El hambre camina, literalmente en las calles de Tucupita. Las personas deambulan por las calles como zombis, hay mucha hambre y poco lo que se puede adquirir con el fruto del trabajo tesonero y honesto.

No basta trabajar duro para poder costear lo que implica mantener a un grupo familiar de cuatro o cinco personas, que el número más común entre la sociedad deltana.

Ante la grave crisis humanitaria y el hambre, al menos, tres organizaciones se han activado en el estado Delta Amacuro para tratar de suministrar alimento a las personas que deambulan en Tucupita.

Todos se han visto superados, la cantidad de personas es cada vez más creciente y todo apunta a que seguirá aumentando personas que buscan un pedazo de pan comer en el día.

De acuerdo con las organizaciones, no hay edad, ni sexo, ni religión. Los números demuestran que la crisis será peor.

Este miércoles al medio día, más de 300 personas aguardaban el inicio de la entrega de una ración de alimento en Tucupita.
Para todos, será la única comida del día y tendrán que esperar si mañana podrán comer. Mientras tanto, los niños piden en la panaderías, abastos, y en las calles.

La mayoría aseguran que sus padres se han ido del país, o que simplemente, murieron. Hasta este momento no hay forma de verificar este dato, pero lo cierto es que la población invade las calles de Tucupita.

Entre las personas que acuden por una ración de comida, se observa una alta presencia de aborígenes waraos que han arribado a Tucupita huyendo del hambre, la inseguridad y la falta de atención médica en sus comunidades.