domingo 25, febrero 2024

#OPINIÓN El Mito de las Cavernas

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El Mito de las Cavernas es una alegoría de Platón, en forma de diálogo, para explicar la transición entre la ignorancia, representada por un mundo de sombras y uno de luz. Hombres atados de pies y manos, con cabezas inmóviles solo podían divisar unas sombras proyectadas sobre las paredes en una especie de gruta subterránea, donde habían permanecido desde siempre. Ni tan siquiera tenían conciencia de sus propias limitaciones.

Liberado uno de ellos pudo asomarse sobre el muro. La primera reacción fue la ceguera momentánea producto del fuego directo, fuente de la luz, pero lentamente, se fue adaptando hasta entender que las proyecciones que siempre habían visto y creían reales no representaban la verdadera esencia de los entes, de hombres, animales y cosas que en realidad existían.

Del mensaje podemos captar que existe una verdad, aunque oculta e independiente de nuestras creencias y opiniones, pero que siempre llega a conocerse y después de conocida, no hay marcha atrás.

Para llegar a esa verdad debemos superar mentiras y engaños de quienes, por alguna razón, tratan de mantenernos en las sombras y la fantasía, validos no pocas veces de complejas tramas de organizaciones que producen evidencias superficiales, de manera que si no tratamos de imponernos por sobre los obstáculos naturales que nos imponen, permaneceremos siempre sumidos en la falsedad y el artificio.

La liberación de las cadenas por el primer hombre que lo logra, es trascendental en la trama alegórica de Platón. Ese hecho representa un verdadero acto de rebeldía, un paso hacia lo desconocido pero necesario para la superación del estado de postración en la cual estaban todos sumidos.

La extraña e indescriptible fuerza que logró la sumisión con el muro y las cadenas, que podríamos equiparar hoy con la perversión de las instituciones, creó la falsa apariencia de una fuerza insuperable, pero la liberación individual como inicio desencadenó la libertad colectiva, lo que significa el rescate de la libertad plena, que no es otra cosa que el resurgimiento de un Estado regido por el derecho y la justicia, con fuerza equilibradas y de control recíproco, como método para impedir volver al oscurantismo.

La enseñanza directa de Platón es que no puede el hombre quedarse sin hacer nada, conformarse con la cadena sin entender que lo ocasionó y que puede pasar si se rompen, independientemente de la ansiedad y la incertidumbre que como consecuencia, surge en el interior del ser humano.

El descubrimiento de la realidad, con la ceguera inicial y molesta, es un paso esencial para adentrarse en consecuencias desconocidas pero necesarias a la postre. Lógicamente implica abandonar el estado de seguridad, que solo después entenderemos era incómodo y molesto, improductivo y permanente, sin evolución posible.

La difusión como última fase del Mito, trae confusión y divergencias, pero también representa el cumplimiento de la obligación de expandir la luz. Esa es la misión del primer hombre que subió el Muro. Como la Verdad era para Platón el valor primigenio, el precursor debe asumir la carga moral de difundir el conocimiento que logró con su sacrificio.

El Mito de las Cavernas no constituye la historia de una liberación individual, egoísta, clasista o grupal; sino de reivindicación colectiva y esa es la enseñanza de uno de los más grandes sabios de la humanidad: Platón. Dios bendiga a Venezuela!

Jesús A. Jiménez Peraza
jesusjimenezperaza@gmail.com

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