domingo 25, febrero 2024

#OPINIÓN ¿Recrudecerán las sanciones contra Venezuela?

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Suelo escribir de materia económica y financiera en este espacio, evitando entrar en los temas y polémicas políticas que lamentablemente, lejos de ayudar, han producido durante las últimas décadas, laceraciones irreparables y estériles en la vida de los venezolanos.

El Servicio de Investigación del Congreso de los Estados Unidos, lo dice:

El pasado 16 de enero, el Servicio de Investigación del Congreso de los EE. UU. (Congressional Research Service -CRS), publicó un documento que tituló “Venezuela: revisión de las políticas de sanciones de los EE. UU. (Venezuela: Overview of U.S. Sanctions Policy), donde en el primer párrafo textualmente asegura que: “Las sanciones y otras presiones internacionales fallaron en la remoción de Maduro y exacerbaron la crisis económica y humanitaria causadas por el mal manejo y corrupción del gobierno (nacional), promoviendo la migración de 7,7 millones de venezolanos”

Hoy, 5 años después de que se impusieran las primeras sanciones generales contra el país. El Congreso de los EE. UU., tiene las “santas bolas” de reconocer que precipitaron una crisis económica, humanitaria y migratoria en Venezuela, que no ha servido para nada, porque Maduro sigue en el poder.

926 sanciones

De las 926 sanciones impuestas contra nuestro país desde el 2015 por los EE. UU., según revela el Website de la Oficina para el Control de Activos Extranjeros (OFAC), tan solo 138 son de carácter individual, contra políticos o personas relacionadas con el actual gobierno. Esto quiere decir que 788 sanciones y restricciones son de carácter general, ya sea contra empresas, instituciones o activos del Estado venezolano.

Aunque parezca de Perogrullo, el Estado venezolano, no solo se circunscribe al gobierno, las instituciones gubernamentales y a los que nos gobiernan, sino también a cada uno de nosotros, los ciudadanos que nacimos y vivimos en el país. 

Cuando se sanciona a un Estado completo, se atenta de forma directa e indirecta, contra cada uno de sus ciudadanos. Pues sí, hay 788 sanciones o restricciones de la OFAC que nos impiden a usted y a mí, como ciudadanos de a pie, tener mínimos derechos económicos de cara a los EE. UU. (y al mundo).  No me refiero obviamente a pretender una VISA americana para visitar a un familiar o hacer compras en los EE. UU. Me refiero a la posibilidad de vender, comprar bienes y servicios y acceder al sistema financiero internacional sujeto a la voluntad de los gringos. 

Nos guste o no, la economía internacional es dominada por 3 grandes potencias: los EE. UU., China, y en menor medida, por la Unión Europea. La americana sigue siendo la economía más poderosa del mundo, por lo tanto, es el país con mayor poder de consumir materias primas y el mayor vendedor de productos terminados del mundo. Asimismo, la banca y el mercado financiero de los EE. UU. es sin duda, el que mayor alcance tiene en el planeta. Cualquier amenaza o impedimento comercial por parte de los americanos es una condena al aislamiento del mercado global, ya que la mayoría de los países del mundo dependen de su “voluntad” económica.

Desde el 2017

En el 2017, durante el gobierno del expresidente americano, Donald Trump, comenzaron a imponerse sanciones generales a Venezuela, que progresivamente nos impidieron el acceso a financiamiento internacional como país, a la posibilidad de hacer transacciones bancarias internacionales, y para remate de males, a la posibilidad de producir y comercializar libremente nuestro petróleo, que en ese momento representaba el 95% de los ingresos de Venezuela. 

Cuando arremetió contra Venezuela en 2017, Trump, aseguraba que “se quería provocar una crisis económica y social de tal magnitud en el país que obligaran a Maduro a renunciar a la presidencia”. E incluso, en 2019, abiertamente dijo “que fuerzas militares americanas podrían invadir a nuestro país para sacar a Maduro a la fuerza”.

Obviamente, las sanciones y el bloqueo comercial, precipitó una de las crisis económicas y humanitarias más graves que ha vivido la patria. Entre el 2017 y el 2020, no solo pasamos por una de las hiperinflaciones más severas del mundo, sino, más allá de los constructos propios de la economía, los venezolanos vivimos hambre, precarias condiciones sanitarias, enfermedades, muertes por faltas de insumos y medicamentos importados, y uno de los desplazamientos migratorios por pobreza más importantes de la historia contemporánea de América Latina. 

La oposición y las sanciones

Sería injusto culpar a toda la oposición política venezolana de las sanciones, ya que fueron los gringos los artífices de estas. Pero un significativo número de líderes opositores, incluyendo a Leopoldo López, Juan Guaidó, e incluso, a la hoy tan polémica, María Corina Machado, clamaron en su momento, por un endurecimiento aún mayor de las sanciones, e incluso por una invasión de los EE. UU. a Venezuela. Esto sin importar si los venezolanos moríamos de hambre, enfermedades, o por posibles bombas y metralla, en caso de que a los “marines americanos” se les ocurriera invadir nuestro país. Todo lo mencionado para sacar a Maduro del poder “a como diera lugar y costara lo que costara”.

En estos días se cuestiona, la decisión del Tribunal Supremo de Justicia, de mantener la inhabilitación de María Corina Machado y otros líderes opositores. Por esta razón, después de que se dieran las primeras licencias para aliviar las sanciones de la OFAC en octubre del año pasado, se sigue discutiendo si se recrudecerá o no las sanciones por la inhabilitación referida.

Sin entrar a polemizar sobre el derecho de la oposición de cuestionar la habilitación política de sus líderes, me pregunto por qué dicha oposición y los gringos siguen usando el “arma mortal” de las sanciones para lograr sus objetivos políticos. Esta amenaza, como palanca para lograr fines políticos, no toma en cuenta que se socava el bienestar de la población venezolana, especialmente la más vulnerable.

Me pregunto 

Todos los días me pregunto si los gringos están conscientes sobre si el tema político, Maduro, la oposición, las habilitaciones de candidatos y otros aspectos que bien podrían discutirse, son hoy una prioridad para la mayoría de nosotros los venezolanos. Aclaro, no me refiero a los venezolanos interesados en la política nacional, que según las diferentes encuestas que he visto difícilmente llega al 30% de la población. Obviamente, hablo de la mayoría de los venezolanos, que estamos pujando por reconstruir la economía nacional independientemente del hecho político.

Estoy seguro de que, si los americanos “se lanzan una encuestica” o un simple “pulsito de calle”, se darían cuenta de sobra, que la mayoría de los venezolanos queremos que mejoren las condiciones económicas del país, independientemente del acuerdo de Barbados, de Maduro y de María Corina. Lamentablemente, la activación de la economía nacional pasa por la voluntad de los EE. UU. de levantar de una vez por todas las sanciones que pesan sobre Venezuela. 

Cada día más, estoy convencido de que nuestros asuntos políticos y soberanos, los resolveremos tarde o temprano los venezolanos, cuando nos parezca conveniente y cuando así lo decidamos los ciudadanos, no los dirigentes de los partidos políticos o las fuerzas imperiales del mundo.

Oscar Doval

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