Orfelia Barrera, enfermera intensivista con más de 20 años de servicio en el Hospital Central de San Cristóbal, manifestó la tristeza que existe en el gremio que labora en este centro asistencial, al sentirse desprotegidos y expuestos a cualquier enfermedad y actualmente al Covid-19.

«Es triste venir a trabajar, atender a propios y extraños, multiplicarnos por la falta de personal para al final del día regresar a casa enfermos a ver a nuestros familiares», dijo Barrera indicando al mismo tiempo que la única protección que tienen de bioseguridad son sus propias o los tapabocas que fabrican o les regalan sus amigos.

Aunque las autoridades han manifestado haber dotado al personal de salud, el panorama observado dentro del hospital centinela del Táchira es totalmente opuesto.

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