domingo 25, febrero 2024

#OPINIÓN Una nueva mirada a Venezuela en el escenario internacional

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Hasta hace muy poco ignorada y castigada por sanciones, la situación diplomática de muchos países con Venezuela parece estar experimentando un giro significativo. Ojalá queden atrás los días en que nadie quería negociar con nuestro país y las miradas comiencen a centrarse en el potencial de colaboración. 

Entre los años 2017 y 2022, Venezuela enfrentó duras sanciones y vio el respaldo internacional al interinato de Juan Guaidó. Sin embargo, recientemente, la administración de Justin Trudeau en Canadá ha dado señales de un cambio en su perspectiva hacia el gobierno de Nicolás Maduro. Según información revelada por Bloomberg, Canadá está considerando reestablecer relaciones diplomáticas con Venezuela en un enfoque que han calificado como “pragmático”.

Este posible cambio de tono diplomático se basa en un memorando interno del gobierno canadiense que enfatiza la necesidad de establecer relaciones con naciones que no compartan ideas afines. La ministra de Asuntos Exteriores de Canadá, Mélanie Joly, expresó la intención de reanudar el diálogo con Venezuela durante una reunión con su homólogo peruano en la cumbre de Cooperación Económica Asia-Pacífico en San Francisco. Sin embargo, la condición fundamental para este restablecimiento de relaciones es el cumplimiento por parte del régimen venezolano de la promesa de celebrar elecciones justas en 2024.

El cambio de actitud del gobierno canadiense hacia Venezuela, se produce después de que Estados Unidos aliviara las sanciones petroleras y de minería a Venezuela por un período de seis meses. 

El panorama de acercamiento a Venezuela, se amplía con la reciente evaluación de un proyecto conjunto entre nuestro país y Trinidad y Tobago para la producción de gas en el campo Dragón, localizado en aguas territoriales venezolanas. Las autoridades de ambos países destacaron que esta iniciativa fortalecerá la cooperación para la seguridad y soberanía energética en la región del Caribe.

Además, Estados Unidos emitió recientemente la licencia especial 8M, que autoriza a la estatal petrolera venezolana PDVSA, a realizar las transacciones necesarias para el mantenimiento limitado de operaciones esenciales de ciertas empresas petroleras. Esta medida en conjunto con las recientes licencias de la OFAC de octubre, representa un alivio significativo de las sanciones económicas impuestas en 2019 contra el sector petrolero estatal de Venezuela. 

La licencia 8M, estará vigente por seis meses, hasta mayo de 2024, y abarca transacciones para garantizar la seguridad y preservación de los activos de Schlumberger, Weatherford, T, Halliburton y Baker & Hughes en Venezuela. Estas empresas podrán participar en reuniones de accionistas, realizar pagos de facturas y pagar salarios a empleados y contratistas en Venezuela, entre otras actividades.

Sin embargo, la licencia no autoriza la perforación, levantamiento o procesamiento de petróleo o gas venezolano ni la exportación o reexportación de diluyentes a Venezuela. Tampoco permite la compra de bienes o servicios, excepto cuando sea necesario por razones de seguridad.

Este alivio de las sanciones también se extiende al Consorcio Venezolano de Industrias Aeronáuticas y Servicios Aéreos (CONVIASA), que recibió una licencia general para ciertas transacciones necesarias para la repatriación de venezolanos desde jurisdicciones distintas a Estados Unidos en el continente.

Estas medidas de alivio la complementan la renovación por 6 meses, en lugar de los 12 meses habituales, por parte de la Unión Europea de sanciones individuales contra 57 funcionarios vinculados al gobierno de Maduro. 

En el ámbito energético, la relación entre Venezuela y Colombia también experimenta cambios significativos. El presidente colombiano, Gustavo Petro, se reunió con Nicolás Maduro, abordando temas como migración, transición energética y la posibilidad de que Ecopetrol se convierta en socia de PDVSA en la explotación de campos de gas y de petróleo  venezolanos. Esta iniciativa podría convertir a Venezuela en uno de los motores de la reactivación económica colombiana el próximo año.

La junta directiva de Ecopetrol ha estado evaluando las alternativas presentadas por PDVSA, especialmente en relación con la producción conjunta de gas a partir de diciembre de 2024. La solicitud de Ecopetrol a la OFAC para negociar con PDVSA en materia de hidrocarburos ha sido respaldada por las Licencias Generales anunciadas en octubre de este año.

Muy posiblemente, la cronificación de la guerra Rusia-Ucrania, el conflicto de Gaza, y las amenazas de China a Taiwán; generan incertidumbre en el hemisferio occidental respecto a la futura provisión de energía y la continuidad en las cadenas logísticas, lo que determina que las economías consolidadas del mundo vuelvan a mirar a Venezuela como fuente segura de petróleo a futuro. 

Este cambio de dinámica en la relación entre Venezuela y los diversos actores internacionales refleja un nuevo escenario mundial en virtud del cual, parecen prevalecer los intereses económicos y una diplomacia más pragmática.

Oscar Doval

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