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El Metro dejó de ser una solución para los caraqueños y para los venezolanos

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La primera línea del Metro de Caracas fue inaugurada el 2 de enero de 1983 por el presidente Luis Herrera Campins y fue bautizado en ese momento como la gran solución para Caracas.

Luego de 39 años y debido a la crisis económica que atraviesa el  país, gracias a las políticas públicas erradas  aplicadas por  más de 20 años,  el sistema de transporte hoy se encuentra en condiciones deplorables. Para el año 2020, según reportes de un grupo de ex trabajadores de la compañía agrupados en Familia Metro, para el año 2021 solo estaban operativos 9 de los 48 trenes de la compañía estatal.

Ante esta situación los dirigentes políticos Roberto Patiño, Andrés Chola, Gabriel Santana, Felicidad Villegas, Mauro Zambrano, Pablo Zambrano y Olga Herrera, presentaron recientemente en una rueda de prensa,  realizada a la salida de la estación Plaza Venezuela, la iniciativa Metro 8330 para solicitar mejoras en el sistema y proponer una visión de servicio de transporte público hacia el 2030, que incluye la descentralización de la gestión del subterráneo.

Patiño, quien fue el vocero del encuentro, señaló “estamos aquí para exigir que se emprenda un plan real para mejorar las condiciones y la operatividad del metro. Viajar en él se ha convertido en una pesadilla para los usuarios: trenes en mal estado y sin aire acondicionado; largas horas de espera; estaciones sucias e inseguras; escaleras destartaladas, son algunos de los suplicios que viven a diario los caraqueños, mirandinos y guaireños”.

Cuando el metro está por cumplir 40 años de inaugurado no es ni la sombra de lo que fue “el metro más moderno de América Latina, un ejemplo de servicio y de cultura cívica”.

Por su parte, la dirigente mirandina Felicidad Villegas dijo: “estoy aquí en representación de los habitantes de Los Valles del Tuy. El problema del metro no es solo de los caraqueños. El sistema del Tuy está cada vez más colapsado por las fallas eléctricas, no hay escaleras y es muy inseguro. Por eso acompaño la propuesta #Metro8330 para que los habitantes de Los Valles del Tuy también cuenten con un servicio de calidad”.

Metro 8330 tiene tres grandes exigencias: Metro de calidad, que demanda la mejora completa del servicio. Metro democrático; que exige la rendición de cuentas, buen funcionamiento; descentralización con la participación ciudadana transversal en la gestión y que llegue a toda la Gran Caracas y la culminación de los tramos Caracas – Guarenas/Guatire, Caracas – Altos Mirandinos y Caracas – Valles del Tuy y la tercera que es un Metro inclusivo en donde nos podamos sentir orgullosos.

Patiño explicó que con la iniciativa Metro 8330 se busca sumar a todos los ciudadanos que se ven afectados por el mal funcionamiento del metro. 

La inseguridad azota a los usuarios del metro 

Durante el mes de agosto se registró una riña con armas blancas entre vendedores ambulantes en el Metro de Caracas, lo que causó pánico entre los usuarios y activó las alarmas de los cuerpos de seguridad del Estado. 

Alberto Vivas, ex trabajador del Metro de Caracas, señaló que este tipo de enfrentamientos ya ha sucedido en repetidas ocasiones. “El Metro en las oportunidades que ha intervenido ha hecho muy poco para contrarrestar este tipo de situaciones”, dijo.

Aseguró que “siempre” han denunciado que la presencia de estos vendedores puede comprometer la seguridad de los usuarios.

Vivas afirmó que “hoy en día” las instalaciones del Metro “no son nada seguras” para los ciudadanos. “Las acciones que en algún momento realizan son meramente publicidad, pero la realidad es que las acciones de seguridad no son permanentes”, indicó.

Denunció igualmente que los funcionarios de la policía nacional “no atienden ningún tipo de contingencia”  dentro de los trenes.

