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IIES UCAB: La economía venezolana culminará este año con 125,4% de inflación

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El pasado 18 de octubre, el Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), presentó su más reciente informe denominado “Informe de Coyuntura Venezuela Octubre de 2022, el cual revela que nuestro país tendrá un crecimiento de 7,22% del Producto Interno Bruto al cierre de 2022 y la inflación estará por el orden de 125,4%. 

En este sentido, cabe destacar que el equipo económico de Nicolás Maduro, se propuso como meta lograr una inflación anualizada por debajo del 100%, no obstante, distintos factores como el incremento en el tipo de cambio, no permitieron que esta meta fuera cumplida y así lo demuestra el informe coordinado por el economista, Luis Zambrano Sequín. 

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Según datos del reporte, “al cierre de 2022 se espera que el PIB real termine incrementándose en 7,2%, por debajo del 8,6% estimado a comienzos del primer trimestre.

La desaceleración en el crecimiento del nivel de actividad, probablemente, se prolongue en 2023, estimándose que la tasa de crecimiento del PIB real en dicho año podría estar cerca de 4,4%. Aunque las tasas de crecimiento son positivas, incluso podría decirse elevadas, son claramente insuficientes para hacer que la actividad económica retorne a los niveles previos al desplome de la economía venezolana a partir de 2016″.

Explican los expertos que en el comportamiento macroeconómico reciente del país se destaca la ralentización del crecimiento económico, especialmente, a partir del segundo trimestre de este año, interrumpiéndose así la tendencia de recuperación que se había iniciado desde el segundo semestre de 2021.

“En ese resultado inciden factores del ámbito doméstico que aluden a la persistencia de fallas de política económica y de las restricciones de recursos fiscales, y que son causa del estancamiento en los avances hacia la estabilización macroeconómica. Estos factores y los cambios en el entorno internacional llevan a inferir un escenario menos optimista del desenvolvimiento macroeconómico de Venezuela durante el próximo año”, advirtieron. 

Explican igualmente que la baja capacidad de compra de los venezolanos y su lenta recuperación frenan el avance de la actividad productiva dirigida al mercado interno. 

“La posibilidad de canalizar la producción doméstica hacia mercados externos también se dificulta con la persistente apreciación del tipo de cambio real. Las restricciones de recursos

fiscales, con una base de recaudación impositiva estrecha y una renta petrolera volátil, limitan la inversión pública en infraestructura de servicios públicos indispensables para

estimular el crecimiento del producto; y dejan poco espacio para la implementación de una política monetaria orientada a estimular el crédito”, sostiene el Instituto Ucabista. 

Finanzas públicas

Otro aspecto abordado por los especialistas es el de las finanzas públicas, señalando que aunque existe una recuperación de las mismas, no se puede proyectar una tendencia a la consolidación fiscal.

“Los fundamentos de tal mejoría son endebles, en tanto, ella deviene de un aumento de los precios mundiales del petróleo que tenderán a bajar como consecuencia de la recesión mundial que parece un hecho irreversible; así como también de los límites en la reducción del gasto público real, como lo demostró el episodio de la oposición de los educadores al cronograma de retrasos en los pagos de su bono vacacional anual. Estas restricciones seguramente se harán mayores en 2023, como consecuencia del avance del ciclo político-electoral que debería culminar en 2024”, precisaron. 

Advierten que ante la baja credibilidad en las políticas que implementa el gobierno, la sostenibilidad de las finanzas públicas seguirá, por tanto, siendo un objetivo difícil de alcanzar. 

“La erradicación de la imposición múltiple y del carácter confiscatorio de los tributos en Venezuela, objetivo del proyecto de Ley Orgánica de Coordinación y Armonización de

las Potestades Tributarias de Estados y Municipios es una medida necesaria, pero su alcance legal y económico apunta esencialmente a la reducción de la descentralización

fiscal, sin siquiera considerar su conveniencia desde el punto de vista de eficiencia económica e ignorando el hecho de que ambos problemas (la imposición múltiple y el carácter confiscatorio de los impuestos) están presentes también en todo el sistema tributario nacional”, indica el informe.

