque la gente se hace la prueba en su casa”, alertó.
Insistió en que la única forma de evitar el contagio es seguir las normas que ya conocemos: el distanciamiento, el uso de la mascarilla, lavado de manos y completar los esquemas de vacunación.

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