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A la deriva: Pueblo de Naguanagua en Carabobo vive sin agua, luz y gas (+Video)

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Mucho antes de la llegada del coronavirus, las familias del Pueblo de Naguanagua en Carabobo, lidiaban con la ausencia de servicios básicos tales como el agua, la electricidad, el gas, transporte y la internet. Ahora con la pandemia otros desafíos se han sumado y en rechazo a ellos sus protagonistas protestaron este miércoles 1 de julio.

“Este pueblo era bello y ahora estamos en el piso porque nadie nos toma en cuenta; cuando andan por ahí recogiendo votos sí son para todo el mundo, después que ganan no se acuerdan más de uno. A mí me da miedo hasta salir, porque el más tonto anda con una pistola, estamos mal, sin luz, agua, gas y gasolina”, contó Belén Parra, a sus 86 años de edad.

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Pero ella no es la única que debe manejarse entre la indignación y la resignación, unas 450 familias más deben hacerlo. Carmen Herrera, fue diagnosticada hace dos meses con artritis, el mismo tiempo que tiene sin recibir una bombona de gas.

“La electricidad falla demasiado y lo que tengo en la casa es una cocina eléctrica de una hornilla en la que cocinan dos familias, cuando se va la luz cómo lo hacemos. Yo estoy enferma, no puedo cargar la leña, mientras mi esposo está trabajando, es muy difícil esto; nos ha tocado ser superhéroes para sobrevivir”, aseguró.

Sin dinero no hay agua

Siendo el agua ahora más necesaria que nunca para combatir la covid-19, los habitantes de la etapa 1 de Altamira, de este pueblo, han tenido que reunir hasta 120 dólares para poder pagar un camión cisterna de 8 mil litros de agua, porque solo llega una vez a la semana.

“Vivimos en una zona alta, necesitamos luz para que el agua llegue y como no llega tenemos que comprar camiones, porque no nos traen del gobierno y cada cisterna cuesta entre 100 y 120 dólares. Antes buscábamos en los llenaderos pero ahora ni siquiera nos alcanza para comprar gasolina y es mucho lo que se consume para salir y llegar hasta aquí”, explicó Rosa Oliviero.

A estos problemas, añadió, se suman otros que tienen que ver con la falta de gas, una situación que en urbanizaciones privadas como Altamira se mantiene desde hace cuatro meses atrás. El aseo urbano no pasa desde hace 15 días, lo único que sí abunda son las moscas y los zancudos porque tampoco estas áreas han sido desmalezadas y fumigadas.

Otros riesgos

Con todo lo antes descrito, pudiese pensarse que estos sectores de Naguanagua ya tienen suficientes problemas, pero lamentablemente no es así. De acuerdo a José Lamas, vecino de la Urbanización La Llovizna, existen otros riesgos.

Por ejemplo, desde que la gobernación de Carabobo aumentó la tarifa de los peajes, los chóferes de gandolas han usado estas vías boscosas para exonerar gastos, poniendo en riesgo la vida de todos y deteriorando aún más el asfalto. “Hasta el puente se está derrumbando, cuando ocurra una tragedia es cuando van a arreglarlo”, denunció Lamas.

La alimentación también es precaria, según Jonathan Colmenares, incluso el único comedor popular que hay en la zona desde hace tres meses no recibe la caja del Clap, lo único que los funcionarios del gobernador Rafael Lavaca le envían es lentejas y arroz, siendo los padres de los niños discapacitados y los adultos mayores que asisten a este lugar, quienes deben traer sal, aliños y la leña para poder comer.

“El gobierno tiene que entender que en medio de la pandemia la gente no puede salir a comprar y aun si quisiera el salario no les alcanza. Necesitamos que la gente del Clap, las Ubch, la gobernación y la alcaldía de Naguanagua nos den al fin soluciones”.

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