Insisten que sin cambios en la política económica dirigida a revertir la dominancia fiscal, el comportamiento de los agregados monetarios estará determinado por las restricciones de las finanzas públicas, así como también la alta inflación asociada con dicho fenómeno. 

Las medidas que se han venido usando para reducir este problema, como el alto nivel de encaje y las severas restricciones al crédito bancario, continuarán afectando el desempeño del sistema financiero. Aun si se avanza en la estabilización, la reducción de la inflación seguirá siendo difícil y su nivel, probablemente, se encontrará entre los más altos del mundo. 

Situación petrolera de Venezuela

FOTO DE ARCHIVO- Personas compran hortalizas en un mercado en Caracas, Venezuela, 9 de mayo de 2020. Fotografía tomada el 9 de mayo de 2020. REUTERS / Fausto Torrealba

El equipo de economistas de la UCAB, asegura que la industria petrolera nacional requiere de inversiones para reactivar la producción, pero no dispone de los fondos para hacerlo, y hay importantes restricciones internas y externas que limitan considerablemente la participación de la inversión extranjera en este sector.

“A esto hay que agregar el inadecuado diseño del marco de políticas económicas y el contexto jurídico-institucional, aspectos que claramente desincentivan la inversión externa e interna requerida para operar y hacer crecer la producción y las exportaciones de crudos y derivados de los hidrocarburos”, precisaron. 

A estas limitaciones de carácter interno los investigadores agregan factores de origen externo que han dificultado, aún más, las posibilidades de mejorar los niveles extremadamente bajos de la producción petrolera en el país.

“Además de las sanciones internacionales hay que añadir el reciente impacto negativo que el conflicto de Ucrania ha significado para la comercialización internacional de los crudos venezolanos. Especialmente relevante es la competencia creciente con el petróleo de origen ruso, de mejor calidad y con menores costos de acceso al mercado de los países asiáticos y, especialmente, al de China. Esta situación se profundizará a medida que se incrementen el bloqueo y las sanciones sobre Rusia debido al agravamiento del conflicto bélico en Europa y los cambios en la geopolítica mundial”, indicaron.

Por otra parte, sostienen que  la reapertura de la frontera con Colombia, que ha levantado expectativas sobre un impacto favorable en la reanimación del comercio nacional con dicho país, no es posible esperar en lo inmediato beneficios económicos para los sectores más vinculados a la producción interna. 

“La mayor consolidación macroeconómica de Colombia coloca a esa economía en una posición ventajosa frente a Venezuela, cuyo aparato productivo se encuentra menos capacitado por años de histéresis que se reflejan en desencadenamientos en la actividad productiva industrial, obsolescencia tecnológica, falta de capital financiero y humano, deterioro de la infraestructura y de los servicios públicos y una política económica que no promueve el crecimiento del aparato productivo”. 

A manera de conclusión el informe de Coyuntura Venezuela, explica que la leve mejora que ha experimentado la economía venezolana desde mediados de 2021 se ha reflejado en un leve incremento del salario real, pero centrado en el sector laboral privado; en contraste, los salarios reales en el sector público continúan desplomándose. Esta recuperación en los ingresos laborales está asociado a la mejoría en el nivel de actividad y el restablecimiento de la “normalidad”, una vez que se ha producido el levantamiento paulatino de las restricciones asociadas al COVID 19 y que hay una mayor disponibilidad de combustible. Otras importantes brechas y desbalances persisten en el ámbito laboral, producto del incremento de la inactividad en mujeres y jóvenes, la agudización de desigualdades de género y estrato, la profundidad de las disparidades regionales, la creciente informalidad del trabajo y la consecuente conflictividad laboral.

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