jueves 22, febrero 2024

#OPINIÓN El Cafecito Caliente: ¿Cómo entender el conflicto entre Israel y Palestina?

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Se presume que, el fundamentalismo islámico podría ser una verdadera amenaza para el mundo occidental, sobre todo para quienes compartimos la religión católica y por considerar que no soy político, menos partidista, y mucho menos un versado analista internacional, trato de asesorarme con analistas profesionales, por tanto, cito de National Geographic:

El sábado 7 de octubre de 2023 se registró un sorpresivo ataque por parte del grupo palestino Hamás contra el sur de Israel, por muchos considerado como el peor que ha sufrido el país desde su creación… ¿Se despertó la ira de un gigante? ¿Podría afectarnos?

En respuesta, el gobierno israelí el día siguiente declaró formalmente la guerra, autorizando “acciones militares significativas” contra el grupo de militantes palestinos. 

El viernes 13, la infantería israelí realizó sus primeras incursiones en la Franja de Gaza, y el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, dijo que la campaña de represalias no había hecho más que empezar. Hamás es una organización política y militar palestina, considerada como un grupo terrorista por varios países. Se formó en 1987 y su objetivo declarado es la liberación de Palestina. Utiliza tanto estrategias políticas como militares, incluyendo ataques contra civiles y fuerzas militares israelíes.

Hamás, cuyo nombre es un acrónimo en árabe para el Movimiento de Resistencia Islámica, actualmente controla la Franja de Gaza. Desde su toma de poder en Gaza en 2007, ha estado en conflicto con Israel, siendo su objetivo la destrucción de este último y la creación de un estado islámico independiente en el territorio histórico de Palestina​

La línea divisoria entre Israel y Gaza está altamente reforzada. La idea detrás de la valla coronada con alambre espinoso era ser un obstáculo eficaz para evitar precisamente la clase de incursiones que ocurrieron en este asalto.

No obstante, combatientes de Hamás consiguieron franquear las defensas utilizando excavadoras para cortar aberturas en los alambres y penetrar en Israel a través del mar y en parapente, además de lanzar miles de cohetes contra territorio israelí.

La entrada de militantes palestinos en suelo israelí otorgó al grupo islamista la capacidad no solo de infligir bajas dentro de Israel, sino también de tomar personas como rehenes.

El ataque fue inesperado y coincidió con la celebración de la festividad de Sucot en Israel. Los grupos armados involucrados incluyeron principalmente a Hamás y la Yihad Islámica Palestina, con el apoyo de otras agrupaciones y el presunto apoyo de Irán. El ataque fue lanzado desde la Franja de Gaza, utilizando una combinación de cohetes y vehículos transportados.

Como resultado del ataque sorpresa, centenares de personas murieron, y muchas fueron tomadas como rehenes. Desde entonces al menos 1.400 personas murieron en Israel, la mayoría durante el ataque del 7 de octubre, incluyendo ciudadanos de varios países. Unos 50 milicianos de Gaza masacraron a aproximadamente 260 jóvenes que participaban en un festival de música cerca del kibutz Re’im​

Esto llevó al Gobierno israelí a declarar el estado de guerra por primera vez desde 1973. Así que, poco después, Israel respondió con una operación militar denominada “Operación Espada de Hierro” que incluyó bombardeos e incursiones militares en Gaza.

Las fuerzas israelíes disponen de sistemas avanzados de defensa antimisiles, como el llamado Domo de Hierro, que interceptan una gran parte de los cohetes lanzados desde Gaza. Esto minimiza el número de bajas israelíes. En contraste, Gaza carece de sistemas de defensa similares, y los ataques israelíes suelen resultar en un mayor número de víctimas palestinas.

Israel ha efectuado bombardeos sobre la Franja causando la muerte de más de 8.000 personas. Incluyendo 3.342 niños, 2.062 mujeres y 460 ancianos. Además, más de 20.242 individuos han resultado heridos y 1.870 se encuentran desaparecidos, siendo en su mayoría civiles. 

Entre acciones israelíes está el uso de armamento prohibido por tratados internacionales en contra de la población civil, asesinato de miembros del personal civil de organismos internacionales en funciones humanitarias, la implementación de un “cerco total” y corte de suministros a la población civil como “castigo colectivo”, y la orden de evacuación de civiles ante una amenaza de ataque inminente sin proporcionar lugares seguros a donde dirigirse ni medios seguros para llegar.

Estas acciones han resultado en el desplazamiento forzado de cerca de un millón y medio de residentes de Gaza, más de la mitad de su población, siendo el mayor desplazamiento sufrido en su historia reciente.

La Franja de Gaza es un pequeño territorio palestino situado entre Israel y Egipto. Ha estado bajo diferentes formas de administración desde 1948 y actualmente está gobernada de facto por Hamás. La zona es uno de los lugares más densamente poblados del mundo y enfrenta serios problemas económicos y humanitarios, exacerbados por bloqueos y conflictos.

Israel ordenó a más de un millón de personas salir de la mitad norte de la Franja de Gaza para evitar un ataque. Realizó un bloqueo total a Gaza, impidiendo la entrada de alimentos, combustible y agua en el territorio costero y cerrando todos los pasos fronterizos.  

La ONU advirtió de la posibilidad de un desastre humanitario si tanta gente se veía obligada a huir, y afirmaron que debía levantarse el asedio al enclave para permitir la entrada de ayuda.

La creación del Estado de Israel es uno de los factores clave en el origen histórico del conflicto entre Israel y Palestina, un asunto sumamente complejo y polémico que ha implicado a numerosas partes a lo largo del tiempo.

Todo comenzó en el siglo XIX, cuando el movimiento sionista, liderado principalmente por judíos europeos, abogó por el establecimiento de un hogar nacional para el pueblo judío en Palestina, entonces parte del Imperio Otomano. Este movimiento ganó fuerza en el contexto de los pogromos y el antisemitismo en Europa.

Después de la Primera Guerra Mundial y la desaparición del Imperio Otomano, Palestina pasó a estar bajo mandato británico. Los británicos hicieron promesas contradictorias a árabes y judíos. La Declaración Balfour de 1917 expresó el apoyo británico a la creación de un “hogar nacional para el pueblo judío” en Palestina, lo que provocó una inmigración judía a gran escala.

En 1947, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Resolución 181, que proponía la partición de Palestina en dos estados: uno árabe y otro judío, con Jerusalén bajo administración internacional. Los líderes judíos aceptaron el plan, pero la mayoría de los líderes árabes lo rechazaron. La declaración de independencia de Israel el 14 de mayo de 1948 llevó a una guerra con los Estados árabes vecinos. El conflicto resultó en la expansión territorial de Israel y en la Nakba (“Catástrofe”) para los palestinos, en la que cientos de miles fueron desplazados de sus hogares. Las narrativas entrelazadas de desplazamiento, ocupación, resistencia y seguridad han hecho que el conflicto sea increíblemente difícil de resolver: para Israel, su creación es vista como un refugio necesario para un pueblo perseguido, especialmente tras el Holocausto. Para los palestinos, la misma creación es vista como un evento catastrófico que les despojó de sus tierras y derechos.

Es imperativo que se busquen soluciones duraderas para evitar más pérdidas de vidas y estabilidad en la región. (F de C.)

Fuente: https://www.nationalgeographic.com.es

Maximiliano Pérez A.

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