martes 05, julio 2022
Promedio de temperatura mensual

64 de 100

Aseguran que en centro centinela en la selva deltaica “no hay nada”

Más artículos

“Allá no hay nada, nada, nada”, afirmó Santiago Moraleda dirigente indígena warao residente de la parroquia Manuel Renaud, en el municipio Antonio Díaz, uno de los cuatro departamentos que compone la geografía de la entidad oriental.

Nabasanuka es una zona residencial selvática ubicada a ocho horas de la capital, Tucupita por vía fluvial, y para un probable traslado de un paciente con COVID-19 que pudiera presentarse en algún momento, se necesitaría 600 litros de gasolina.

He aquí el primer problema, porque en Nabasanuka, lugar donde está ubicada el ambulatorio tipo II, que de acuerdo con el Ejecutivo regional es un centro centinela, no cuenta ni con ambulancia, ni combustible.

De acuerdo con Moraleda, tampoco hay médicos residentes o pasantes, quienes son los que habitualmente asisten a los originarios en Delta Amacuro.

Solo los auxiliares de medicina o enfermeros son los que laboran solo por cumplir horarios porque no hay fármacos para hacer frente a las enfermedades, estos enfermeros son contratados por la dirección regional de salud, cuyo pago mensual apenas alcanza para cuatro productos.

Este grupo de trabajadores, se han mantenido en el ambulatorio porque son nativos de la comunidad, y tampoco pueden dedicarse a otras actividades legales que le permita un ingreso extra, porque no existen ofertas laborales.

Moraleda ha manifestado que los habitantes de las zonas indígenas de Delta Amacuro temen que haya un foco de infección porque hay una población de trinitarios y guyaneses que visitan de forma constante los asentamientos indígenas con fines ilegales que no especificó por temor a ataques.

Lea también:

Síguenos en

- Publicidad -

Recientes