 Aunque la presencia policial se ha incrementado en las instalaciones del subterráneo, los usuarios siguen denunciando hurtos, presencia de indigentes, malos comportamientos por parte de algunos ciudadanos que usan las instalaciones del metro para consumir licor, drogas y otras sustancias. 

Una experiencia nada agradable  

 Termómetro Nacional decidió realizar un viaje para conocer de primera mano la situación real en que se encuentra el subterráneo. 

La estación elegida para iniciar la travesía fue Plaza Venezuela. La primera imagen que uno puede apreciar al ingresar al sistema es el evidente deterioro de las instalaciones. Escaleras mecánicas fuera de servicio, pisos manchados, goteras y suciedad, son las principales características de las estaciones. 

El tiempo de espera fue de aproximadamente 9 minutos para que llegara el tren.  Al abordarlo, con sentido Propatria, carecía de ventilación porque el aire acondicionado no funcionaba y los “zancudos”, picaban a diestra y siniestra a los usuarios.

Al abrir las puertas en Colegio de  Ingenieros, se pudo observar presencia de funcionarios de la PNB en los andenes, sin embargo, dentro de los vagones no existe ningún tipo de presencia policial. 

Luego de aproximadamente 2 minutos de parada, el tren inició movimiento nuevamente con destino hacia la estación de Bellas Artes. En este lugar se montó un hombre de avanzada edad  con una malformación en su cuerpo bastante visible y comenzó a solicitar ayuda entre los pasajeros. Algunos de ellos sacaron bolívares y dólares en efectivo, prestando así su colaboración. 

En Bellas Artes el tren duró más de 3 minutos de espera y siguió su camino hacia Parque Carabobo, donde no se evidenció ninguna irregularidad, salvo una joven usuaria que se montó en el tren consumiendo un jugo, algo que está totalmente prohibido en las instalaciones del Metro de Caracas. 

El trayecto culminó en la estación La Hoyada. Igualmente se pudo observar escaleras mecánicas inoperativas y puerta abierta para los usuarios, es decir, que no se estaba cobrando por la prestación del servicio. 

La puntualidad, la seguridad, la pulcritud que caracterizaba al Metro de Caracas, quedó atrás hace muchos años y los mismos usuarios no creen que este sistema vuelva a tener las mismas características que tuvo al momento de su inauguración. 

La respuesta del régimen ante las denuncias

Nicolás Maduro arremetió el pasado jueves 1º de septiembre contra el dirigente político Roberto Patiño. Lo calificó de “terrorista” por presuntamente promover atentados y lo culpó de pedir un bloqueo que impediría la adquisición de repuestos para el Metro de Caracas.

“Es un delincuente, vinculado a atentados terroristas a los servicios públicos, de nombre Roberto Patiño Guinand, poco conocido pero que está promoviendo atentados terroristas a la sombra de la conspiración”, dijo Maduro en una transmisión por Venezolana de Televisión. 

Sus declaraciones se produjeron en medio del lanzamiento del plan denominado “¡Metro se Mueve contigo!” con el que espera optimizar el servicio del Metro de Caracas en un plazo de cinco meses.

Según Maduro, Roberto Patiño es el responsable del deterioro del sistema ferroviario capitalino por supuestamente pedir sanciones, junto a Julio Borges.

“El 20 de febrero de 2019 este Roberto Patiño Guinand junto a Julio Borges recorrieron Europa para pedir bloqueo y sanciones contra Venezuela. Y a partir de entonces se prohibió la venta de repuestos al Metro de Caracas. Y luego vienen ahora en 2022, como verdugos, para ver el resultado de sus acciones. Ahí está”, señaló.

En la transmisión, Maduro instruyó que se creen las condiciones para que los vendedores ambulantes del Metro de Caracas mantengan su actividad pero fuera de las instalaciones, en plazas y bulevares aledaños a las estaciones.

A pesar de las declaraciones políticas para ocultar la ineficiencia, sin duda, este sistema de transporte ya no es una solución para los habitantes  de Caracas, porque presta un servicio comercial totalmente deficiente, inseguro y sobre todo impuntual.

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